Se revela que Adoración, una enfermera que funge como directora del centro, opera junto a su esposo «Mallito» y toda su familia una red de desvío de carne, medicinas y productos básicos, mientras los ancianos viven en condiciones deplorables. Construyeron tres casas con aire acondicionado y justifican su riqueza con «familia en Estados Unidos».
Una nueva denuncia ciudadana, remitida desde el exterior por una cubana que vivió muchos años en el barrio de Río Verde, expone una situación de corrupción y abandono en un asilo de ancianos ubicado en esa localidad. El denunciante relata lo que presenció antes de salir de Cuba y lo que su hermana le confirma que sigue ocurriendo hoy.
El lugar: un antiguo hospital psiquiátrico convertido en asilo
El centro en cuestión se encuentra en Río Verde y tiene una historia particular: originalmente fue un hospital psiquiátrico, posiblemente vinculado al famoso hospital de Mazorra. no se puede precisar si es una extensión de aquel o una entidad independiente, pero lo que sí sabe es que hoy funciona como asilo de ancianos.
La directora de facto: Adoración, una enfermera que vive al lado
La persona que dirige este asilo no es una directora nombrada formalmente, sino una enfermera llamada Adoración que, de hecho, «hace función de directora». Vive justo al lado del centro: el mismo muro que divide la colonia donde ella reside separa también el hospital. Su casa está literalmente pegada al asilo.
Adoración está casada con un hombre conocido en el barrio como Mallito (Mario). Y ambos, según denunciante, encabezan una red familiar de saqueo sistemático de los recursos del centro.
La red familiar: todos trabajan allí, todos roban allí
Denunciante describe un entramado familiar que ha colonizado el asilo:
- La esposa de Mallito (Adoración) es la enfermera-directora.
- La sobrina del marido de la hija de Mario trabaja en la lavandería.
- El padre de Mallito es custodio del centro.
- Y, en general, «toda la familia de ella trabaja ahí y vive al lado de ese hospital».
Esta concentración de empleos en una misma familia, sumada a la proximidad física de sus viviendas, ha creado las condiciones perfectas para un saqueo continuado.
Lo que roban: de todo, a la vista de todos
Según el testimonio, la familia de Adoración y Mallito extrae del asilo todo tipo de productos:
- Carne de res (un producto escasísimo en Cuba).
- Medicinas, incluyendo las donaciones que deberían destinarse a los ancianos.
- Detergente y productos de limpieza.
- Café, que el padre de Mallito vende después «como agua de churre» a los propios viejitos del asilo.
- Paquetes de pollo y otros alimentos que se comercializan en el barrio como si fuera una «tienda Chopi».
El denunciante lo resume con crudeza: «Solo debe pasar por la cerca de su casa y es como si eso fuera una tienda Chopi».
Las consecuencias: ancianos abandonados a su suerte
Mientras la familia de Adoración se enriquece, los ancianos del asilo pagan las consecuencias. Denunciante relata el caso de un amigo suyo, un viejito que ya falleció, a quien fue a visitar cuando aún estaba ingresado:
- Lo encontró con «unas diarreas tremendas».
- En el asilo, que supuestamente recibe donaciones, «no tenían ni un Novatropin para darle a ese hombre».
- El anciano estaba en «un estado deplorable, todo hecho caca, sin cambios ni nada».
El señor murió. Víctima de su edad, sí. Pero también, según la denunciante, de la falta de atención y del saqueo que desvía los recursos que deberían cuidarlo.
Las quejas: «fue por gusto»
La denunciante asegura que ella y otros vecinos presentaron quejas en su momento. Pero todo «fue por gusto». Adoración tiene «comprado a todos ellos allá», es decir, a las autoridades locales, a los inspectores, a quienes deberían controlar.
El enriquecimiento inexplicable
Un dato que no deja lugar a dudas: la familia de Adoración y Mallito ha construido tres casas con aire acondicionado y todo. Cuando alguien pregunta cómo es posible, la justificación es siempre la misma: «tienen familia en Estados Unidos». Una coartada perfecta para un enriquecimiento que, a todas luces, proviene de otra fuente.
Resumen: Un ciudadano vecino de Río Verde, hoy residente en el exterior, denuncia que en el asilo de ancianos de esa localidad —antiguo hospital psiquiátrico— opera una red de saqueo encabezada por Adoración, una enfermera que funge como directora, y su esposo Mallito. Toda la familia trabaja en el centro y vive junto a él. Desvían carne, medicinas, detergente, café y pollo, que luego venden en el barrio. Un anciano amigo de el denunciante murió sin recibir atención ni medicinas. Las quejas no sirvieron de nada. La familia ha construido tres casas con aire acondicionado, justificando su riqueza con «familia en Estados Unidos».
Nota: Este caso, de confirmarse, sería un ejemplo más de cómo la corrupción puede enquistarse en las instituciones más sensibles —aquellas que cuidan de los más vulnerables— y operar a plena luz del día sin que nadie la detenga.














