Empleados de la UEB Granma denuncian que la dirección nacional recibió un informe sobre el desvío de combustible y el uso privado del único vehículo de la entidad, pero no tomó medidas. La funcionaria utiliza el carro para trasladar a su hija al policlínico y para otros fines particulares, mientras los trabajadores deben realizar sus labores a pie. Exigen una consulta anónima para decidir su continuidad en el cargo y que no se identifique a quienes han alzado la voz.
La denuncia contra Elizabeth Cira Pérez Rodríguez, directora de la UEB Granma de la Empresa de Proyectos Agropecuarios (ENPA), sigue generando repercusiones dentro y fuera de la entidad. Trabajadores de la empresa han aportado nuevos elementos sobre el uso privado del único vehículo oficial y la pasividad de la dirección nacional ante las irregularidades denunciadas.
El carro oficial: para la directora, no para la producción
Los empleados denuncian que el único vehículo disponible en la UEB ha sido secuestrado para uso personal de la directora:
- Cuando se requiere vender un servicio o atender necesidades productivas, los trabajadores deben hacerlo a pie. La explicación que reciben es lapidaria: «el carro es de la directora».
- Paralelamente, el vehículo está disponible para trasladar a la hija de la funcionaria desde su casa hasta el policlínico donde labora, así como para otros desplazamientos particulares sin relación con las funciones de la empresa.
Un informe que no sirvió para nada
Los trabajadores señalan que la dirección nacional de ENPA, encabezada por Isander, realizó un control en la UEB Granma. En esa ocasión, los empleados expusieron:
- El uso personal del carro oficial.
- El desvío de combustible.
- La mala gestión y el trato despótico de la directora.
A pesar de que se elaboró un informe documentando estas irregularidades, las autoridades nacionales no adoptaron ninguna medida. Este silencio ha sido interpretado por los trabajadores como una forma de complicidad.
El impacto de las denuncias en redes
La primera publicación sobre este caso ha tenido un impacto significativo en redes sociales y dentro de la propia empresa. Según los testimonios, el enfoque colectivo —»los trabajadores denuncian»— ha permitido que incluso aquellos que normalmente guardan silencio se hayan sumado al reclamo contra la directora.
Las exigencias de los empleados
Los trabajadores plantean tres demandas claras:
- Confidencialidad: exigen que no se investigue para identificar a quienes han hecho públicas las denuncias, ante el temor fundado de represalias.
- Consulta anónima: solicitan que se realice una consulta, de carácter anónimo, para determinar si la directora debe continuar al frente de la entidad.
- Fin de las represalias: denuncian que la funcionaria tiene antecedentes de tomar medidas contra quienes la cuestionan, y piden que se garantice un ambiente laboral sin temor.
Resumen:
Trabajadores de ENPA Granma denuncian que la directora de la UEB utiliza el único vehículo oficial para fines personales (incluyendo trasladar a su hija al policlínico), mientras los empleados realizan servicios a pie. La dirección nacional recibió un informe documentando estas irregularidades y no actuó. Exigen una consulta anónima sobre su continuidad en el cargo y que no se identifique a los denunciantes.
Nota final:
La denuncia contra Elizabeth Cira Pérez Rodríguez revela una forma de gestión que trasciende lo anecdótico para convertirse en un problema estructural. Cuando el único vehículo de una unidad productiva se convierte en propiedad privada de la directora, cuando los trabajadores deben andar a pie para hacer su trabajo mientras ella usa el carro para trasladar a su hija, cuando la dirección nacional recibe informes y no actúa, el mensaje es claro: la impunidad tiene nombre y cargo.
Los trabajadores no piden nada extraordinario. Piden que se respete el destino de los recursos de la empresa, que se cumplan las normas, y que quien dirige rinda cuentas. Su exigencia de una consulta anónima es una muestra de que el temor a represalias es real, pero también de que la paciencia se ha agotado. Las autoridades de la Fiscalía, la Contraloría y el Partido en Granma tienen ahora la oportunidad de demostrar si están dispuestas a escuchar a quienes callan por miedo, pero hablan por dignidad.














