Un denunciante reporta la desaparición de un equipo completo, incluyendo accesorios, desde la oficina de Atención a la Población. A pesar de contar con recepcionistas, custodios y seguridad perimetral, la investigación se detuvo. Los máximos responsables locales decidieron archivar el caso para evitar un escándalo, dejando el hecho en la impunidad.
Un denunciante ha contactado a nuestra redacción para reportar la misteriosa desaparición de una computadora del gobierno municipal de Buey Arriba, en Granma. Según el testimonio, el equipo completo (CPU, monitor y periféricos) desapareció de la oficina de Atención a la Población después de un fin de semana. Lo más grave, señala el denunciante, no es solo el robo, sino la decisión de las máximas autoridades locales de ignorarlo.
El descubrimiento y la reacción inicial
El denunciante relata que la jefa del departamento informó de inmediato al presidente y al intendente del municipio sobre el faltante. Inicialmente, el presidente intentó culpar al personal de informática. Sin embargo, según el testimonio, las pesquisas no avanzaron.
El encubrimiento: imagen sobre justicia
La situación dio un giro cuando los dirigentes decidieron archivar el caso. La razón, según se comenta entre los empleados, es «salvar la imagen del Poder Popular». El denunciante afirma que la decisión fue tomada para evitar un escándalo o posibles sanciones, dejando el hecho sin esclarecer.
Las dudas sobre la seguridad
El caso resulta más extraño por las condiciones del lugar. El denunciante cuestiona cómo pudo ocurrir el robo sin que nadie lo viera, dado que:
- Hay recepcionistas durante el día.
- Hay custodios durante la noche.
- El edificio está protegido con rejas.
- Las puertas de acceso tienen candados.
Los señalados
El relato apunta directamente a la falta de acción de las máximas autoridades del territorio. El denunciante adjunta dos fotografías, presumiblemente de los funcionarios involucrados.
Resumen:
Un denunciante reporta que, tras la desaparición de una computadora de las oficinas del gobierno municipal de Buey Arriba, el presidente y el intendente optaron por archivar la investigación para proteger la imagen institucional. El hecho ocurrió a pesar de contar con vigilancia diurna y nocturna, así como candados y rejas. La decisión de no actuar deja el caso en la impunidad.
Nota final:
La decisión de los máximos dirigentes de Buey Arriba envía un mensaje muy peligroso: en ese municipio, la apariencia de normalidad vale más que la justicia. Un robo claro, ocurrido en una instalación con vigilancia y múltiples capas de seguridad, queda impune porque investigarlo «dañaría la imagen». La pregunta que queda es: ¿qué más están dispuestos a ocultar? La Fiscalía y la Contraloría deberían revisar este caso, aunque a los funcionarios locales no les guste.














