Una nueva denuncia ciudadana señala a Aranelis Rosales Oms, jefa de la Dirección Integral de Supervisión, y a sus principales colaboradores por enriquecimiento ilícito, favoritismo y sobornos a trabajadores por cuenta propia. El intendente y el presidente municipal son acusados de mirar hacia otro lado.
Un ciudadano de Boyeros, que habla en nombre propio y de «muchos que estamos molestos», ha remitido una nueva denuncia en la que exige respuestas ante la creciente ola de corrupción que atribuye a la Dirección Integral de Supervisión (DIS) del municipio. El texto, cargado de indignación, señala directamente a la directora Aranelis Rosales Oms y a sus principales colaboradores, y cuestiona la pasividad del intendente y el presidente municipal.
La directora: de no tener nada a presumir de todo
El denunciante recuerda los orígenes de Aranelis Rosales Oms: «Cuando llegó a la DIS no tenía ni ropa, y ahora presume de más de lo que cualquiera puede decir». Esta transformación, según el testimonio, no es fruto del trabajo honrado, sino de una sistemática política de sobornos a trabajadores por cuenta propia y dueños de Mipymes.
Los 15 de la hija: financiados con sobornos
Dos casos concretos de celebraciones familiares son mencionados como ejemplos del origen ilícito de los recursos de las funcionarias:
- Edelis, una de las jefas de grupo de la DIS, celebró los 15 años de su hija «a base de los muchos TCP y Mipymes que sobornó».
- Glisandra Carrazana (posiblemente la misma persona antes mencionada como Lisandra) también financió los 15 de su hija mediante el mismo mecanismo.
El hermano de Aranelis: ¿por qué no lo inspeccionan?
El ciudadano lanza una pregunta directa a la directora: «Diga, Aranelis Rosales Oms, ¿a su hermano se le inspecciona siempre en calle 13, o si no en la feria de Mulgoba?» La pregunta implica que el familiar de la directora opera negocios sin ser molestado por los inspectores, un privilegio que no tienen los demás.
Las conexiones que protegen
El denunciante revela las frases que utilizan los inspectores para intimidar a quienes se quejan:
- «Me importa, el jefe Marco».
- «La del Cacahuare blanco es amiga mía».
Estas expresiones, según el testimonio, son moneda corriente cuando alguien intenta denunciar irregularidades.
Se menciona a Jorge, al que califica de corrupto y sugiere que la delegada de Wajay podría dar fe de ello.
El vecino que ahora es fiscalizador
Uno de los testimonios más impactantes es el de Luis Ernesto Ramírez Téllez que hoy trabaja como fiscalizador del gobierno. El ciudadano recuerda que antes este hombre «vendía en su propia casa perfumes, cremas y otras cosas», y ahora «vive una vida de lujo». A pesar de declararse cristiano, «soborna a vecinos TCP» y «manda a matar a los del barrio». El denunciante asegura que existen fotos de Ramírez Téllez «cogiendo tinas de helado en la feria de Boyeros».
El intendente y el presidente: de las promesas al silencio
El ciudadano se dirige directamente al intendente, que «llegó con una visión honesta pero parece que se corrompió muy rápido», y al presidente municipal, «siempre elegante y que habla con las personas», pero que «se ha quedado callado ante tanta barbarie».
La exigencia es clara: «Queremos respuesta. Los queremos fuera de Boyeros a todos».
Resumen: Un ciudadano de Boyeros denuncia que la directora de la DIS, Aranelis Rosales Oms, y sus jefas de grupo Edelis y Glisandra Carrazana se han enriquecido mediante sobornos de TCP y Mipymes, financiando con ese dinero las fiestas de 15 años de sus hijas. Señala que el hermano de Aranelis opera sin ser inspeccionado, que los inspectores utilizan frases intimidatorias («el jefe Marco», «la del Cacahuare blanco»), y que el fiscalizador Luis Ernesto Ramírez Téllez, antes vendedor ambulante, ahora vive en el lujo. Exige la salida de todos ellos y respuestas del intendente y el presidente municipal.
Nota: El pueblo de Boyeros ha hablado. Una y otra vez. Las denuncias se acumulan, los nombres se repiten, las pruebas —fotos, videos, testimonios— están sobre la mesa.














