Trabajador de Flora y Fauna en La Palma denuncia red de corrupción: aserrío estatal paralizado mientras uno particular se queda con el 50% de la madera y la UEB le paga a sus trabajadores

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El denunciante, que asegura estar «dentro de ellos», revela que las vallas de pelea de gallos están arrendadas «al mismo delincuente de la Guabina» en complot con la directora provincial y el director de la UEB Mil Cumbres. El ganado vacuno de la entidad «desapareció y nadie rinde cuentas». Los trabajadores llevan «meses sin cobrar» mientras los «negocios particulares de los jefes crecen». «Le puedo asegurar que es verídica el 100% porque estoy dentro de ellos», concluye.

Un trabajador de la UEB Flora y Fauna Mil Cumbres, ubicada en el municipio La Palma, subordinada a la Empresa Flora y Fauna Pinar del Río, ha contactado a nuestra redacción para exponer una red de corrupción que, según afirma, opera a plena luz del día con el amparo de la directora provincial y el director de la UEB.

El denunciante, que asegura tener conocimiento directo de los hechos porque «estoy dentro de ellos», describe un entramado que incluye:

  • Vallas de pelea de gallos arrendadas a un delincuente.
  • Un aserrío estatal paralizado mientras uno particular opera con condiciones privilegiadas.
  • Desaparición del ganado vacuno de la UEB sin que nadie rinda cuentas.
  • Trabajadores que llevan «meses sin cobrar» mientras los jefes enriquecen sus negocios particulares.

«El nivel de descaro está en abundancia», denuncia.


Las vallas de pelea de gallos: arrendadas al «delincuente de la Guabina»

Uno de los puntos más graves de la denuncia se refiere a las instalaciones para la pelea de gallos:

«Las vallas de pelear gallos arrendadas al mismo delincuente de la Guabina en complots con la directora provincial y el director de UEB.»

El denunciante no ofrece más detalles sobre la identidad de «la Guabina», pero el señalamiento es contundente: un presunto delincuente opera instalaciones de la UEB (propiedad estatal) con el consentimiento y la complicidad de los máximos responsables provinciales y de la unidad.

Este tipo de arrendamientos, en un contexto de falta de transparencia, suelen ser mecanismos para desviar recursos públicos hacia bolsillos privados, a menudo de personas vinculadas al crimen o al mercado negro.


El aserrío: estatal paralizado, particular prospera

El corazón de la denuncia es el aserrío de la empresa:

«El aserrío de la Empresa paralizado y toda la madera se sierra en un aserrío particular al 50 por ciento para el dueño del aserrío.»

El denunciante explica el negocio:

  • La UEB tiene madera que necesita serrar.
  • En lugar de usar su propio aserrío (paralizado, presumiblemente por falta de mantenimiento o por decisión de los directivos), la llevan a un aserrío particular.
  • El dueño de ese aserrío «cobra servicio por serrar la madera».
  • Además, se queda con el 50% de la madera que elabora.

Es decir: la madera estatal (perteneciente a todos los cubanos) entra al aserrío particular, y la mitad sale del aserrío como propiedad privada del dueño. El Estado pierde el 50% de sus recursos forestales, y ese 50% se convierte en ganancia para un particular.

El denunciante añade un detalle que agrava aún más el cuadro:

«Al parecer fue quien sembró los bosques y los desarrolló.»

Esta frase sugiere que el dueño del aserrío particular podría estar justificando su privilegio alegando que él «creó» los bosques, cuando en realidad los bosques son propiedad estatal y fueron desarrollados con recursos públicos y trabajo de generaciones de cubanos.


La UEB paga a los trabajadores del aserrío particular

Otro aspecto escandaloso de la denuncia:

«No es todo: la UEB le paga a los trabajadores que tiene el dueño del aserrío.»

Es decir: el dueño del aserrío particular no solo se queda con el 50% de la madera estatal y cobra por el servicio de serrado, sino que además la UEB le paga la nómina de sus propios trabajadores.

El Estado cubano, a través de la UEB Flora y Fauna Mil Cumbres, estaría subvencionando los costos operativos de un negocio privado. Los impuestos de todos los cubanos —o los ingresos que la UEB debería generar— se destinan a pagar los salarios de los empleados de un particular que, además, se enriquece con la madera estatal.


Uso de medios estatales para beneficio particular

El denunciante también señala que el dueño del aserrío particular:

«Usa los medios de la UEB, como tractor, camión y otros, en su beneficio particular.»

Maquinaria agrícola, vehículos de transporte y otros activos estatales son utilizados para el negocio privado del dueño del aserrío. El combustible, los neumáticos, las reparaciones y la depreciación de esos equipos corren por cuenta del Estado (es decir, de todos los cubanos), mientras los beneficios son privados.


El ganado vacuno: «desapareció y nadie rinde cuentas»

Otro capítulo de la denuncia:

«El ganado vacuno de la UEB desapareció y nadie rinde cuentas.»

No se especifica cuántas cabezas de ganado, ni cuándo ocurrió la desaparición, pero el hecho de que «nadie rinda cuentas» es revelador. En una entidad estatal, la desaparición de activos —especialmente ganado, que tiene un alto valor en el mercado negro— debería desencadenar una investigación automática. Aquí, según el denunciante, no ha ocurrido nada.


Los trabajadores: meses sin cobrar mientras los jefes se enriquecen

La consecuencia final de esta red de corrupción recae sobre los trabajadores de base:

«Todo esto da que los trabajadores se metan meses sin cobrar mientras los negocios particulares de los jefes crecen y se desarrollan.»

Mientras el dueño del aserrío particular acumula el 50% de la madera estatal, mientras la directora provincial y el director de la UEB reciben sobornos o comisiones (presumiblemente), mientras el «delincuente de la Guabina» opera las vallas de gallos, los trabajadores de la UEB —los que deberían estar produciendo, sembrando, cuidando el ganado, operando el aserrío— llevan meses sin cobrar sus salarios.

El contraste no puede ser más brutal: unos se enriquecen, otros no cobran. Unos usan tractores y camiones estatales para sus negocios privados, otros ni siquiera reciben su salario mínimo.


La garantía del denunciante: «estoy dentro de ellos»

El denunciante cierra su testimonio con una afirmación que le da especial peso a sus palabras:

«Le puedo asegurar que es verídica el 100 por ciento. Porque estoy dentro de ellos.»

No es un observador externo. No es un ciudadano que escuchó rumores. Es un trabajador de la UEB Flora y Fauna Mil Cumbres. Está dentro de la entidad, ve lo que ocurre a diario, conoce a los implicados, y ha decidido arriesgarse a hablar.

Su testimonio, por tanto, tiene el valor de la experiencia directa.


El contexto: Pinar del Río, otra provincia devorada por la corrupción

Esta denuncia sobre Flora y Fauna en La Palma se suma al patrón que hemos documentado en todo el país:

ProvinciaEntidadCorrupto señaladoHecho principal
GranmaConstrucciónIván Oliva MojenaMansión, desvío de pollos y huevos
GranmaZoológico BayamoEnrique Dámaso BenítezCondena a madre inocente, fuga a Uruguay
GranmaUEB EsazúcarDirector + Marila ValdésMansión, motorina nueva
GranmaINDER GuisaJorgito (intendente), EvelioLiberación de Yey, acomodo de corruptos
La HabanaAgencia 13 GacelasYoslaidi PiñeroCanibalismo de carros, extorsión
La HabanaTransporte(privilegios a choferes)Ómnibus vacío para recoger a 1 chofer
Pinar del RíoFlora y Fauna Mil CumbresDirectora provincial + director UEB + «Guabina» + dueño aserríoAserrío particular con 50% de madera estatal, ganado desaparecido, trabajadores meses sin cobrar

El patrón es idéntico: directivos que se alían con particulares (muchas veces delincuentes o vinculados al mercado negro), desvían recursos estatales hacia negocios privados, y dejan a los trabajadores de base sin cobrar. Y en todos los casos, la impunidad es total.


El esquema real vs. el esquema ideal

En un esquema ideal, un aserrío estatal funciona, produce madera, genera ingresos y empleo. El ganado está registrado, se cuida, se reproduce. Las vallas de gallos son administradas con transparencia o no existen. Los trabajadores cobran puntualmente. Los directivos rinden cuentas.

En la Cuba real de abril de 2026, según esta denuncia, ocurre todo lo contrario: el aserrío estatal está paralizado; la madera va a un aserrío particular que se queda con la mitad; el ganado desapareció; las vallas están arrendadas a un delincuente; los trabajadores llevan meses sin cobrar; y los directivos —con la complicidad de la directora provincial— enriquecen sus negocios particulares usando tractores y camiones del Estado.

El mensaje para los trabajadores de Flora y Fauna en La Palma es cruel: ustedes pueden estar meses sin cobrar, pero el dueño del aserrío particular nunca deja de ganar. Ustedes pueden ver cómo desaparece el ganado, pero nadie rinde cuentas. Ustedes pueden denunciar, pero nada va a pasar.

Porque, como dijeron los denunciantes de Granma: «la corrupción es tan grande que no pasa nada.»


Resumen:

Un trabajador de la UEB Flora y Fauna Mil Cumbres, en La Palma, Pinar del Río, denuncia una red de corrupción que incluye: vallas de pelea de gallos arrendadas «al mismo delincuente de la Guabina» con complot de la directora provincial y el director de la UEB; un aserrío estatal paralizado mientras toda la madera se sierra en un aserrío particular que cobra el servicio y además se queda con el 50% de la madera; la UEB pagando a los trabajadores del dueño del aserrío; el uso de tractores y camiones estatales para beneficio particular del dueño; y la desaparición del ganado vacuno sin que nadie rinda cuentas. Como consecuencia, los trabajadores llevan «meses sin cobrar» mientras «los negocios particulares de los jefes crecen». El denunciante asegura que su testimonio es «verídico al 100% porque estoy dentro de ellos».


Nota final:

La denuncia sobre Flora y Fauna en La Palma es un ejemplo perfecto de cómo opera la corrupción en el sector estatal cubano cuando no hay controles, cuando los directivos son cómplices y cuando las autoridades superiores —en este caso, la directora provincial— están metidas en el negocio.

El aserrío particular que se queda con el 50% de la madera estatal es, lisa y llanamente, un robo. La UEB que paga los salarios de los trabajadores de ese aserrío es una subvención ilegal del Estado a un negocio privado. El ganado que desaparece sin que nadie rinda cuentas es un activo estatal que se esfumó. Las vallas de gallos arrendadas a un delincuente son la guinda del pastel.

Y todo esto ocurre mientras los trabajadores de base —los que deberían estar produciendo— llevan meses sin cobrar. Mientras tanto, los jefes —el director de la UEB, la directora provincial, el dueño del aserrío, el «delincuente de la Guabina»— siguen enriqueciéndose.

Las autoridades de la Empresa Flora y Fauna Pinar del Río, el Ministerio de la Agricultura, la Contraloría General, la Fiscalía y el Partido tienen la palabra. Pero este trabajador que denunció «desde adentro» sabe lo que pasa cuando alguien habla: probablemente, nada. O peor: represalias.

Por eso su testimonio es tan valioso. Y por eso duele tanto leerlo.

¿Hasta cuándo, Pinar del Río? ¿Hasta cuándo, Flora y Fauna? ¿Hasta cuándo, autoridades nacionales?

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