Campesinos de la zona de La Sal (Consejos Populares El Espino y Las Caobas) denuncian que desde el mandato del expresidente Baliño, el agua del canal magistral de Buey Arriba es desviada antes de llegar a sus campos. Baliño mandó a soldar la compuerta que permitía el acceso al agua, y los campesinos tuvieron que arrancarla con tractores. Investigaciones revelan que los dirigentes de la zona de Cabezada pagaban sobornos con carretas de arroz para asegurar el agua. El problema persiste hoy: el canal llega lleno hasta la compuerta de Cabezada, pero después «ni una gota».
Un ciudadano que vivió en La Sal, en la provincia Granma, ha remitido una extensa denuncia sobre una red de corrupción que lleva años desviando el agua destinada al riego de cultivos en beneficio de unos pocos. Su testimonio, basado en investigaciones con campesinos de la zona, revela un sistema de sobornos que ha arruinado cosechas enteras y que continúa hasta el día de hoy.
El sistema de riego: el canal magistral de Buey Arriba
El denunciante explica el origen del agua:
- «El agua entra por el canal magistral de Buey Arriba, pasa por Barranca, por Cabezada, La Sal y continúa hasta el mar».
- El agua debería llegar a los campos de La Sal, que abarca dos consejos populares: El Espino y Las Caobas.
El origen del conflicto: el mandato de Baliño
Todo comenzó cuando Baliño ocupó la presidencia del gobierno (como se llamaba entonces):
- «Antes del mandato de Baliño, el agua llegaba perfectamente a la localidad de La Sal».
- «Un tiempo después de Baliño ocupar el cargo, empezaron los conflictos con el agua en la zona de La Sal».
- El agua llegaba hasta la compuerta de Cabezada, pero «la misma compuerta permanecía cerrada» y no llegaba a los campos de las cooperativas (CPA, CCSF, UBPC).
Las quejas ignoradas y el descubrimiento
Los campesinos se quejaron, pero las entidades competentes les decían que no había agua por la escasez. Sin embargo:
- «Los campesinos indignados revisaron el canal y, desmintiéndolos, tomaron fotos y videos de que el agua llegaba con suficiente caudal hasta Cabezada».
- «Incluso cuando pasabas entre Barranca y La Sabana, veías que siempre el canal estaba al tope de agua».
La respuesta oficial: soldar la compuerta
Cuando los campesinos demostraron que había agua, la respuesta fue otra:
- «Les respondieron que el agua no daba a basto y que no alcanzaba para todos».
- Los campesinos, viendo que sus cultivos se echaban a perder, «por su cuenta abrieron la compuerta para coger agua».
- «Una vez enterado Baliño, mandó a soldar la compuerta».
- «Hubo gran disputa, hasta llegar al punto de ir a arrancar la compuerta con tractores».
- «Una vez realizado, fueron nuevamente y volvieron. Arreglaron la compuerta y pusieron un personal que le hacía guardia».
Las consecuencias: cosechas perdidas durante años
El resultado de este conflicto ha sido devastador:
- «Se echaron a perder tomateras a lo largo de los años hasta la fecha, arroceras, campos de maíz, frijoleras».
- Los campesinos, con esfuerzo y sacrificio, siembran cada año «corriendo el riesgo de perder la cosecha por falta de agua».
Las investigaciones: sobornos con arroz
El denunciante, tras investigar con los campesinos, descubrió la causa real del desvío:
- «Los campesinos de las tierras de la zona de Cabezada le pagaban con 1 carreta de arroz a Baliño».
- «Otros dirigentes fueron sobornados con un porcentaje de arroz».
- «El jefe de distribución del agua en la zona, el llamado Papita, adquirió con los sobornos una moto eléctrica y, con las ganancias, una tierra para sembrar arroz en la misma área».
- «Baliño adquirió tierras en esa zona para sembrar arroz».
El motivo del desvío
La conclusión es clara:
- «Ahí los motivos por los cuales el agua no llega a La Sal: solo les dan pequeñas porciones de vez en cuando, haciendo solicitudes a tiempo, pero sabiendo que les tocan porciones mayores».
La continuidad del problema
El denunciante señala que el problema persiste con los nuevos gobernantes:
- «Luego siguieron cambiando de jefes de gobierno, y actualmente llamados intendentes, todos inmersos en los mismos sobornos para que el agua quede en Cabezada y siempre tener abastecidas sus arroceras».
La situación actual
El denunciante, que ya no vive en La Sal, describe lo que cualquiera puede comprobar:
- «Pueden pasar por la carretera Bayamo-Manzanillo y al llegar al canal magistral que se encuentra en Barranca, verán el caudal de agua».
- «Desvíense por el terraplén que hay al lado del canal hasta Cabezada y verán el caudal de agua».
- «Después de la compuerta, 0 gota de agua».
- «Cuando la ponen, no abren la compuerta completa, sino una pequeña porción».
Los testigos
El denunciante asegura que hay decenas de testigos:
- «Testigos todos los campesinos de La Sal, jefes de las cooperativas y UBPC».
- Puede dar nombres de productores afectados.
- Su propio padre, pequeño agricultor, fue afectado también.
Resumen:
Un ciudadano denuncia que desde el mandato del expresidente Baliño, el agua del canal magistral de Buey Arriba es desviada antes de llegar a La Sal, en Granma, para beneficiar a campesinos de la zona de Cabezada que pagan sobornos con arroz. Baliño mandó a soldar la compuerta que permitía el acceso al agua, y los campesinos tuvieron que arrancarla con tractores. El jefe de distribución, Papita, recibió sobornos y compró moto y tierras. El problema persiste hoy con los nuevos intendentes. El canal llega lleno hasta la compuerta de Cabezada, pero después no hay ni una gota. Cosechas enteras se han perdido durante años. Hay decenas de testigos.
Conclusión:
Esta denuncia describe una de las formas más perversas de corrupción: el desvío de un recurso vital como el agua para beneficiar a unos pocos, a costa de arruinar a comunidades enteras. Durante años, los campesinos de La Sal han visto cómo sus cultivos se pierden por falta de agua, mientras el canal que pasa a su lado está lleno. Han protestado, han mostrado pruebas, han arrancado compuertas con tractores. Y nada ha cambiado.
La razón es simple: los que roban el agua están arriba. Baliño, Papita y los intendentes que vinieron después han recibido sobornos en arroz, tierras y dinero. El agua, que debería ser de todos, se ha convertido en un negocio para unos pocos.
Las autoridades de la Contraloría, la Fiscalía y el Partido en Granma tienen la palabra. Pero, como siempre, la pregunta es: ¿quién investigará a los que mandan? Mientras tanto, los campesinos de La Sal siguen sembrando con la esperanza de que algún día el agua llegue. Y el canal, lleno, pasa de largo.














