A pesar de que el director provincial ordenó despedir a todos los administradores de Marianao, Nereida solo sacó a los que no le convenían. Mantuvo al esposo de Yulia en la panadería Ciro Redondo, a Yulia como técnica productiva (aunque en realidad administra esa panadería) y al hijo de Yulia en una panera, desde donde sigue manejando la 24 de Febrero. Las denuncias se acumulan, las instituciones callan y el pueblo se queda sin pan.
Las denuncias contra Nereida, directora de la UBIA de Marianao, no cesan. En esta ocasión, trabajadores de la empresa revelan el descaro con el que protege a toda una familia —la de Yulia— mientras destruye la vida laboral de otros administradores que fueron despedidos por orden del director provincial. El pueblo, mientras tanto, se quedó sin pan el viernes pasado.
La orden del director provincial: botar a todos los administradores
El denunciante explica que el director provincial le dio una orden clara a Nereida: «botara todos los administradores de Marianao». Ella cumplió… a medias.
- Sacó a todos los administradores que no le convenían.
- Pero mantuvo en sus puestos al esposo de Yulia (en la panadería Ciro Redondo) y al hijo de Yulia, aunque a este último lo colocó en una panera como «castigo» simulado.
La farsa del hijo de Yulia
El hijo de Yulia, que antes administraba la panadería 24 de Febrero, fue supuestamente «castigado» y enviado a una panera. Pero la realidad es otra:
- «Este vives metido en la panadería haciéndole los papeles y llevando la panadería al nuevo administrador».
- Nereida le dijo directamente que «se mantuviera así para luego ponerlo otra vez de administrador».
Yulia: de técnica productiva a administradora de facto
La denuncia recuerda que Yulia fue contratada por Nereida como «técnica productiva», pero en realidad:
- «En horario de la tarde se dedica a llevar la administración de la panadería Ciro Redondo, donde trabaja su esposo».
- «Va a la panadería cuando le da la gana, porque ella se lo hace todo, incluyendo los desvíos de recursos y la venta de pan ilegal a cafeterías».
Las víctimas: trabajadores despedidos y familias sin sustento
Mientras la familia de Yulia sigue protegida, otros administradores fueron despedidos y algunos «puestos a limpiar piso». El resultado:
- «Ha dejado a madres sin trabajo, a familias sin su sostén económico».
- «El viernes pasado, Marianao sin pan. Tremendo desorden y beneficio para la élite corrupta de esa empresa, y el pueblo sin pan».
La frase de Nereida: «todos los trabajadores éramos unos perros»
Los trabajadores denuncian el trato que reciben:
- «Nereida manifestó que todos los trabajadores de la UBIA de Marianao eran unos perros».
- Ahora han enviado a funcionarios de la EPIA a hacer encuestas, pero «eso es por gusto».
- Una de las encuestadoras dijo: «Si los trabajadores están en descontento, que pidan la baja y se vayan».
El descaro: «ellas dicen que no les va a pasar nada»
La denuncia concluye con una reflexión sobre la impunidad:
- «Se han hecho varias denuncias en algunas instituciones, y es por gusto. Por eso ellas dicen que no les va a pasar nada. Vaya protección».
Resumen:
A pesar de la orden del director provincial de despedir a todos los administradores de Marianao, Nereida solo sacó a los que no le convenían. Protegió al esposo de Yulia (Ciro Redondo), a Yulia (como técnica productiva pero administrando de facto) y al hijo de Yulia (en una panera, pero manejando la 24 de Febrero). Las denuncias se acumulan, las instituciones callan, y el pueblo se queda sin pan. Nereida dijo que los trabajadores eran «perros». Los funcionarios de la EPIA hacen encuestas inútiles. La familia de Yulia tiene la empresa «virada al revés».
Conclusión:
Este caso es la prueba de que la corrupción en Marianao no es un asunto de personas aisladas, sino de una red familiar protegida desde arriba. Nereida, la directora, actúa como la jefa de un clan: coloca a Yulia, a su esposo y a su hijo en posiciones clave, y elimina a todo el que no se pliega a sus intereses. La orden del director provincial fue clara, pero ella la incumple porque sabe que está protegida.
Mientras tanto, los trabajadores honestos son despedidos o relegados a limpiar pisos. Las familias se quedan sin sustento. El pueblo de Marianao se queda sin pan. Y las instituciones, que deberían investigar, hacen encuestas inútiles o directamente callan.
La pregunta es: ¿hasta cuándo Nereida y su clan seguirán gobernando la UBIA de Marianao? ¿Hasta cuándo las autoridades de la EPIA, la Fiscalía y el Partido seguirán sin actuar? Porque mientras ellos callan, la familia de Yulia se ríe: «no nos va a pasar nada».














