Un ciudadano denuncia que para comprar combustible con tickec en USD, el dueño del vehículo debe presentarse personalmente con el carro. Su padre, anciano e impedido, no puede moverse, por lo que la gasolina asignada se pierde o es desviada. El gobierno no ofrece alternativa para estos casos.
Una nueva denuncia ciudadana expone las consecuencias inhumanas del nuevo sistema de venta de combustible en divisas implementado en los Cupet de toda Cuba. Un vecino, que escribe en representación de su padre anciano, denuncia que la exigencia de que el propietario del vehículo se presente personalmente con el carro está dejando sin acceso al combustible a las personas impedidas y a sus familias.
El problema: el dueño debe ir con el vehículo
Según el denunciante, cuando se acude al Cupet a comprar combustible con tickec en USD, los trabajadores «exigen que vaya el dueño y lleven el vehículo». Es decir, no basta con que el familiar autorizado vaya con el dinero; tiene que estar el propietario registrado y el coche físicamente presente.
El caso concreto: un padre anciano e impedido
El denunciante explica su situación:
- «Mi padre anciano es el dueño y no puedo moverlo porque es impedido».
Ante esta realidad, la gasolina asignada a su familia, por la que han pagado en divisas, simplemente no se puede obtener. El denunciante lo expresa con crudeza: «Entonces se roban esa gasolina tuya».
La responsabilidad de Canel
El ciudadano no duda en señalar al máximo responsable: «El presidente Canel no hace nada». Una acusación directa al gobierno por no prever estas situaciones y no establecer mecanismos alternativos para personas con movilidad reducida o enfermedades que les impiden desplazarse.
El contexto: un sistema que no piensa en los vulnerables
La denuncia refleja un problema más amplio: las medidas económicas, implementadas sin considerar las necesidades de los sectores más vulnerables, terminan excluyendo a ancianos, enfermos y personas con discapacidad, que quedan desprotegidos y sin acceso a servicios básicos como el combustible.
Resumen: Un ciudadano denuncia que el nuevo sistema de venta de combustible en USD en los Cupet exige que el dueño del vehículo se presente personalmente con el carro. Su padre, anciano e impedido, no puede movilizarse, por lo que la gasolina por la que han pagado se pierde. «Se roban esa gasolina tuya», afirma. Y concluye: «El presidente Canel no hace nada».
Nota: Esta denuncia es un ejemplo de cómo las medidas administrativas, pensadas quizás para controlar el mercado de combustibles, terminan castigando a quienes no pueden cumplir con sus requisitos. Un anciano impedido, que no puede moverse de su casa, pierde el derecho a usar el combustible por el que ha pagado en divisas, simplemente porque el sistema no contempla su situación.
La pregunta es inevitable: ¿no hay mecanismos para que un familiar autorizado pueda realizar la compra? ¿No hay forma de acreditar la imposibilidad física del propietario? El gobierno, que presume de proteger a los más vulnerables, debería dar una respuesta. Pero mientras Canel «no hace nada», familias como la del denunciante seguirán viendo cómo «les roban» la gasolina que les pertenece.
Las autoridades de Cupet, del Ministerio de Energía y Minas y del propio gobierno tienen la palabra. Y la obligación de buscar una solución para que los ancianos, los enfermos y los impedidos no sean los grandes olvidados de esta crisis.














