Alberto Orihuela, Luis Zulueta y Maite Magallón son acusados de cobrar dinero mensual al jefe de áreas verdes, mover jefes de zona a su antojo y presionar a los choferes que no «cuadran» los vales. El hijo de Maite y Luis, Damián, fue puesto como jefe de zona 5 sin merecerlo. Los trabajadores viven atemorizados.
Una nueva denuncia desde el municipio Playa amplía las acusaciones contra los directivos de la Empresa de Comunales. En esta ocasión, el testimonio se centra en el trío que ya había sido señalado en publicaciones anteriores: el director general Alberto Orihuela, el director adjunto Luis Zulueta Medina, y la jefa de Recursos Humanos Maite Magallón. El denunciante revela nuevas irregularidades que incluyen cobros ilegales, manipulación de cargos y presión sistemática sobre los choferes.
Los señalados: el trío que manda en Comunales Playa
La denuncia identifica a los mismos personajes de siempre:
- Alberto Orihuela: Director general.
- Luis Zulueta Medina: Director adjunto.
- Maite Magallón: Jefa de Recursos Humanos.
El cobro mensual al jefe de áreas verdes
El denunciante afirma que estos tres directivos «adquieren dinero del jefe de áreas verdes municipal mensualmente». Es decir, tienen montado un sistema de recaudación ilegal que afecta a los jefes de otras áreas, que deben pagar una cuota para mantener sus puestos o evitar represalias.
El nepotismo: la familia Zulueta-Magallón al mando
El testimonio recuerda el nivel de nepotismo que impera en la empresa:
- Maite es la jefa de Recursos Humanos.
- Su hijo, Damián, fue puesto como jefe de la zona 5.
- Luis, el director adjunto, es el marido de Maite y padre de Damián.
La familia controla así áreas clave: recursos humanos, una jefatura de zona, y la dirección adjunta.
Los movimientos de jefes a conveniencia
El denunciante revela una maniobra para beneficiar a un allegado:
- Destituyeron a la jefa de la zona 4.
- En su lugar colocaron a Eligió, que era jefe de la zona 8.
- ¿Por qué Eligió quería cambiar? Porque «los vales de la Mipime los estaba dando Alemán del gobierno, los cuales ya no podía vender».
Es decir, los movimientos de personal no responden a necesidades del servicio, sino a los intereses particulares de los directivos y sus amigos.
El descaro: Luis, de jefe de zona a director adjunto
El denunciante recuerda que Luis Zulueta ya había sido jefe de la zona 5 antes de ser ascendido a director adjunto. Y se pregunta: «¿Hasta dónde llegará el descaro de los directivos de esta empresa?»
El abuso contra los choferes: la presión por los vales
Uno de los elementos más graves de la denuncia es el trato que reciben los choferes:
- Luis y Teresa (posiblemente otra funcionaria) ejercen «abuso de poder» contra ellos.
- Si no «cuadran» los vales (es decir, si no cumplen con alguna exigencia o no entregan lo esperado), «les hacen la vida un yogurt».
Los choferes viven atemorizados, obligados a cumplir con las exigencias de estos directivos para no perder su trabajo o no sufrir represalias.
Resumen: Una nueva denuncia contra los directivos de Comunales Playa señala a Alberto Orihuela, Luis Zulueta y Maite Magallón de cobrar dinero mensual al jefe de áreas verdes. El nepotismo sigue siendo la norma: Maite (RRHH) es esposa de Luis (director adjunto) y madre de Damián (jefe de zona 5). Movieron a Eligió de la zona 8 a la zona 4 por conveniencia, destituyendo a la jefa anterior. Los choferes son presionados si no «cuadran» los vales. El denunciante se pregunta hasta dónde llegará el descaro de estos directivos.
Nota: Este caso es la confirmación de que la Empresa de Comunales en Playa se ha convertido en un feudo familiar donde la corrupción y el abuso de poder son moneda corriente. El trío Orihuela-Zulueta-Magallón controla los hilos: deciden quién es jefe de zona, cobran dinero a los jefes de área, presionan a los choferes, y ascienden a sus familiares sin ningún pudor.
La pregunta del denunciante —¿hasta dónde llegará el descaro?— resuena con fuerza. Porque mientras estos directivos sigan en sus cargos, protegidos por sus propias redes, los trabajadores seguirán siendo víctimas y el servicio de recogida de basura en Playa seguirá siendo un caos.
Las autoridades de la Contraloría, la Fiscalía y el Partido en Playa tienen la palabra. Pero, visto lo visto, parece que el único que puede parar esta locura es alguien desde arriba, con poder suficiente para romper la red de complicidades que protege a estos personajes. Mientras tanto, los choferes aguantan, los jefes de área pagan, y el pueblo de Playa sigue esperando que algún día la basura se recoja con normalidad.










