Un vecino logró fotografiar el momento en que al menos seis personas desmontaban y trasladaban una cerca de un parque en una calle poco transitada del Vedado. Las imágenes muestran a un hombre en una moto eléctrica que habría participado en el operativo, y luego a todo el grupo transportando la estructura en plena noche. El hecho refleja la creciente ola de sustracción de bienes públicos en medio de la crisis económica.
Un ciudadano del Vedado ha captado en imágenes el robo de una cerca metálica de un parque en la zona. El hecho ocurrió en la noche, cuando al menos seis personas desmontaron la estructura y la trasladaron por una calle poco transitada, aprovechando la oscuridad y la ausencia de testigos.
Los hechos: un operativo nocturno


El denunciante relata:
- «Anoche, un grupo de jóvenes en el Vedado se robaron una cerca de un parque y tomaron por una pequeña calle escondidos con su fechoría».
- Al sentir ruido en la calle, el testigo logró tomar cuatro fotografías, a pesar de la poca luz.
Las imágenes: de la moto al traslado grupal
Las fotografías documentan el proceso:


- En la primera imagen se observa a un hombre delante de una moto eléctrica, que habría sido el primero en llegar o el que coordinaba la operación.
- Las imágenes siguientes muestran cómo este mismo hombre participa activamente en el traslado de la cerca.
- En total, se distinguen al menos seis personas en una calle desierta, movilizando la estructura metálica.
- Las características físicas de los implicados no pueden distinguirse con claridad debido a la noche y la distancia.
El contexto: el robo de bienes públicos como tendencia
La sustracción de bienes públicos —desde tapas de alcantarillado hasta cercas de parques y mobiliario urbano— se ha convertido en una práctica recurrente en Cuba, agravada por la crisis económica y la escasez de materiales. Estos metales son posteriormente vendidos en el mercado negro como chatarra o reutilizados para construcciones ilegales.
El hecho ocurre en el Vedado, una de las zonas más céntricas de La Habana, donde la presencia policial debería ser mayor. La calle elegida por los delincuentes era poco transitada, lo que sugiere un conocimiento previo del área.
El contexto: una ola de robos de estructuras metálicas en Cuba
La sustracción de bienes públicos —desde tapas de alcantarillado hasta cercas de parques y mobiliario urbano— se ha convertido en una práctica recurrente en Cuba, agravada por la crisis económica y la escasez de materiales. Estos metales son posteriormente vendidos en el mercado negro como chatarra o reutilizados para construcciones ilegales.
El pasado mes de diciembre, en la provincia de Pinar del Río, se reportó el robo sistemático de la cerca perimetral del complejo deportivo Guamá. Los ladrones comenzaron desmontando las barandas de la pista de motos y, al no haber consecuencias, avanzaron hasta desaparecer varios cientos de metros de estructura metálica. En ese caso, las autoridades lograron detener a Williams Noda Miliam, quien confesó haber sustraído 11 tubos y vendido el material a un comprador también detenido. Parte del metal fue recuperado, pero el daño a la instalación deportiva ya estaba hecho .
Este tipo de hechos se repite con frecuencia en todo el país. Según reportes de medios independientes, no solo se roban cercas deportivas: también desaparecen rejas de escuelas, tubos de fábricas, cables eléctricos, planchas de zinc y estructuras metálicas de zoológicos, parques y centros recreativos .
Incluso la televisión oficial cubana ha reconocido la gravedad del problema. Recientemente, admitió que se producían robos diurnos de rejas en la Finca de los Monos, en La Habana, una concesión inusual que confirma la magnitud del fenómeno .
Las causas son profundas y estructurales. La crisis económica, los salarios insuficientes y la incapacidad del Estado para garantizar condiciones mínimas de subsistencia han llevado a muchas personas a optar por la ilegalidad como única vía para obtener ingresos. El metal, en particular, se ha convertido en uno de los bienes más codiciados debido a su fácil reventa y a la ausencia de controles efectivos .
Resumen:
Un vecino del Vedado fotografió el robo de una cerca metálica de un parque por parte de un grupo de al menos seis jóvenes en la noche. Las imágenes muestran a un hombre en una moto eléctrica y luego a todo el grupo trasladando la estructura por una calle desierta. El hecho refleja la creciente ola de sustracción de bienes públicos en Cuba.
Nota final:
El robo de mobiliario urbano no es un delito menor. Cuando las cercas de los parques desaparecen, los espacios públicos se degradan y la sensación de inseguridad aumenta. Quienes sustraen estos bienes no solo roban al Estado, sino a toda la comunidad que disfruta de esos espacios.
El testigo hizo lo correcto al documentar el hecho. Las imágenes que logró captar, aunque no permiten identificar a los responsables con claridad, sirven como evidencia de una práctica que se repite cada vez con más frecuencia en la capital. Las autoridades de la PNR y el gobierno de La Habana tienen la palabra. La vigilancia en el Vedado, especialmente en horario nocturno, debería reforzarse. Y los responsables, si son identificados, deberían enfrentar todo el peso de la ley.














