Trasladado a un centro penitenciario, su caso ejemplifica la persecución sistemática del régimen contra la libertad de expresión en internet.
William Sosa, un cubano residente en la provincia de Las Tunas, fue trasladado a prisión después de ser detenido el 12 de noviembre por publicar opiniones críticas sobre la situación del país en Facebook.
La confirmación la dio su propio hijo, Miguel Sosa, a través de las redes sociales, donde escribió: «Ya mi papá fue trasladado hacia un centro penitenciario en el día de hoy. Gracias por todo el apoyo».
Sosa fue arrestado por la Seguridad del Estado, que lo acusa del delito de «desobediencia», una figura del Código Penal cubano frecuentemente utilizada para sancionar a ciudadanos que disienten del gobierno.
Según su familia, la detención es completamente arbitraria y carece de sustento legal. Su hijo afirmó que las autoridades ya habían advertido a su padre con anterioridad por el contenido de sus publicaciones.
«Su crimen fue pensar y escribir», denunció Miguel, subrayando que su padre solo compartía análisis económicos y sociales sobre la realidad cubana «con respeto y desde la razón». Calificó el arresto como «ilegal y violatorio de los derechos humanos», recordando que, aunque la Constitución cubana garantiza la libertad de pensamiento y expresión, en la práctica «esas libertades solo existen en el papel».
El caso de William Sosa, conocido por sus reflexiones sobre la economía y la corrupción, ha despertado una ola de solidaridad en línea, con usuarios exigiendo su liberación bajo la etiqueta #LibertadParaWilliamSosa.
Su situación se suma a la larga lista de cubanos perseguidos por opinar en internet, evidenciando el carácter represivo de un sistema judicial que prioriza silenciar las críticas en lugar de abordar los problemas nacionales.














