El acuerdo, que supera la compensación por George Floyd, surge del caso de Konoa Wilson, de 16 años, a quien un agente disparó por la espalda mientras huía de un tiroteo en una estación de tren.
La ciudad de San Diego, California, se encamina a aprobar uno de los acuerdos económicos más cuantiosos en la historia de Estados Unidos por un caso de muerte a manos de la policía. La oficina del fiscal de la ciudad ha llegado a un acuerdo preliminar para pagar 30 millones de dólares a la familia de Konoa Wilson, un adolescente afroamericano de 16 años que fue fatalmente disparado por un agente de policía en enero de este año. La resolución que autoriza este acuerdo ha sido agregada a la agenda del concejo municipal para su votación el martes por la mañana.
Si se aprueba, la suma superaría los 27 millones de dólares que la ciudad de Minneapolis acordó pagar a la familia de George Floyd, cuyo homicidio en 2020 desató protestas mundiales contra la brutalidad policial y el racismo sistémico. Este acuerdo récord refleja la gravedad percibida de las acciones policiales en el caso y el deseo de la ciudad de evitar un prolongado y mediático juicio civil.
Los hechos: una huida que terminó en una muerte injustificada
Los eventos que llevaron a la muerte de Konoa Wilson fueron reconstruidos a través de videos de vigilancia y cámaras corporales de los agentes, y son descritos en la demanda civil presentada por la familia en junio.
- La persecución inicial: El 28 de enero, Wilson fue captado en video corriendo dentro de la estación de tren del centro de San Diego, huyendo de una persona que le disparó con un arma de fuego. El adolescente era, en ese momento, una víctima que intentaba escapar de un tiroteo.
- El encuentro fatal: Al salir de la estación, Wilson se encontró con el agente de la policía de San Diego, Daniel Gold. Según la demanda, el oficial «al instante, sin ninguna advertencia», disparó dos tiros contra Wilson, quien era negro, mientras corría cerca de él. Las balas impactaron la parte superior de su cuerpo, incluyendo la espalda.
- La identificación tardía: La familia alega en su demanda que el agente Gold solo anunció «Policía de San Diego» después de haber disparado y visto al joven caer al suelo. Wilson fue declarado muerto en un centro médico menos de una hora después.
La acusación: «un fallo catastrófico» y violencia racial
El abogado de la familia, Nick Rowley, calificó lo sucedido como un «fallo catastrófico de la policía». En un comunicado, argumentó: «Un niño de 16 años corría por su vida. No era una amenaza y no era sospechoso, pero recibió un disparo por la espalda por un oficial de policía que solo lo vio por un segundo antes de decidir apretar el gatillo».
La demanda va más allá, acusando explícitamente a los acusados (la ciudad y el agente Gold) de cometer «actos de violencia racial» contra el adolescente, al dispararle por la espalda mientras intentaba llegar a un lugar seguro. Esta narrativa enmarca el caso dentro del patrón nacional de uso desproporcionado de la fuerza letal por parte de la policía contra hombres negros, incluso cuando no representan una amenaza inminente.
El significado del acuerdo: compensación, no culpabilidad
Es importante señalar que un acuerdo económico de este tipo es una resolución civil, no una declaración de culpabilidad penal. El agente Daniel Gold aún enfrenta procesos internos dentro del departamento de policía, y es posible que haya investigaciones penales separadas por parte de fiscales estatales o federales. Sin embargo, el monto sin precedentes de la compensación es un mensaje potente de la ciudad sobre la seriedad del presunto error policial y su voluntad de asumir una responsabilidad financiera extraordinaria.
El pago, según la agenda municipal, se realizaría desde el Fondo de Responsabilidad Pública de la ciudad. Para la familia de Konoa Wilson, el dinero, por abultado que sea, no devolverá la vida de su hijo. Pero el acuerdo y la cifra récord buscan, en parte, servir como una medida de justicia simbólica y como un poderoso elemento disuasorio para futuras conductas policiales similares, al tiempo que evitan el trauma de un juicio público. El caso sigue siendo un recordatorio sombrío de las consecuencias letales que pueden derivarse de decisiones instantáneas y potencialmente sesgadas en operativos policiales.
Resumen: La ciudad de San Diego acordó pagar 30 millones de dólares a la familia de Konoa Wilson, un adolescente negro de 16 años a quien un agente de policía disparó por la espalda mientras huía de un tiroteo en una estación de tren. El acuerdo, que supera la compensación por George Floyd, está pendiente de aprobación del concejo municipal. La familia alega «violencia racial» y un «fallo catastrófico» policial.
Nota: Este acuerdo multimillonario, uno de los más altos en la historia de EE.UU. por un caso policial, subraya la gravedad del presunto error y la presión sobre las ciudades para responsabilizarse financieramente por la violencia policial, aunque no resuelve las causas sistémicas de fondo que conducen a estos trágicos episodios.














