Un vecino del barrio El Pingaso, cercano a la circunvalación, cuenta lo que vio la noche del crimen: una mujer desesperada intentando conseguir transporte, motores y carros que le ponían pretextos, y finalmente un taxi que la recogió. Las cámaras del kiosco y de una casa cercana podrían tener las imágenes.
Un nuevo testimonio se suma a las investigaciones sobre la desaparición y muerte de Arletis, la joven cuyo caso ha conmocionado a Cuba. Un vecino del barrio El Pingaso, cercano a la circunvalación, ha contactado a nuestra redacción para relatar lo que vio la noche en que la joven intentaba regresar a su casa.
El relato del testigo
El hombre, que pide mantener su identidad en reserva, comienza con una advertencia: «Pensarás que es mentira, pero yo vi eso». Vive en El Pingaso, un barrio cercano al lugar de los hechos, y esa noche fue testigo de la desesperación de Arletis en el paradero de La Maceo.
Los minutos previos: motores que no quisieron
Según su testimonio:
- «La muchacha se iba a ir con el motor y el motor no quiso».
- «Después que ella estaba montada en el motor, se bajó, no sé si es porque el motorista no quiso o por otra cosa».
- «Luego vi un carro que también le puso pretexto».
La joven, cada vez más angustiada, intentaba conseguir transporte para regresar a su casa, pero uno tras otro, los conductores se negaban a llevarla.
El taxi que la recogió
Finalmente, Arletis «se fue en un lado, creo que era de taxi o algo así». Ese fue el último vehículo que la testigo vio abordar a la joven antes de que desapareciera.
Los gritos desgarradores
El testigo recuerda con claridad la desesperación de Arletis:
- «El muchacho de la moto en repetidas veces, luego que se fue la mujer, tenía tremenda desesperación».
- «Desde donde yo estaba, que no era muy cerca, se escuchaban sus gritos».
- «Ella decía: ‘Ay, Dios mío’, así decía ella».
Una imagen sobrecogedora: una joven que presiente el peligro, que grita angustiada, y a la que nadie parece ayudar.
Las cámaras que podrían tener la clave
El testigo aporta un dato crucial para la investigación:
- «En el kiosco La Maceo hay cámaras».
- «En la casa que está atrás del kiosco también hay cámaras infrarrojas de visión nocturna que deben haber visto todo».
Es decir, existen grabaciones que podrían haber captado los momentos previos a la desaparición de Arletis, incluyendo el taxi que finalmente la recogió y, posiblemente, la identidad de quienes estuvieron involucrados.
El clamor del testigo
El hombre concluye con una reflexión que es un grito de justicia: «Eso es algo muy injusto de parte del que lo hizo. Te hablo con toda la sinceridad que puede hablar una persona».
Resumen: Un vecino del barrio El Pingaso, cercano a la circunvalación, relata lo que vio la noche de la desaparición de Arletis en el paradero de La Maceo: la joven intentó tomar un motor y el motorista no quiso, luego un carro le puso pretexto, y finalmente abordó un vehículo que parecía un taxi. Desde donde estaba, escuchaba sus gritos desesperados: «Ay, Dios mío». El testigo señala que hay cámaras en el kiosco La Maceo y en una casa cercana que podrían haber grabado todo.
Nota: Este testimonio es de una importancia capital para esclarecer lo ocurrido con Arletis. Un testigo presencial, vecino de la zona, que vio los minutos previos a su desaparición y que escuchó sus gritos de angustia. Y lo más importante: señala la existencia de cámaras que podrían tener grabado todo el suceso. Las autoridades tienen la obligación de recabar esas imágenes, identificarlas, analizarlas y determinar qué ocurrió realmente. El kiosco La Maceo y la casa de atrás tienen en sus manos la prueba que podría llevar a los responsables ante la justicia. La familia de Arletis, y todo el pueblo de Cuba, espera que esta vez no haya excusas, que las cámaras sean revisadas y que la verdad salga a la luz.









