Royber Mayo, identificado como el vecino que adquirió el local de calle Monte, vive a tres casas del lugar, es agente de seguridad, alquila su vivienda a turistas y mantiene «contenta» a la policía del sector con comida diaria. También habría sido introducido en una organización religiosa para espiar descontentos.
Nuevos y reveladores datos han llegado a nuestra redacción sobre el caso de la librería, ubicada en calle Monte, Habana Vieja, cuya venta irregular a un vecino de la cuadra fue denunciada días atrás por este medio. La información adicional, aportada por el mismo denunciante, perfila al comprador como un personaje con conexiones en la Seguridad del Estado y una red de favores con la policía local.
El comprador: Royber Mayo, un «camaleón»
Según el testimonio, el hombre que adquirió el local se llama Royber Mayo y reside a solo tres casas del inmueble, en Cárdenas No. 13, entre Monte y Corrales, Habana Vieja.
El denunciante lo describe como «un camaleón» y revela detalles escalofriantes sobre sus actividades y conexiones:
- Pertenece a la Seguridad del Estado: Mayo es agente de seguridad, lo que explicaría su capacidad para operar con impunidad en la zona.
- Alquila su casa a extranjeros: Utiliza su vivienda para el negocio de arrendamiento turístico, una fuente de ingresos en divisas.
- Vive pared con pared con el sector de la policía: Su casa está literalmente al lado de la estación policial del área.
- Da «el plato de comida diario» a los policías: A cambio de favores, mantiene contenta a la fuerza del orden local con alimentos diarios.
El nuevo rol: infiltrado religioso
El dato más reciente, según el denunciante, es que Royber Mayo ha sido introducido en una organización religiosa con un propósito muy específico: «informar cualquier descontento». Es decir, actuar como espía dentro de una comunidad de fe para detectar y reportar a quienes pudieran tener opiniones contrarias al sistema.
El perfil de un operador
La descripción que surge de estos datos es la de un operador multifacético: agente de seguridad, arrendador turístico, cooperador policial y ahora infiltrado religioso. Un hombre con tentáculos en varias esferas del poder local, que utiliza sus conexiones para blindarse y, presumiblemente, para obtener beneficios como la compra irregular del local.
Las preguntas que quedan
Esta nueva información abre más interrogantes:
- ¿La venta del local fue una operación comercial o una concesión encubierta a un agente de seguridad?
- ¿Qué papel jugaron las autoridades locales —el gobierno municipal, la Dirección de Vivienda, el Ministerio de Cultura— en esta transacción?
- ¿Sabían los responsables de la librería que estaban vendiendo a un agente de seguridad?
- ¿Qué pasará con los libros que aún están dentro del local?
Resumen: Nuevos datos sobre la venta de la librería revelan que el comprador, Royber Mayo, es agente de la Seguridad del Estado, vive a tres casas del local, alquila su vivienda a extranjeros y está pared con pared con el sector policial, al que da comida diaria a cambio de favores. Además, habría sido introducido en una organización religiosa para espiar descontentos. El denunciante lo califica de «camaleón».
Nota: Este caso, que comenzó como una denuncia de venta irregular de un local cultural, adquiere ahora dimensiones mucho más inquietantes. Si el comprador es realmente un agente de seguridad con capacidad de influir en la policía local y de infiltrarse en organizaciones religiosas, entonces la compra podría no ser solo un negocio, sino una operación con fines de control social.














