Deysis y Mario, una pareja de campesinos de Bayamo, Granma, fueron ignorados por las autoridades durante tres meses tras perder su vivienda por el huracán Melissa. Cuando su caso se hizo público en este medio, un grupo de trabajadores sociales acudió a su casa… no para resolver su situación, sino para hacer una «caracterización socioeconómica» y, sobre todo, para descubrir quién había hecho la denuncia. La presidenta de la zona de defensa, Dayami, se personó al día siguiente, tomó fotos y prometió que la directora de Vivienda vendría. Doce días después, nadie ha vuelto ni han dado respuesta. Los ancianos siguen sin techo, mientras las autoridades investigan a los denunciantes.
Hace dos semanas, este medio publicó la historia de Deysis y Mario, una pareja de campesinos de Cruce de Figueredo, en Bayamo, Granma, que perdieron su vivienda por el paso del huracán Melissa. Las autoridades se demoraron tres meses en visitarlos y luego les negaron la ayuda con el argumento de que su techo anterior era de guano. La publicación generó reacciones y, según los afectados, también movilizó a los funcionarios… aunque no para resolver su problema.



La visita de los trabajadores sociales: más interés en la fuente que en la solución
Según relata la familia, dos días después de publicada la denuncia, un grupo de seis trabajadores sociales se presentó en la vivienda de Deysis y Mario. Su objetivo declarado era realizar una «caracterización socioeconómica» del caso. Sin embargo, los afectados percibieron que el interés principal de los funcionarios era otro:



- «Sobre todo interesados en conocer la fuente de la denuncia», afirma el familiar.
- Hicieron un expediente que prometieron tramitar con sus superiores.
- Han pasado dos semanas y no han recibido ninguna respuesta.
Dayami: de presidenta de zona de defensa a investigadora de denunciantes



Al día siguiente, se presentó Dayami, presidenta de la zona de defensa del consejo popular El Horno Las Tainas (señalada en la denuncia original). Según el testimonio:
- Su interés también se centró en saber quién había hecho la denuncia, más que en resolver la situación de los ancianos.
- Tomó fotos de la vivienda.
- Prometió que la directora de Vivienda municipal, Maidolis, vendría al día siguiente.
Pasaron 12 días. Maidolis no apareció. Nadie ha dado respuesta.


El contraste: techos para amigos del poder, nada para los campesinos
Los afectados confrontaron a los funcionarios con una realidad conocida por todos en la comunidad: en el mismo consejo popular, se asignaron techos a viviendas que no fueron afectadas por el huracán, pero que sí tenían familias vinculadas al poder.
«Cuando se lo hicieron saber, hicieron como si lo conocieran en ese momento», relata el familiar. «Todo el mundo sabe que esas personas hasta vendieron su vivienda y se fueron del barrio, pues usaron las prebendas para lograr su objetivo».
Las preguntas que quedan
La familia de Deysis y Mario formula tres preguntas que reflejan su desesperación:
- ¿Hay que denunciar los casos en redes sociales para que se activen los funcionarios?
- ¿Por qué se interesan más en encontrar la fuente de la denuncia que en resolver los problemas de los afectados?
- ¿Acaso la directora de la Vivienda también está detenida que no da la cara?
Los implicados
La denuncia original señalaba a:
- Osleydis: trabajadora social.
- Augusto Salgado: delegado de la circunscripción.
- Dayami: presidenta de la zona de defensa del consejo popular El Horno Las Tainas.
- Maidolis: directora de la Vivienda municipal.
- Maikel e Reidier: exintendente y expresidente de la Asamblea, hoy detenidos por corrupción.
Resumen:
Deysis y Mario, ancianos campesinos de Bayamo afectados por el huracán Melissa, fueron ignorados por las autoridades durante tres meses. Cuando su caso se publicó en este medio, seis trabajadores sociales y la presidenta de la zona de defensa (Dayami) acudieron a su vivienda, interesados más en saber quién los denunció que en resolver su situación. Prometieron que la directora de Vivienda vendría, pero pasaron 12 días sin respuesta. En el mismo consejo popular, familias vinculadas al poder recibieron techos sin ser afectadas.
Conclusión:
El caso de Deysis y Mario es un ejemplo de cómo funciona el sistema de «ayuda» en Cuba: los funcionarios no se movilizan para resolver los problemas, sino para investigar quién se atrevió a denunciarlos. Tres meses de abandono, una promesa de visita que nunca ocurre, y una directora de Vivienda que no da la cara mientras su jefe (la gobernadora de Granma) recorre la provincia inaugurando cosas.
La pregunta de los afectados es la misma que muchos cubanos se hacen: ¿hay que denunciar en redes para que los funcionarios se activen? Y la respuesta parece ser sí. Pero la actividad de estos funcionarios no es para ayudar, sino para intimidar. Las autoridades de la Fiscalía y la Contraloría en Granma tienen la palabra. Pero Deysis y Mario, que siguen sin techo, la esperan. Y el tiempo, que para una paciente de oncología no es un lujo, se les acaba.














