Tras su democión, vecinos y testigos repasan los hitos de su gestión: protección a Dainier Vega (hoy preso), el desfalco de los 120 mil pesos en el PCC, el negocio de los pollos de Riera, la venta de arroz con su hijo Lázaro Gómez y el nepotismo que la unía a Yudelkis Ortiz. Su caída, afirman, «pasará a la historia como el escándalo del año».
La reciente democión de Niurka Alarcón Gómez como primera secretaria del Partido Comunista de Cuba en el municipio Yara ha provocado una conmoción sin precedentes en el territorio. Vecinos, trabajadores y testigos de su gestión han compartido con nuestra redacción un análisis de lo que consideran «el mayor escándalo político en la historia de Yara». Este es su relato.
«Un hecho sin precedente en la historia de Yara»
Según las fuentes consultadas, la caída de Alarcón Gómez ha generado «una ola de decepción en la población de Yara», pero no por la medida en sí, sino por lo que revela sobre la magnitud de la corrupción que imperó durante su mandato. La catalogan como «un hecho sin precedente en la historia de Yara, el mayor escándalo de la historia política».
Los hitos de una gestión corrupta
El análisis repasa los principales escándalos que marcaron su paso por la primera secretaría:
- El caso de los pollos de Riera: «Un ejemplo vivo de su manipulación policial y a la Seguridad del Estado». Una referencia a cómo encubrió a Alexander Riera, exintendente implicado en desvío de pollo de la TRD, que hoy vive en Brasil tras haber vendido los bienes de la casa de Veguitas.
- El caso Dainier Vega: «Nunca había ocurrido un hecho así». El expresidente de la Asamblea Municipal, hoy en prisión provisional por cohecho y malversación, fue protegido por Alarcón hasta que los hechos se hicieron insostenibles. «El desmantelamiento del Lada de la UJC en su propio parqueo evidenció la putrefacción política a la que ella estaba sometiendo al municipio».
- El desfalco del PCC: «El escándalo de la pérdida del dinero en el PCC le puso la tapa al pomo». Los 120 mil pesos malversados «en sus narices» demostraron «la falta de control y evaluación» y evidenciaron «la falta de capacidad intelectual y de preparación de ella como cuadro político principal».
- El negocio del combustible y el arroz: Alarcón creó reservas y distribuyó combustible «no siendo su objeto social», por supuesto «a conveniencias propias». Además, autorizó «carros cargados de arroz y otros productos fuera de provincia en coordinación con su hijo prodigio Lázaro Gómez, por grandes sumas de dinero». Estas operaciones «aseguraron una retirada exitosa» para ambos.
La protectora: Yudelkis Ortiz
El análisis señala que nunca se pensó en una democión de Alarcón «producto a la protección nepotista de Yudelkis Ortiz, primera secretaria en Granma». Todos conocen «sus buenas y excesivas relaciones de amistad y hermandad, a cambio de comida, arroz, dinero, favores familiares».
Los orígenes: una funcionaria improvisada
Los testigos recuerdan cómo llegó Alarcón al poder: «Una simple funcionaria de la FMC, graduada y aprobada por la Sede Universitaria de Yara, una academia sin calidad». Fue puesta como secretaria en Media Luna «a propuesta del emblemático Federico Hernández, su amigo íntimo», hasta llegar a su municipio Yara.
El derrumbe de la política de cuadros
El análisis denuncia que, bajo su mando, se produjo «el derrumbe de la política de cuadros». La salida de «cuadros políticos con perspectivas y jóvenes» evidenció «el viejo refrán: ‘quien me haga sombra, se va'». En el camino quedaron Yisel Cubeñas, Reinier León, Matos, «todos con fricciones de trabajo con el monstruo de la corrupción».
Las traiciones de Niurka
El texto concluye con una lista de las traiciones de Alarcón:
- «Traicionó al PCC».
- «No solo a su familia».
- «Traicionó a su pueblo, a su pleno, al buró provincial del PCC y a Díaz-Canel».
Sobre este último, recuerdan cómo el presidente fue manipulado en sus visitas a Yara: «Se fue satisfecho, al punto que lo llevó a la arrocera de su familia, haciéndole ver que con productos ecológicos podía recoger de 4 a 5 toneladas de arroz por hectárea». Una demostración de que «el corrupto no tiene miedo».
El estilo de vida: ropa cara y perfumes
Los denunciantes no olvidan el nivel de vida de Alarcón: «Una política que vistió a la moda, buenas combinaciones de ropas y perfumes caros comprados con el dinero sucio, al nivel de Lis Cuesta y de la modelo comunista Yudelkis Ortiz Barceló».
El legado: un escándalo histórico
«Su caída pasará a la historia como el ESCÁNDALO DEL AÑO», sentencian. Y confían en que, a partir de ahora, «se verán cambios positivos en lo adelante, tanto en cargos como en resultados».
Las pruebas
El análisis incluye cinco fotografías que documentan, presumiblemente, algunos de los hechos mencionados.
Resumen: Tras la democión de Niurka Alarcón como primera secretaria del PCC en Yara, vecinos y testigos analizan su gestión como «el mayor escándalo político de la historia del municipio». Repasan los hitos: la protección a Dainier Vega (hoy preso), el desfalco de 120 mil pesos en el PCC, el caso de los pollos de Riera, la venta de arroz y combustible con su hijo Lázaro Gómez, y el nepotismo que la unía a Yudelkis Ortiz. Denuncian el derrumbe de la política de cuadros y el estilo de vida de Alarcón, con ropa y perfumes caros comprados con dinero sucio. Concluyen que su caída «pasará a la historia como el escándalo del año».
Nota: Este análisis, elaborado por quienes vivieron en carne propia la gestión de Niurka Alarcón, pinta un retrato desolador de lo que fue su paso por la primera secretaría del PCC en Yara. Corrupción, nepotismo, manipulación, desvío de recursos, protección a delincuentes y un estilo de vida que contrastaba brutalmente con el de la población a la que decía servir. Su caída, por tardía que haya sido, es una victoria para el pueblo de Yara. Pero también es una advertencia: mientras Yudelkis Ortiz siga en su cargo, mientras el sistema de protección de corruptos no se desmantele por completo, siempre habrá nuevas Niurkas dispuestas a ocupar su lugar. El escándalo del año debe ser también el inicio de una limpieza que llegue hasta las últimas consecuencias.














