Un denunciante revela que en la Empresa de Servicios Comunales de Boyeros, dirigida por Osmiel Domínguez Rivera, existe una estructura corrupta que desvía recursos públicos. Marco Alberto Oliva Ávila, un hombre con antecedentes penales y condenado a privación de libertad, ocupa el cargo de Especialista Comercial y actúa como «testaferro» del director, manejando la tesorería y recibiendo el 10% de comisión por contratos. Está casado con la subdirectora de Recursos Humanos. Pese a pagar más de 6 millones de pesos mensuales a empresas fallidas, los servicios de recogida de basura, chapea y mobiliario urbano están colapsados. Los trabajadores no cobran a tiempo ni reciben utilidades. El denunciante apunta a la protección de las máximas autoridades municipales: el presidente de la Asamblea y el primer secretario del Partido, Yucledis Ramírez Ramírez.
Un ciudadano ha contactado a nuestra redacción para denunciar la situación en la Empresa de Servicios Comunales de Boyeros, La Habana, bajo la dirección de Osmiel Domínguez Rivera. Según el testimonio, la entidad es manejada como un negocio privado por una red de corrupción que desvía recursos públicos, con la complicidad de las autoridades municipales.
Los señalados: director, «testaferro» y su esposa
El denunciante identifica a los principales responsables:
- Osmiel Domínguez Rivera: director de la empresa.
- Marco Alberto Oliva Ávila: Especialista Comercial, descrito como «el testaferro de Osmiel». Según el testimonio, tiene un historial de delitos, fue enjuiciado y cumplió privación de libertad. Actualmente maneja funciones de tesorería y estado de cuenta económicos.
- La subdirectora de Recursos Humanos, esposa de Marco Alberto Oliva Ávila, completa el triángulo familiar que controla áreas clave.
El modus operandi: comisiones del 10% y pagos millonarios a empresas fallidas
El denunciante describe el mecanismo de desvío:
- «Pagan mensualmente más de 6 millones de pesos a una empresa fallida».
- «Mantienen contrato con TCP y otras empresas de mantenimiento constructivo».
- «Por todo esto, el compañero que se nombra ‘revolucionario’ recibe el 10% de comisión por mantener el contacto».
Los privilegios: diesel, auto asignado y actividades recreativas
El testimonio revela el nivel de vida de los directivos:
- «Reciben beneficios en líquido, ese tesoro preciado que hoy está en extinción: el diesel».
- «Osmiel y Marco alardean de su estrecha amistad con las autoridades».
- El auto ligero asignado al director es mantenido por contratos con TCP.
- «Pagos de actividades recreativas donde la mayoría de los trabajadores no participan».
El fracaso del servicio: barrenderos, basura y cementerios
El denunciante formula preguntas que evidencian el colapso:
- «¿Dónde están los barrenderos?»
- «¿Qué circunscripción o manzana mantiene estabilidad en la recogida de residuo sólido?»
- «¿Qué pasa con la chapea?»
- «¿Por qué los cementerios están deprimentes?»
- «¿Dónde está el personal de mobiliario urbano?»
Los trabajadores: salarios atrasados y sin utilidades
El ciudadano también denuncia las condiciones laborales:
- «¿Por qué no se le paga en fecha a los trabajadores? Nunca se ha podido cobrar utilidades. ¿Saben por qué?»
El contexto histórico: un antecedente de desfalco millonario
Lo que hace particularmente grave esta denuncia es que Comunales de Boyeros ya fue escenario de un desfalco millonario hace una década. En octubre de 2015, los medios oficiales cubanos —Juventud Rebelde, Cubadebate y Granma— reportaron la sentencia contra seis directivos que desfalcaron más de 9 millones de pesos de la Unidad Presupuestada de Servicios Comunales de Boyeros . La operación, ocurrida entre 2012 y 2014, consistía en incrementar los montos de los cheques de nómina y realizar extracciones de efectivo sin respaldo documental . Los condenados recibieron penas de entre uno y diez años de prisión .
La reincidencia de este tipo de prácticas en la misma entidad sugiere que los mecanismos de control no han sido efectivos o que la corrupción se ha enquistado.
Los protectores: las máximas autoridades municipales
El denunciante señala a los responsables de que nada cambie:
- «No pasa nada porque están apadrinados por el presidente de la Asamblea y el primer secretario: Yucledis Ramírez Ramírez«.
- «Osmiel y Marco alardean de su estrecha amistad con estas autoridades».
Las pruebas
La denuncia incluye:
- Una fotografía de Marco Alberto Oliva Ávila.
- Un documento que, según el denunciante, acredita su pasado delictivo.
- La denunciante pide anonimato por temor a represalias.
Resumen:
Un ciudadano denuncia que en Servicios Comunales de Boyeros, dirigidos por Osmiel Domínguez Rivera, opera una red de corrupción. Marco Alberto Oliva Ávila, hombre con antecedentes penales y condenado a prisión, actúa como «testaferro» del director, maneja la tesorería y recibe comisiones del 10%. Está casado con la subdirectora de Recursos Humanos. Pese a pagar más de 6 millones de pesos mensuales a empresas fallidas, los servicios están colapsados y los trabajadores no cobran a tiempo. El denunciante apunta a la protección del presidente de la Asamblea y el primer secretario del Partido, Yucledis Ramírez Ramírez.
Nota final:
Esta denuncia adquiere una dimensión particularmente grave cuando se lee a la luz del desfalco de 9 millones de pesos que ya sufrió Comunales de Boyeros hace una década . Que una década después la misma entidad vuelva a ser escenario de denuncias por corrupción —con un «testaferro» que ya había sido condenado— es una muestra alarmante de que los mecanismos de control no han funcionado.
Los 6 millones de pesos mensuales que hoy se pagan a «empresas fallidas» mientras los servicios se colapsan y los trabajadores no cobran, evocan el modus operandi de los desfalcos del pasado. La pregunta es inevitable: ¿aprendió alguien la lección? Las autoridades de la Contraloría, la Fiscalía y el Partido en La Habana tienen la palabra. Y los vecinos de Boyeros, que ven cómo su municipio se llena de basura mientras unos pocos se enriquecen, merecen una respuesta.














