Lázaro Gómez, intendente de Yara, es denunciado por haber apartado colchones destinados a damnificados y cobrado 50 mil pesos por cada uno a sus amigos. Tras el escándalo en el Poder Popular, tuvo que devolverlos. Ahora, escribe a medios para culpar a Yosvanis Reyes (presidente del gobierno municipal) y presentarse como víctima. Sin embargo, es él, como intendente, quien maneja los recursos. Además, está vinculado al desvío de combustible, tierras y cosechas junto a la exsecretaria Niurka Alarcón y el presidente de la cooperativa Benilde Orozco (foto), quien apenas asiste a las sesiones del Poder Popular por andar en negocios.
Una nueva denuncia desde Yara, Granma, expone las maniobras del intendente Lázaro Gómez para desviar la atención tras el escándalo de los colchones. Según el testimonio, Gómez habría cobrado 50 mil pesos por cada colchón que entregó a sus amigos, y solo los devolvió tras la presión popular. Ahora, intenta culpar al presidente del gobierno municipal, Yosvanis Reyes, para limpiar su imagen.
El negocio de los colchones: 50 mil pesos por unidad
El denunciante revela el modus operandi de Lázaro Gómez:
- «Lázaro Gómez, intendente del municipio de Yara, después de haber querido lucrar con colchones para su beneficio, tuvo que buscar los que había apartado con nombre y apellidos».
- «Lázaro obtuvo 50 mil pesos por cada colchón que dio a sus amigos».
- Esto ocurrió «después de un escándalo dado en el Poder Popular de Yara».
La estrategia: culpar al presidente para salvarse
Ante la presión, Gómez ha intentado desviar la atención:
- «Lázaro ha escrito a medios para echar churre sobre Yosvanis Reyes, haciendo creer que es su responsabilidad».
- «Cuando Lázaro, como intendente, es quien maneja recursos y bienes y es quien decide a quién dar los recursos».
- «Lázaro ha escrito a medios para cuestionar a Yosvanis Reyes, para que Lázaro quede como víctima y tratar de pasar inadvertido y limpiar su imagen, que deja mucho que desear delante del pueblo».
El historial de Lázaro Gómez
El denunciante recuerda las múltiples acusaciones contra el intendente:
- «Lázaro, cuestionado por su mal manejo y mal trabajo como intendente».
- «Está vinculado al desvío de recursos, venta de combustible, apoderamiento de tierras, desvíos de cosechas a otras provincias».
- Todo ello «en confabulación con la ex secretaria del PCC saliente, Niurka Alarcón, y con el presidente de la cooperativa Benilde Orozco».
El socio: presidente de cooperativa Benilde Orozco
El denunciante adjunta una foto del presidente de la cooperativa Benilde Orozco, quien también es delegado del Poder Popular:
- «Apenas asiste a las sesiones por andar en negocios de venta de arroz y productos agrícolas».
- Estos negocios son «custodiados por Lázaro Gómez y Niurka Alarcón».
Resumen:
Un ciudadano denuncia que el intendente de Yara, Lázaro Gómez, cobró 50 mil pesos por cada colchón que desvió a sus amigos, y solo los devolvió tras el escándalo en el Poder Popular. Ahora, escribe a medios para culpar al presidente Yosvanis Reyes y presentarse como víctima. Sin embargo, es él quien maneja los recursos. Gómez está vinculado al desvío de combustible, tierras y cosechas junto a la exsecretaria Niurka Alarcón y el presidente de la cooperativa Benilde Orozco, quien apenas asiste a las sesiones del Poder Popular por andar en negocios ilegales.
Conclusión:
Esta denuncia retrata a un intendente que, lejos de arrepentirse de sus actos, utiliza la estrategia del «víctimario» para limpiar su imagen: culpa a otros, escribe a medios, intenta desviar la atención. Pero los hechos son tozudos: él es quien maneja los recursos, él es quien decidió a quién dar los colchones, él es quien cobró 50 mil pesos por cada uno.
Su vínculo con Niurka Alarcón (ya destituida) y con el presidente de la cooperativa Benilde Orozco (que prefiere los negocios a las sesiones) dibuja una red de corrupción que sigue operando a pesar de los escándalos.
Las autoridades de la Fiscalía, la Contraloría y el Partido en Granma tienen la palabra. Lázaro Gómez no puede seguir utilizando los medios para limpiar su imagen mientras el pueblo exige cuentas. Los 50 mil pesos por colchón deberían ser investigados. Y su intento de culpar a Yosvanis Reyes, desenmascarado.














