La trama fue descubierta al intentar apoderarse de EMPROSUT; el nuevo director que los enfrentó fue víctima de una inspección falsa, robo de pruebas y amenazas, en un operativo orquestado desde la Gobernación y el DTI.
El último capítulo de la extensa denuncia sobre corrupción en La Habana se centra en un recurso tan estratégico como el cemento: el combustible. El intento de la presunta red por tomar el control de la Empresa Provincial de Suministros y Transporte (EMPROSUT) se topó con una resistencia inesperada, desatando una guerra interna que dejó al descubierto sus mecanismos más agresivos: la manipulación de inspecciones, el robo de evidencias y el acoso laboral.
El Conflicto Desatado: Un Director Incómodo
El punto de quiebre llegó con el nombramiento de Raynel Juan Sanjurjo Castro como nuevo director general de EMPROSUT. Según la denuncia, Sanjurjo Castro detectó rápidamente «negocios ilícitos con el manejo del combustible» que el oficial Yeinel ‘Rondón’ Arias mantenía con el entonces jefe de la unidad de transporte, Juan Bautista Figueroa Colas (protegido de la red). La reacción del director fue contundente: expulsó al oficial Rondón de la empresa.
La Respuesta de la Red: Acoso, Robo y una Inspección Farsa
La respuesta de la red fue un operativo múltiple para eliminar al director incómodo y recuperar el control:
- Robo de Pruebas: Al día siguiente de ser confrontado, Juan Bautista Figueroa, «violando las medidas de seguridad», entró en su antigua oficina y sustrajo varias carpetas con documentos que presumiblemente contenían las pruebas de los desvíos.
- Acoso a una Testigo Clave: Doralis, la trabajadora que gestionaba el combustible y no permitía irregularidades, fue víctima de presión extrema. Fue «atropellada y amenazada verbalmente» por Rondón y Juan Bautista hasta el punto de tener que salir de vacaciones. A su regreso, encontró «atrocidades». Denunció los hechos en cara al oficial Alfonso, quien «adoptó una postura justificativa» y no actuó.
- Toma de Control Encubierta: Durante el conflicto, Rondón «estuvo dirigiendo la unidad de transporte suplantando la figura de su jefe Juan Bautista a espaldas del director general», todo para mantener el flujo de lucro con lubricantes.
- La Inspección Amañada: El golpe maestro fue orquestar una inspección «amañada» a la unidad de transporte. Esta fue coordinada entre la Gobernadora (Yanet Hernández), Naman Morales, los oficiales del DTI (Aranda, Alfonso, Rondón) y el jefe de inspección «de los azules», Ernesto, quien es «manipulado al antojo del DTI». El objetivo no era fiscalizar, sino «atribuirle deficiencias al nuevo director general… para aplicarle una medida cautelar y sacarlo del juego», encubriendo al mismo tiempo los «desvíos y faltante de combustible» y el «canibalismo» del parque de vehículos.
Los Cómplices Internos en EMPROSUT
La denuncia también señala a otros directivos dentro de EMPROSUT que servían a la red:
- José Bautista, director de la Base de Almacenes: Involucrado en un robo de 400 toneladas de cemento por el que nunca fue sancionado. «Goza de total impunidad» y es uno de los que «da recursos al oficial Rondon y TC Alfonso».
- Yusimily Valdez, especialista principal de Economía: Sostiene una relación con José Bautista y también estuvo involucrada en el robo de cemento. Anteriormente, tuvo una relación con Rondón, quien «la utilizó en múltiples ocasiones haciéndose pasar por inspectora» para revisar contabilidades de otras empresas y usar esa información para «intimidar, coaccionar y presionar a económicos y directivos».
La Conclusión: Un Sistema que se Autoprotege
El caso EMPROSUT ejemplifica cómo, cuando un elemento honesto amenaza el sistema, la red activa todos sus recursos –desde el poder político (Gobernación) y el control corrupto (DTI) hasta la manipulación de los órganos fiscalizadores (inspecciones)– para neutralizarlo. No se trata solo de robar, sino de controlar las instituciones que podrían destapar el robo.
Lista de Acciones Documentadas en el Caso EMPROSUT:
- Descubrimiento: El nuevo director detecta desvíos de combustible y expulsa al oficial Rondón.
- Represalia 1: Robo de pruebas incriminatorias por parte del cómplice interno (Juan Bautista).
- Represalia 2: Acoso y amenazas a la trabajadora que controlaba el combustible (Doralis).
- Contraataque de la Red: Se orquesta una inspección falsa con el objetivo explícito de culpar y remover al director honesto.
- Objetivo Final: Recuperar el control del flujo de combustible y lubricantes para continuar con el lucro ilícito.
Cita textual de la denuncia sobre la inspección: «[Orquestaron] una inspección amañada a la unidad de Transporte de emprosut, con la finalidad atribuirle deficiencia al nuevo director general… para aplicarle una medida cautelar y sacarlo del juego, ya que el mismo no es del agrado de la cúpula de poder, y con esta acción poder encubrir todos los desvíos».
Resumen: El intento de la red corrupta por controlar la empresa de combustibles EMPROSUT fracasó inicialmente ante un director honesto. La respuesta fue un operativo de represalia que incluyó robo de pruebas, amenazas a testigos y una inspección estatal amañada, orquestada desde la Gobernación y el DTI, demostrando la capacidad del sistema para auto-protegerse y destruir a quien lo enfrente.
Nota (conclusión de la serie): La serie de cinco denuncias pinta un cuadro de una estructura de poder capturada en La Habana. Desde la cúpula política (Art. 1) hasta los directivos de base (Art. 4), pasando por el operador logístico (Art. 2) y los órganos de control corruptos (Art. 3), se describe un sistema paralelo que utiliza las instituciones del Estado para el saqueo coordinado de cemento, combustible y otros recursos, neutralizando con métodos mafiosos cualquier resistencia interna. El caso EMPROSUT (Art. 5) es la prueba de fuego que muestra la naturaleza totalitaria de esta red: no tolera disidencia ni dentro de sus propias filas estatales.














