El denunciante afirma que la directora emitía órdenes de inspección solo contra negocios menores mientras los altos mandos se repartían lo recaudado de los grandes contribuyentes.
Un denunciante que asegura haber sido miembro de la Dirección Integral de Supervisión (DIS) en el municipio Cerro remitido un testimonio en el que revela, desde dentro, el funcionamiento de una red de corrupción enquistada en ese órgano inspector.
Contexto de la Denuncia:
El denunciante explica que, al ver una publicación reciente sobre hechos de corrupción en la DIS de Boyeros, decidió contar su propia experiencia en el municipio Cerro.
Funcionarios y Entidades Señaladas:
- Directora de la DIS en Cerro: Descrita como la persona que emitía las órdenes de inspección de manera selectiva.
- Dos jefes de grupo: Identificados como los encargados de visitar personalmente los establecimientos que generaban «muchos ingresos».
- Policías de la 4ta estación de la PNR (Infanta y Manglar): Beneficiarios de una parte del dinero recaudado ilegalmente.
Hechos Denunciados:
- Inspecciones selectivas y extorsión sistemática: Según el testimonio, la directora ordenaba inspeccionar únicamente a «establecimientos estatales y particulares de poca monta o baja categoría». Los negocios que generaban muchos ingresos —los verdaderamente rentables— no eran inspeccionados por el personal de base, sino visitados exclusivamente por los dos jefes de grupo.
- Recaudación y reparto de sobornos: Los jefes de grupo, siempre según la denuncia, acudían personalmente a esos grandes establecimientos y «recogían el dinero». Luego lo repartían entre tres personas (la directora y los dos jefes) y destinaban una parte para algunos policías de la 4ta estación de la PNR, ubicada en Infanta y Manglar.
- Cuota diaria de multas: El denunciante afirma que los inspectores de base eran obligados a cumplir «una cuota diaria de multas», una exigencia que contrastaba con la impunidad con la que operaban los grandes establecimientos que pagaban sobornos.
Resumen: Un exinspector de la DIS en el municipio Cerro revela que existía una práctica sistemática de corrupción dirigida por la directora y ejecutada por dos jefes de grupo. Mientras los inspectores de base eran obligados a cumplir cuotas de multas contra pequeños establecimientos, los jefes visitaban personalmente los grandes negocios para recoger sobornos, que luego repartían entre ellos y destinaban una parte a policías de la 4ta estación de la PNR.
Nota: Este testimonio, procedente de un testigo directo que formó parte de la estructura de inspección en Cerro, describe un modelo de corrupción institucionalizada donde el órgano creado para supervisar y controlar se convierte en una maquinaria de extorsión paralela.














