Una nueva denuncia desde la sede del Poder Popular de Yara expone más irregularidades del intendente Lázaro Gómez. Compró una moto roja de 4 tiempos con el dinero sucio de las autorizaciones de salida de productos a otras provincias. Su amigo Daniel Urruchaga vende la gasolina que Lázaro extrae mediante la tarjeta de un vehículo «Heili» que lleva un año roto, pero al que se le carga combustible mes tras mes. Daniel también movió la moto a Manzanillo para esconderla mientras se calman las investigaciones. Los trabajadores del gobierno denuncian que no hay combustible para llevar enfermos al hospital, mientras Lázaro vende gasolina a 4,000 pesos el litro.
Una nueva denuncia desde la sede del Poder Popular de Yara, Granma, añade más elementos al expediente del intendente Lázaro Gómez. Vecinos y trabajadores del gobierno municipal señalan que el funcionario ha utilizado su cargo para enriquecerse ilícitamente, comprando una moto de 4 tiempos con el dinero de las autorizaciones de salida de productos agrícolas a otras provincias, y vendiendo gasolina a 4,000 pesos por litro mediante su hombre de confianza.
La moto: comprada con dinero sucio
El denunciante relata:
- «Lázaro compró una moto roja 4 tiempos con el dinero sucio de las autorizaciones de salida de carros cargados de productos desde Yara para otras provincias».
- «Además, mejoró su moto con el pago de piezas de su carro con el presupuesto del Estado: más de 2 millones de pesos en reparación».
- «En un momento donde el país quitó el 20 por ciento del presupuesto a entidades estatales, él sigue violando políticas del país».
La procedencia de la moto
El denunciante señala:
- «La moto fue comprada a Raidel Mojena en Veguitas».
- «Raidel posee negocios estatales ostentosos».
El hombre de confianza: Daniel Urruchaga
El testimonio identifica al socio de Lázaro:
- «A la custodia de la misma está Daniel Urruchaga, su amigo desde que estaban en el INDER».
- «Daniel vende la gasolina que Lázaro saca a través de la tarjeta de su Heili, que aunque lleva un año roto, se le carga mes tras mes. Siendo esto otra violación».
- «Pero él se lo indica al energético y a Torres, jefe de Aseguramiento en el gobierno».
- «Daniel vende litros de gasolina en su barrio con un precio de 4 mil pesos actualmente».
La fuga de la moto
El denunciante revela que Daniel movió la moto para esconderla:
- «Daniel movió esta moto para Manzanillo el fin de semana hasta que se tranquilicen las investigaciones».
El contraste: salud vs. negocio
Los trabajadores del gobierno denuncian la doble moral:
- «Es muy duro ver cómo trabajadores de la sede del gobierno han tenido situaciones de salud, familiares que hay que llevar al hospital, y nunca hay carros ni gasolina».
- «Sin embargo, ven cómo es vendida para satisfacer necesidades particulares».
Las exigencias: auditorías a las tarjetas de combustible
El denunciante exige:
- «Revisión de las extracciones de gasolina de la tarjeta del Heili».
- «Que se revise la tarjeta del Lada que le pertenece a la viceintendente de Distribución».
- «En ambas tarjetas se refleja la corrupción con el desvío de la gasolina».
- «Que se auditen las hojas de rutas de estos carros, Lada y Heili, donde justifican lo que se roba y se vende».
La advertencia final
El denunciante concluye con una advertencia:
- «Lazarito, te vas rico del gobierno con tierras en la Empresa de Cultivos Varios hoy sembradas de tomate, con una moto, más los regalos de la Benilde Orozco».
- «Autorizando salidas de mercancías de Yara para otras provincias con tu amigote Montero».
- «Se acerca tu fin. Las autoridades deben actuar rápido. Puede haber salida para Brasil».
Las pruebas
La denuncia incluye una fotografía de Daniel Urruchaga, el hombre de confianza de Lázaro Gómez.
El contexto: Lázaro Gómez, un acumulado de denuncias
Esta denuncia se suma a las múltiples que este medio ha publicado sobre el intendente de Yara:
- El 23 de marzo, se denunció que Lázaro Gómez, junto a Niurka Alarcón y Yuniel Montero, operaban una red de desvío de arroz desde la cooperativa Benilde Orozco hacia otras provincias, con un crédito de 50 millones de pesos y una deuda con campesinos de más de 60 millones .
- El 15 de marzo, se denunció que Lázaro Gómez había acaparado colchones destinados a damnificados, cobrando 50 mil pesos por cada uno, y que su casa tenía colchones desde la primera vuelta .
- El 14 de marzo, se denunció que Lázaro Gómez y el viceintendente Maikel Matos se repartieron los colchones entre familiares y amigos mientras los damnificados dormían en cartones .
- El 13 de marzo, se denunció que el intendente «se degrada más cada día» y que «va a caer preso junto con el expresidente Dainier Vega» .
Resumen:
Una nueva denuncia desde Yara expone que el intendente Lázaro Gómez compró una moto roja de 4 tiempos con dinero desviado de las autorizaciones de salida de productos a otras provincias. Su amigo Daniel Urruchaga vende la gasolina que Lázaro extrae mediante la tarjeta de un vehículo «Heili» que lleva un año roto, pero al que se carga combustible. Daniel movió la moto a Manzanillo para esconderla. Mientras tanto, los trabajadores del gobierno no tienen combustible para llevar enfermos al hospital. Exigen auditorías a las tarjetas de combustible y a las hojas de rutas.
Nota final:
Las denuncias contra Lázaro Gómez ya no sorprenden. Acumula señalamientos por desvío de arroz , robo de colchones , venta de combustible , y ahora, la compra de una moto con dinero sucio y la venta de gasolina a 4,000 pesos por litro mediante un hombre de confianza. La moto, comprada a un conocido de Veguitas que posee «negocios estatales ostentosos», fue movida a Manzanillo para esconderla mientras se calman las investigaciones.
Los trabajadores del gobierno, que no tienen combustible para llevar a sus familiares enfermos al hospital, ven cómo la gasolina que debía ser para ellos se vende en el barrio de Daniel Urruchaga a 4,000 pesos. La pregunta es: ¿hasta cuándo? Las autoridades de la Fiscalía y la Contraloría en Granma tienen la palabra. Pero mientras Lázaro Gómez siga en su cargo, la gasolina seguirá vendiéndose y la moto seguirá escondida. Y los trabajadores, esperando.














