Un trabajador del sector educacional en Guisa, Granma, denuncia que mes tras mes los maestros no pueden extraer el dinero de sus tarjetas. El banco se desentiende, y mientras tanto, los empleados del gobierno municipal y del Partido cobran su salario en efectivo puntualmente. La denuncia refleja el abandono de un sector clave y la desigualdad en el trato a los trabajadores.
Un trabajador de la Educación en el municipio Guisa, provincia Granma, ha contactado a nuestra redacción para denunciar una situación que se repite mes tras mes y que afecta a cientos de maestros. A pesar de haber trabajado, no pueden cobrar su salario porque el banco se niega a pagarles y las autoridades locales ignoran sus reclamos. Mientras tanto, los funcionarios del gobierno y del Partido sí cobran puntualmente en efectivo.
El problema: salario atrapado en tarjetas que no se pueden cobrar
El denunciante describe el calvario mensual:
- «Mes por mes sufrimos el infortunio de no poder extraer el dinero de nuestro salario de las tarjetas de pago».
- «El banco alega que ellos no son centro de pago y que no tienen nada que ver con el dinero de los trabajadores».
- «Pasamos el mes dando vueltas en el banco sin poder cobrar lo que ya hemos trabajado».
Las autoridades: silencio y privilegios
El trabajador relata los intentos infructuosos de obtener ayuda:
- «Nos hemos personado varias veces al gobierno, al PCC y no recibimos respuesta».
- «Total, a ellos no les importa, porque los trabajadores del gobierno y del PCC cobran su salario en efectivo mes por mes».
Esta denuncia refleja una doble vara: mientras los maestros no pueden cobrar, los funcionarios de las instituciones a las que acuden a reclamar tienen su salario asegurado en efectivo.
El drama humano: familias que mantener
El denunciante recuerda lo obvio, pero que parece olvidado por las autoridades:
- «Lo que es imperdonable es que tenemos familia que mantener».
Resumen:
Un trabajador de la Educación en Guisa, Granma, denuncia que mes tras mes los maestros no pueden cobrar su salario porque el banco dice no ser centro de pago. Han acudido al gobierno y al PCC sin obtener respuesta. Mientras tanto, los empleados de esas instituciones cobran su salario en efectivo puntualmente. La situación afecta a familias que necesitan ese dinero para sobrevivir. El denunciante pide anonimato por temor a represalias.
Conclusión:
Esta denuncia refleja una de las caras más crueles de la burocracia cubana: trabajadores que cumplen con su deber, que dan clases, que educan a las futuras generaciones, y que al final del mes no pueden cobrar lo que les pertenece. Mientras tanto, los funcionarios del gobierno y del Partido, aquellos a quienes los maestros acuden a reclamar, cobran puntualmente en efectivo. La desigualdad es evidente.
El problema no es técnico: si el banco dice que «no es centro de pago», alguien debería designarlo como tal o buscar una alternativa. Pero nada se hace. Y los maestros siguen dando vueltas, sin dinero, con familias que mantener.
Las autoridades de Guisa, de Granma, del Banco Central y del Ministerio de Educación tienen la palabra. Los maestros no piden privilegios, piden lo que les corresponde. Y mientras el gobierno y el Partido cobren en efectivo y ellos no, la brecha entre el discurso y la realidad será cada vez más insostenible.














