El presidente de la CCSF Benilde Orozco, Yuniel Montero Macías, es señalado por campesinos de Yara como cabecilla de una red de corrupción que desvía arroz, frijoles y viandas a cadenas hoteleras de Matanzas, Holguín y Ciego de Ávila. Operaba con el aval del intendente Lázaro Gómez y el presidente de la Asamblea Yosvanis Reyes, con certificados firmados por Aresqui Hernández Ramírez, coordinador provincial del Gobierno. Lograron un crédito de 50 millones de pesos del BPA. La deuda con campesinos supera los 60 millones. Además, denuncian fiestas con prostitución de menores de edad.
Campesinos de las zonas de Mateo Román, La Sal y Veguitas, en el municipio Yara, Granma, han alzado la voz para denunciar al presidente de la CCSF Benilde Orozco, Yuniel Montero Macías, a quien califican como el «capo de capos» de una red de corrupción que ha saqueado la producción agrícola de la región.
La red: de los campos de Yara a los hoteles del norte
Según los testimonios recogidos, Montero operaba un sistema de desvío de productos básicos hacia otras provincias:
- «Compraba arroz, frijoles y viandas a los campesinos para sacarlos fuera de la provincia y venderlos en cadenas hoteleras de Matanzas, Holguín y Ciego de Ávila».
- La mercancía era cargada en contenedores con combustible autorizado por el intendente Lázaro Gómez y el presidente de la Asamblea Yosvanis Reyes.
- Las salidas se realizaban con certificados dirigidos a la gobernadora de Granma, Yanetsy Terry Gutiérrez, quien delegó en Aresqui Hernández Ramírez, coordinador provincial que atiende la Agricultura.
- Aresqui, valiéndose de sus facultades, otorgaba las cartas de libre acceso para sacar los productos de Granma.
El denunciante señala que Aresqui Hernández Ramírez ha aparecido en medios oficiales como vocero del gobierno provincial en temas agrícolas. En noviembre de 2025, informó sobre las siembras de recuperación tras el huracán Melissa y reconoció que donde menos se había avanzado era en la cosecha del arroz, «a partir de que se encuentra en zonas aún inundadas» . En abril de ese mismo año, participó en el abanderamiento de la delegación granmense al congreso de la ANAP, junto a la primera secretaria Yudelkis Ortiz .
El negocio: certificados a 150 mil pesos
El modus operandi era claro:
- «El pago del certificado con autorización provincial le costaba 150 mil pesos entregados a Lázaro Gómez».
- «Gómez, como tesorero de esta maniobra, mojaba a Aresqui y a Yosvanis».
- «Eran 3 y 4 viajes mensuales desde el área de Santa Rita».
El crédito: 50 millones de pesos
La red logró una maniobra financiera de gran escala:
- «Por insistencia del presidente y el intendente se les autorizó y agilizó un crédito de 50 millones de pesos al proyecto de la Benilde Orozco».
- «Sabiendo lo que vendría después: una corrupción a grandes escalas».
Las deudas: más de 60 millones
Las cifras son escalofriantes:
- «Las deudas con campesinos ascienden a 60 millones de pesos, sin sumar las de los 50 millones del banco».
- «El 90 por ciento de lo cobrado era en efectivo, evadiendo al fisco».
- «Nadie sabe a ciencia cierta cuánto se echaban a sus bolsillos».
La doble moral: pulóver del Che y donaciones
Montero y su equipo construyeron una fachada de revolucionarios:
- «Hacen ver una imagen revolucionaria, con sus pulóvers del Che Guevara».
- «Hacen donaciones a policlínicos, hogares de ancianos y maternos».
- «Venden arroz al personal del gobierno y a los bancos».
Las fiestas: alcohol, gozadera y menores de edad
La denuncia incluye acusaciones de una gravedad extrema:
- «Montero y Lázaro Gómez son muy buenos amigos: de negocios, de bebedera, gozadera en paladares, cumpleaños».
- «Incluso en prostitución de menores. Estudiantes del preuniversitario de Veguitas eran escogidas para sus bachatas».
Las víctimas: campesinos semianalfabetos
El denunciante describe cómo operaba Montero:
- «Solicitó dietas de 250 mil pesos por personas en acuerdo de su asamblea, engañando a campesinos semianalfabetos».
La exigencia: justicia y desmantelamiento
Los denunciantes concluyen con una petición clara:
- «Exigen que revisen cada elemento expuesto aquí por la fiscalía de la provincia, por las autoridades facultadas al enfrentamiento del delito».
- «Se exige justicia y que se desmantele la corrupción desde el gobierno municipal. Traidores del pueblo, del campesinado».
Las pruebas
La denuncia incluye dos fotografías: una de Yuniel Montero Macías, presidente de la CCSF Benilde Orozco, y otra de Yosvanis Reyes, presidente de la Asamblea Municipal de Yara.
Resumen:
Campesinos de Yara denuncian a Yuniel Montero Macías, presidente de la CCSF Benilde Orozco, como cabecilla de una red de corrupción que desviaba arroz y otros productos a hoteles de otras provincias. Operaba con el intendente Lázaro Gómez, el presidente Yosvanis Reyes y el coordinador provincial Aresqui Hernández Ramírez. Lograron un crédito de 50 millones de pesos. Las deudas superan los 60 millones. También denuncian fiestas con prostitución de menores de edad. Exigen justicia.
Nota final:
Esta denuncia, si se confirma, revelaría una de las mayores redes de corrupción en el sector agrícola de Granma. Las cifras son enormes: 50 millones de crédito, 60 millones de deudas, viajes semanales de contenedores con alimentos que deberían alimentar al pueblo de Yara. Y todo ello, según los denunciantes, con la complicidad de las máximas autoridades municipales y de un coordinador provincial.
La mención a Aresqui Hernández Ramírez es particularmente grave. Aparece en medios oficiales como funcionario ejemplar , pero según la denuncia, sería el eslabón que permitía la salida ilegal de los productos.
Las acusaciones de prostitución de menores son de extrema gravedad. Si se confirman, deberían llevar a una investigación penal inmediata.
Las autoridades de la Fiscalía y la Contraloría en Granma tienen la palabra. El pueblo de Yara merece saber si los 60 millones de pesos que le deben a sus campesinos van a ser recuperados, y si los responsables de esta trama —incluyendo a los funcionarios que firmaban los certificados— van a ser llevados ante la justicia. Mientras tanto, los campesinos siguen esperando.














