Alina Ramírez Mourlot, presa desde el 22 de noviembre de 2022 por un presunto delito de malversación, ha cumplido ya el sexto de 23 años y el tercio de 11 años sin que el Ministerio Fiscal haya presentado cargos. Su hija denuncia violaciones de la ley procesal y afirma que «todo parece indicar que fue un asesinato en vez de una malversación».
Un desgarrador testimonio ha llegado a nuestra redacción. La hija de Alina Ramírez Mourlot, interna en un centro penitenciario cubano, denuncia que su madre lleva más de tres años privada de libertad sin que se haya celebrado juicio ni exista una petición formal del Ministerio Fiscal. Las condiciones son desesperantes, y la familia clama justicia.
Los datos del caso
- Expediente: EFP 218/2022
- Nombre de la interna: Alina Ramírez Mourlot
- Fecha de ingreso: 22 de noviembre de 2022
- Situación procesal: Sin petición fiscal ni fecha de juicio
- Delito imputado: Presunta malversación
El tiempo en prisión: más de 3 años sin juicio
Alina Ramírez lleva privada de libertad desde hace más de tres años. Según el testimonio de su hija:
- «Ha cumplido el sexto de 23 años y el tercio de 11 años».
- Estas referencias indican que ha superado ya los plazos máximos de prisión provisional establecidos para los delitos que se le imputan, sin que el caso haya llegado a juicio.
Las violaciones procesales
La denunciante afirma que «el Ministerio Fiscal ha violado la ley 143/2021 ‘Ley del Proceso Penal’, con todos sus términos». Señala además que «hay prevaricación por parte de los fiscales», es decir, que los funcionarios encargados de la acusación estarían incumpliendo deliberadamente sus obligaciones legales.
La hipótesis de la familia: «un asesinato en vez de una malversación»
Uno de los puntos más impactantes de la denuncia es la conclusión a la que ha llegado la familia tras analizar el caso:
- «Todo parece indicar que fue un asesinato en vez de una malversación».
- «Solo tienen evidencia de un ‘Incumplimiento de funciones y obligaciones’ de 6 meses a 2 años de privación de libertad».
Es decir, la acusación real que podría sostenerse contra Alina tendría una pena máxima de 2 años. Sin embargo, lleva más de 3 años en prisión preventiva, a la espera de un juicio que nunca llega.
El clamor de la hija
La denunciante concluye con un grito desesperado: «Exigimos Juicio para Alina!!». Un pedido que debería ser obvio en cualquier Estado de derecho, pero que en este caso lleva más de tres años sin ser atendido.
Resumen: La hija de Alina Ramírez Mourlot denuncia que su madre lleva presa desde el 22 de noviembre de 2022 (más de 3 años) sin que el Ministerio Fiscal haya presentado petición de cargos ni se haya fijado fecha de juicio. A pesar de que la evidencia apunta a un delito de «incumplimiento de funciones» con pena de 6 meses a 2 años, Alina ha cumplido ya el sexto de 23 años y el tercio de 11 años en prisión preventiva. La familia denuncia violaciones de la Ley del Proceso Penal y posible prevaricación de los fiscales. «Todo parece indicar que fue un asesinato en vez de una malversación», concluyen.
Nota: Este caso es una muestra más de las graves violaciones al debido proceso que ocurren en el sistema penal cubano. Una persona lleva más de tres años en prisión preventiva, sin juicio, sin acusación formal, por un delito cuya pena máxima es de dos años. Las leyes procesales establecen plazos para la prisión provisional, plazos que han sido ampliamente superados. Los fiscales, en lugar de cumplir con su deber, habrían prevaricado, ignorando la ley y manteniendo a Alina encarcelada sin razón.
La familia no pide clemencia, no pide perdón. Pide lo mínimo: un juicio. Que se escuchen los argumentos, que se presenten las pruebas, que se dicte una sentencia. Lo que está ocurriendo no es justicia, es una caricatura de justicia. Y mientras Alina sigue presa, su hija clama desde fuera, esperando que alguien, en alguna instancia, haga cumplir la ley.
Las autoridades de la Fiscalía, el Tribunal Supremo y el Ministerio de Justicia tienen la palabra. El expediente EFP 218/2022 está ahí. Alina Ramírez Mourlot también. Y su hija, con su grito, nos recuerda que la justicia no puede esperar tres años.









