Iván Ardenis Oliva Mojena, señalado por trabajadores como «guajiro ladrón», habría amasado tres casas en menos de un año, desviado compras de pollo y huevos para revenderlos en la calle a 2500 pesos el cartón, y vendido por piezas una gaceta blanca de la empresa. La secretaria del PCC y la gobernadora de Granma conocen la situación, denuncian los trabajadores, pero «no pasa nada».
Trabajadores de la Empresa Provincial de la Construcción en Granma han contactado a nuestra redacción para denunciar una red de corrupción sistemática encabezada por su director, Iván Ardenis Oliva Mojena. Según el testimonio, avalado por fotografías y múltiples detalles operativos, Oliva Mojena habría utilizado su cargo para enriquecerse personalmente en menos de un año, mientras la empresa se hunde en deudas y pierde a su personal más calificado.
Los denunciantes aseguran que las autoridades provinciales —incluyendo la secretaria del Partido Comunista de Cuba (PCC) y la gobernadora de Granma— están al tanto de la situación, pero no han actuado.
Los hechos: un director que llegó con zapatos viejos y hoy tiene tres casas
Según el relato de los trabajadores, Oliva Mojena asumió la dirección de la empresa hace menos de un año. En ese tiempo:
«Este guajiro ladrón entró a la empresa con zapatos viejos y hoy goza de tener tres casas: una en Castillo, otra en Buey Arriba y otra detrás de la empresa en Cuba Hidráulica.»
Esta última vivienda, señalan, es un «palacio con todos los lujos» construido en la parte trasera de las instalaciones de Cuba Hidráulica, presuntamente con recursos desviados de la empresa.
El negocio ilegal: pollos, huevos y gallinas para la calle
Una de las denuncias más graves se refiere al desvío sistemático de productos avícolas. Según los testimonios:
El director armó «una red de compras hasta tres veces al mes» en las granjas de pollo, huevos y gallinas.
Los productos eran comprados por cantidad, pero solo una pequeña parte se destinaba a los trabajadores (10 o 15 huevos por obrero).
La mayor parte se vendía en la calle a 2500 pesos el cartón de huevos.
Las gallinas seguían el mismo destino.
En los registros contables, se hacía el depósito «como que se lo habían vendido a los obreros», ocultando la venta ilegal en el mercado negro.
Venta de activos de la empresa: gaceta blanca vendida en piezas
Los denunciantes también señalan que una gaceta blanca (vehículo) de la empresa filial fue vendida «en piezas» con la autorización del director provincial. Además:
Se compran baterías de carro en Manzanillo y neumáticos a mipymes, presuntamente para desviarlos a negocios particulares del director.
Los recursos de la construcción se los manda a vender en las unidades básicas «a mujeres y amistades que tiene para su lucro personal».
Reparaciones falsas y sobrecostos: el caso de la mipime de Guisa
Otro punto grave de la denuncia:
«Además de mandar cada vez que quería, hasta dos veces al mes, a una mipime de Guisa (el Yely) y pagar sumas inmensas por dichas reparaciones que eran falsas.»
Esto sugiere un esquema de facturación por servicios no prestados, donde el director habría canalizado fondos de la empresa hacia una mipime específica a cambio de comisiones o beneficios personales.
Pintura de mala calidad comprada a mipime de La Habana
Los trabajadores también denuncian que los altos gastos de la empresa se deben en parte a:
«La cantidad de pintura comprada por el director provincial a la mipime Cromat de La Habana, cuya pintura no tiene calidad y toda esa pintura se echaba a perder.»
Este tipo de compras, presuntamente amañadas, generan pérdidas millonarias mientras la empresa no tiene dinero para pagar deudas a otras entidades.
Fuga de personal calificado y mala gestión
La denuncia describe un ambiente laboral insostenible:
«A este hombre se le ha ido todo el personal de las oficinas por sus locuras y malas decisiones al dirigir.»
Según los trabajadores, Oliva Mojena «tiene muy mal carácter» y dirige «a capricho». Solo queda Leoldis, jefe de producción, porque «el recurso lo reparten para la UEB de Manzanillo y la UEB de Masó y Construcción Bayamo, que son las unidades de hacer negocios».
Además, señalan que Leoldis «tiene carro particular y cuenta con tarjeta de combustible de la empresa de gasolina y petróleo», lo que sugiere un uso indebido de los recursos estatales para beneficio personal.
El rol del Partido y el gobierno: «lo conocía el partido de la empresa y demás»
Uno de los aspectos más graves de la denuncia es la presunta complicidad o inacción de las autoridades:
«Esto lo conocía el partido de la empresa y demás.»
Y más adelante:
«La secretaria del PCC y la gobernadora conocen de esto porque esta empresa está en la quiebra, además de ser una empresa que es mandada por el gobierno de Bayamo.»
Los denunciantes lanzan una pregunta directa:
«¿Hasta cuándo usted va a permitir que sus cuadros sean tan corruptos? Ya las personas que controlaban antes de La Habana o mandadas por el gobierno ya no chequean nada, por eso es el robo constante y el abuso del poder.»
El contexto: Granma, una provincia donde «la corrupción es tan grande que no pasa nada»
Esta denuncia no es un caso aislado. Como el propio texto inicial señala:
«En esta provincia de Granma la corrupción es tan grande que no pasa nada.»
La denuncia contra Iván Oliva Mojena se suma a las que ya hemos publicado sobre el Zoológico de Bayamo (donde una madre de dos hijos cumple 12 años de prisión mientras los responsables señalados siguen libres) y sobre la empresa Comercio y Gastronomía de Jagüey Grande (donde el director y subdirectora «terminaron con planes» tras inversiones millonarias en paneles solares).
En todos los casos, el patrón se repite:
Directivos que se enriquecen rápidamente (casas, carros, lujos).
Recursos estatales desviados al mercado negro o a negocios particulares.
Trabajadores y proveedores (como el TCP Alexei Vázquez) que quedan sin cobrar.
Autoridades locales que «conocen» pero no actúan.
Impunidad garantizada.
El esquema real vs. el esquema ideal
En un esquema ideal, un director público que en menos de un año pasa de «entrar con zapatos viejos» a tener tres casas —una de ellas «un palacio con todos los lujos»— sería investigado de inmediato. Los desvíos de pollos, huevos, combustible, pintura y recursos de construcción serían auditados. Los responsables irían a la cárcel.
En la Cuba real de abril de 2026, Iván Ardenis Oliva Mojena sigue siendo director de la Empresa Provincial de la Construcción en Granma. La secretaria del PCC y la gobernadora «conocen» pero no pasa nada. Y los trabajadores, hartos, denuncian anónimamente en un periódico digital, con nombre, apellido y fotografías del acusado.
Resumen:
Trabajadores de la Empresa Provincial de la Construcción en Granma denuncian a su director, Iván Ardenis Oliva Mojena, por una red de corrupción que incluye la construcción de un «palacio con todos los lujos» detrás de la empresa, el desvío de pollos, huevos y gallinas para venderlos en la calle a 2500 pesos el cartón, la venta en piezas de una gaceta blanca de la empresa, pagos millonarios por reparaciones falsas a una mipime de Guisa, y la compra de pintura de mala calidad a una mipime de La Habana. Señalan que la secretaria del PCC y la gobernadora de Granma conocen la situación, pero «no pasa nada». El director, que entró «con zapatos viejos», hoy tiene tres casas y ha provocado la fuga de todo el personal calificado de las oficinas.
Nota final:
La denuncia contra Iván Ardenis Oliva Mojena es un retrato descarnado de cómo opera la corrupción en el sistema empresarial estatal cubano cuando no hay controles efectivos. El director entró pobre y en menos de un año amasó tres casas. Los trabajadores se fueron. Las deudas se acumulan. Y las autoridades provinciales —las mismas que deberían supervisar— miran para otro lado.
Mientras tanto, en Bayamo, una madre de dos hijos cumple 12 años de prisión acusada de malversación, y los verdaderos responsables —Dámaso, Gamboa, Rubiel (ya huido a Uruguay)— siguen libres. En Jagüey Grande, el director y subdirectora de Comercio y Gastronomía «terminaron con planes» tras invertir 13 millones en paneles solares. En La Habana, el TCP Alexei Vázquez sigue esperando sus 280 mil pesos.
El problema no es un director corrupto. El problema es un sistema que protege a los corruptos y castiga a los que denuncian. Mientras la secretaria del PCC y la gobernadora de Granma «conozcan» y no hagan nada, Iván Oliva Mojena seguirá en su palacio, los trabajadores seguirán yéndose, y la provincia seguirá hundida en la corrupción.
¿Hasta cuándo?














