Una nueva denuncia desde el municipio Guisa, Granma, señala al presidente del gobierno municipal, Jorge Leyva Urquiza (conocido como «Pinochin»), por aplicar reglas estrictas a los demás mientras protege a su círculo cercano. Los señalamientos apuntan a Idalmis Fajardo Leyva, directora de una escuela e identificada como su amante, a quien se le comprobaron en una auditoría pagos indebidos, faltantes de sábanas, colchones y desvío de un módulo pecuario para fiestas personales con la presencia del presidente. Los trabajadores exigen la aplicación de medidas disciplinarias.
Trabajadores y vecinos del municipio Guisa, Granma, han contactado a nuestra redacción para denunciar la conducta del presidente del gobierno municipal, Jorge Leyva Urquiza, conocido popularmente como «Pinochin». El testimonio, que llega con la fuerza de quienes ya no toleran la impunidad, describe a un funcionario que predica honestidad y disciplina mientras protege a su círculo más cercano.
La doble moral denunciada
El denunciante es categórico:
- «Desde Guisa abogamos para que desaparezcan los cuadros de doble moral como el presidente del gobierno de Guisa, Jorge Leyva, que actúa mostrando una contradicción entre lo que predica y lo que practica».
- «Aplica reglas estrictas a los demás, pero se permite tener excepciones en su círculo cercano».
- «Demuestra hipocresía, desigualdad y desconfianza en el pueblo».
La amante protegida: Idalmis Fajardo Leyva
El núcleo de la denuncia es la protección que el presidente brinda a Idalmis Fajardo Leyva, directora de un centro educacional del municipio e identificada como su amante:
- «Por debajo de la manga intenta proteger a su amante: Idalmis Fajardo Leyva, que también es cuadro, pero de los que no son ejemplos, de los que roban, desvían, inventan».
- «En la última etapa ha perdido todos los valores como cuadro».
La auditoría que reveló los delitos
El denunciante aporta datos concretos sobre las irregularidades cometidas por Idalmis Fajardo Leyva:
- «En la auditoría que concluyó en junio de 2025 se le comprobaron insuficiencias que demuestran falta de control que constituyen delitos».
- «Pagos indebidos, faltantes de sábanas, colchones, un módulo pecuario totalmente enajenado y mal uso del mismo en fiestas personales con el presidente presente».
- «Es tan fuerte la relación que no ha sido posible imponer las medidas disciplinarias».
El silencio de las autoridades
El denunciante critica la pasividad de los órganos de control:
- «El equipo de auditorías casi totalmente abandonó su labor por la falta de respeto».
- «Aún así no hay un desenlace en la aplicación de medidas disciplinarias para que esta persona culmine su responsabilidad como directora de un centro educacional donde la mayoría de los trabajadores consideran que ha hecho mucho daño».
- «Ni siquiera con la intervención de la gobernadora ha existido una proyección al respecto».
La corrupción como moda en Guisa
El testimonio advierte sobre las consecuencias de esta impunidad:
- «Cuánto algún otro cuadro incurra en errores no será posible sancionar, si en Guisa la corrupción es moda y es permitido robar».
- «Ya afloran criterios de que continuarán sin medidas y la vida siga igual».
La hipocresía del discurso
El denunciante describe las contradicciones del presidente:
- «¿Cómo es posible que dirigentes de esta calaña se promuevan públicamente a valores o normas, si no las cumplen en su vida personal?»
- «Usa un código moral para sí mismos y otro distinto para los demás».
- «Sigue reclamando sacrificios, honestidad o disciplina a otros, mientras él disfruta de privilegios o incumple las reglas».
- «Sigue condenando conductas, pero las justifica o encubre cuando ocurren en su propio entorno».
Las consecuencias para Guisa
El denunciante concluye con una reflexión sobre el impacto de esta conducta en el municipio:
- «Así es como en Guisa se genera desconfianza, resentimiento y una percepción de injusticia».
- «Esto es a lo que se le llama un líder que critica la corrupción en otros, pero la tolera y aprueba cuando le toca comer y beber de ella».
Las pruebas
La denuncia incluye una fotografía.
El contexto: denuncias previas contra Jorge Leyva
Esta no es la primera vez que Jorge Leyva Urquiza es señalado. El 22 de febrero de 2026, un grupo de educadores de Guisa denunciaron que Leyva había justificado sus relaciones amorosas extramatrimoniales como «algo personal» y que no atentaban contra el prestigio de un cuadro. En esa ocasión, los denunciantes lo acusaron de proteger a una funcionaria corrupta, de beneficiarse del módulo pecuario de la escuela Rafael Carrazana Cordero, y de buscar un abogado en Bayamo para defender a su protegida.
El 7 de marzo de 2026, una nueva denuncia señaló al presidente de Guisa como un «cobarde» que tiene miedo a los jefes de la provincia, mientras la intendente Maidelin Chávez Garcés era acusada de ser la verdadera jefa de la corrupción en el municipio. En esa ocasión, se defendió al presidente como «un comunista de los de antes y un muerto de hambre», que no roba.
Ahora, los trabajadores de Guisa alzan la voz para denunciar que, en lugar de enfrentar la corrupción, el presidente la protege cuando viene de su círculo íntimo.
Resumen:
Trabajadores de Guisa denuncian al presidente del gobierno municipal, Jorge Leyva Urquiza, por doble moral y protección a su amante Idalmis Fajardo Leyva, directora de un centro educacional. Una auditoría de junio de 2025 le comprobó pagos indebidos, faltantes de sábanas, colchones y desvío de un módulo pecuario para fiestas personales con la presencia del presidente. Las medidas disciplinarias no se han aplicado. Los denunciantes critican que el presidente exija honestidad a otros mientras protege a los suyos.
Nota final:
La denuncia de Guisa es un ejemplo más de cómo la impunidad corroe la confianza en las instituciones. Jorge Leyva Urquiza, el presidente que predica sacrificio y disciplina, es señalado por proteger a su amante, Idalmis Fajardo Leyva, a quien una auditoría ya demostró responsable de delitos: pagos indebidos, faltantes de colchones y sábanas, y el desvío de un módulo pecuario para fiestas personales en las que él mismo participó.
La falta de acción de las autoridades —la gobernadora, la Fiscalía, el Partido— no hace más que confirmar la percepción de que en Guisa la corrupción es «moda» y está permitida. Mientras los trabajadores esperan justicia, el presidente sigue dando discursos y exigiendo sacrificios a los demás.
Las autoridades de Granma tienen la palabra. Si la auditoría ya demostró los delitos, ¿por qué no se aplican las medidas disciplinarias? ¿Por qué Idalmis Fajardo Leyva sigue en su puesto? ¿Por qué Jorge Leyva Urquiza sigue siendo el «líder» de Guisa? Los trabajadores del municipio merecen respuestas. Y el pueblo de Guisa, dirigentes que prediquen con el ejemplo, no con la doble moral.














