Trabajadores afectados por el huracán Melissa permanecen en centros de acogida mientras el directivo de la unidad vive permanentemente en las instalaciones de la empresa. Además, la UEB no ha pagado las vacaciones del año pasado a sus empleados.
Una nueva denuncia ciudadana llega desde Bayamo, Granma, poniendo el foco en la Unidad Empresarial de Base (UEB) Los Caneyes. El denunciante revela una situación que, de confirmarse, sería un ejemplo más de la profunda desigualdad y corrupción que azota a la provincia.
El hecho: el jefe vive en la UEB mientras los damnificados duermen en albergues
Según la información el actual jefe de la UEB Los Caneyes se ha apropiado de las instalaciones de la entidad y las ha convertido en «su residencia permanente». Es decir, utiliza un bien del Estado —destinado a fines productivos o administrativos— como vivienda particular.
Mientras tanto, trabajadores de la propia UEB que resultaron afectados por el paso del huracán Melissa —cuyas viviendas sufrieron daños o directamente perdieron— «viven en centros de acogida aquí en Bayamo». La imagen es brutal: el jefe, instalado cómodamente en la empresa, y sus subordinados damnificados, durmiendo en albergues provisionales.
La deuda: vacaciones impagas del año pasado
El denunciante añade otro dato que agrava la situación: la UEB Los Caneyes no le ha pagado a sus trabajadores las vacaciones correspondientes al año pasado. Tampoco les ha liquidado «el mes que le debe, es decir los días». Una deuda salarial que se suma a la injusticia habitacional.
La corrupción en Bayamo: «nadie hace nada»
El ciudadano concluye con una frase que resume el sentir general en el territorio: «La corrupción aquí en Bayamo sigue creciendo y nadie hace nada». Una acusación directa a las autoridades locales y provinciales, que parecen mirar hacia otro lado mientras estas situaciones se repiten.
Resumen: Un ciudadano de Bayamo denuncia que el jefe de la UEB Los Caneyes ha convertido la entidad en su residencia permanente, mientras trabajadores afectados por el huracán Melissa permanecen en albergues. Además, la UEB no ha pagado las vacaciones del año pasado ni los días adeudados a sus empleados.
Nota: Esta denuncia, aún en fase de verificación, dibuja un panorama desolador: un directivo que vive en la empresa que debería administrar, mientras sus trabajadores damnificados duermen en albergues. Una deuda salarial que se acumula. Y una sensación general de que «nadie hace nada».














