Jorge Leyva Urquiza, conocido como Pinochin, habría justificado sus vínculos sentimentales como «algo personal». Educadores lo acusan de proteger a una funcionaria corrupta, desviar recursos del módulo pecuario de una escuela y buscarle abogado en Bayamo para evitar su procesamiento. Le exigen la renuncia.
Una fuerte polémica ha estallado en el municipio Guisa, en la provincia Granma, luego de que se conocieran declaraciones atribuidas al presidente del Gobierno en ese territorio, Jorge Leyva Urquiza —conocido popularmente como Pinochin, Mentira Fresca, Verdad Ausente o Pipí Tieso y Parado—, quien habría afirmado ante directivos que tener otra relación amorosa «no es una inmoralidad» y que se trata de «una situación totalmente personal que para nada atenta contra el prestigio conquistado por un cuadro».
Las afirmaciones, que han circulado en medios locales, han provocado una airada respuesta de un grupo de educadores que lo acusan de hipocresía, corrupción y de proteger a una funcionaria implicada en robos y desvíos.
La declaración del presidente: ¿inmoral o no?
Según el testimonio que ha llegado a nuestra redacción, Leyva Urquiza habría expresado ante directivos del municipio que las relaciones amorosas extramatrimoniales no afectan el prestigio de un cuadro, defendiendo así su conducta personal como un asunto privado que no debería ser objeto de escrutinio público.
La respuesta de los educadores: «Sí es inmoral, porque proteges a una corrupta»
Un grupo de educadores, que dice haber participado en comisiones de auditores y contar con pruebas, ha respondido duramente al presidente:
- «Sí es inmoral, porque proteges a una corrupta, ladrona y comes de lo que roba».
- «Bastante que comiste del módulo pecuario de la escuela Rafael Carrazana Cordero».
- La funcionaria protegida, según los denunciantes, «hizo pagos indebidos, robos, desvío de habituallamiento y desorganización escolar».
- Leyva Urquiza, lejos de apartarla, «buscaste hasta un abogado en Bayamo para que se encargara de su defensa».
Los educadores se preguntan: «¿Cómo es que un ‘moralista’ cae en eso?»
La exigencia: renuncia y pruebas
El grupo es contundente en su exigencia: «Mereces un fuera, pa la calle». Y retan a cualquiera que quiera defenderlo: «El que abogue por decir qué es falso, que lo haga, empieza a convocar tu camarilla y enviaremos las pruebas de ello».
A las autoridades que duden, les dicen: «Adelante, investiguen, que este tema es de conocimiento de todos, y la realidad está cerca».
La caída de la máscara
Los educadores ironizan sobre la imagen que Leyva Urquiza intenta proyectar: «Si eres tan decente, humilde y revolucionario, empieza a demostrarlo, porque hay que aprender a decir: Me equivoqué, o fallé, o estoy desenmascarado».
Y añaden detalles sobre su entorno familiar: «Familia hermosa, con esposa, hija y yerno, descarados todos que viven de ti y tus patrañas». Lo acusan de tener en su círculo «todo tipo de actos de corrupción e ilegalidades, vendutera de toda índole».
El pasado: el caso de Miguelito
Los denunciantes recuerdan que Leyva Urquiza «quisiste acabar con Miguelito, tu antiguo vicepresidente, pero tu cola era más larga». Una referencia a que intentó deshacerse de un subordinado, pero sus propias irregularidades eran mayores.
La conclusión: renuncia antes de que sea tarde
El mensaje final es una advertencia: «Renuncia, mijo, antes de que sea tarde. Total, la gasolina no da para mantener a tanta gente, aunque la tires a 2500 y aunque sean más de 2 puntos de ventas». Una pulla que sugiere que Leyva Urquiza también estaría involucrado en negocios ilegales de combustible.
Resumen: Jorge Leyva Urquiza, presidente del gobierno en Guisa, Granma, habría declarado que las relaciones amorosas extramatrimoniales no son inmorales ni atentan contra el prestigio de un cuadro. Educadores del municipio le responden que sí es inmoral, porque protege a una funcionaria corrupta que robó del módulo pecuario de una escuela, desvió recursos y cometió pagos indebidos, y él mismo se benefició de esos robos y le buscó un abogado. Le exigen la renuncia y retan a las autoridades a investigar, asegurando tener pruebas.
Nota: Este caso es un ejemplo más de cómo la corrupción y la doble moral caminan de la mano en algunos funcionarios públicos. Por un lado, un presidente de gobierno que defiende sus relaciones personales como «algo privado» que no afecta su prestigio. Por otro, un grupo de educadores que lo acusan de proteger a una ladrona, de beneficiarse de los robos, de usar abogados para blindar a su protegida, y de tener un círculo familiar y político lleno de corruptelas.
La pregunta que flota es: ¿cuánto de lo que denuncian los educadores es cierto? Ellos mismos retan a investigar y dicen tener pruebas. Las autoridades de Granma —la Fiscalía, la Contraloría, el Partido— tienen la palabra. Y el pueblo de Guisa, la esperanza de que esta vez la verdad se imponga y los responsables, incluido el presidente, rindan cuentas. Porque si las acusaciones son ciertas, entonces Leyva Urquiza no debería seguir ni un minuto más en su cargo.









