Un vecino de Santa Fe y Jaimanitas denuncia múltiples irregularidades: construcciones de lujo que acceden a materiales prohibidos para el cubano común; limitación deliberada de la velocidad de datos móviles por parte de ETECSA; y dos circuitos eléctricos protegidos en Jaimanitas donde viven «retirados chivas» que nunca pierden la luz, mientras el policlínico permanece a oscuras. También señala una mansión dentro de la escuela del Partido, propiedad de un tal «Cangrejito».
Un ciudadano de La Habana ha remitido una denuncia múltiple que abarca tres problemáticas distintas pero igualmente graves: la impunidad con la que ciertos sectores construyen mansiones usando materiales prohibidos, la manipulación de los servicios de datos móviles por parte de ETECSA, y la existencia de circuitos eléctricos privilegiados en Jaimanitas que benefician a «retirados del MININT».
Las construcciones de lujo: «los hijos de ricos hacen lo que les place»
El denunciante señala una construcción en particular:
- «Esta otra construcción del llamado Cangrejo colinda con el muro de la Marina Hemingway».
- «Pasaba lo mismo con los materiales. El Estado no te los vende, pero los hijos de ricos en Cuba hacen lo que les place».
- «Y ahí está la cereza del pastel: una mansión a la orilla del puente de Jaimanitas, dentro de la escuela del Partido, y propiedad del Cangrejito».
Los datos móviles: limitados intencionadamente
El vecino denuncia un abuso por parte de ETECSA:
- «Existen limitantes en la comunicación en Cuba cuando las personas reciben recargas del exterior de promociones que incluyen datos ilimitados».
- «Hay vecinos en Santa Fe que tienen limitada la navegación de datos. Les limitan la velocidad de download y upload a casi 1KB/seg, impidiendo así el uso de los datos por completo».
- «En el centro de negocios, la funcionaria sugirió que no me encargaran más desde afuera».
Esta práctica, de ser cierta, constituiría una estafa: vender un servicio como «ilimitado» y luego limitarlo deliberadamente.
Los circuitos eléctricos protegidos: «retirados chivas» con luz permanente
El denunciante confirma que en La Habana también existen los «circuitos privilegiados» que hemos denunciado en Bayamo:
- «Aquí en Jaimanitas también hay dos protegidos asociados a retirados del MININT. Nunca les quitan la luz, mientras nosotros tenemos 13 horas sin electricidad».
- «El primero está en 220 desde 1ra hasta 5ta avenida. Colinda con seguridad personal. Viven puros retirados chivas».
- «El otro está en 238 desde 5ta avenida hasta 5ta E. Igual la misma historia. Este último es una de las entradas que tiene Punto Cero por Jaimanitas».
- «Ahí cerca está el Policlínico, y mientras el Policlínico permanecía apagado, eso ahí con electricidad».
El soborno eléctrico
El denunciante añade una acusación aún más grave:
- «Se sabe que hay lugares que le pagan a la Empresa Eléctrica para que no les quiten la luz».
- «Mientras ellos gastan a todo tren, nosotros pagamos el déficit. Por eso el déficit sube, mientras supuestamente La Habana está apagada».
Resumen:
Un vecino de Santa Fe y Jaimanitas denuncia: 1) Construcciones de lujo (como la del «Cangrejo» junto a la Marina Hemingway y dentro de la escuela del Partido) que acceden a materiales prohibidos; 2) Limitación intencionada de la velocidad de datos móviles en Santa Fe por parte de ETECSA, impidiendo el uso de promociones «ilimitadas»; y 3) Dos circuitos eléctricos protegidos en Jaimanitas donde viven «retirados del MININT» que nunca pierden la luz, mientras el Policlínico permanece apagado. Además, señala que hay quienes pagan a la eléctrica para no sufrir apagones, lo que incrementa el déficit que paga la población.
Conclusión:
Esta denuncia múltiple refleja la existencia de un sistema de privilegios y corrupción que opera en varios frentes. En la construcción, unos pocos tienen acceso a materiales que el Estado niega al resto. En las telecomunicaciones, ETECSA vende un servicio que luego limita deliberadamente. En la electricidad, hay circuitos protegidos para «retirados chivas» mientras el pueblo se apaga y el policlínico permanece a oscuras.
Y lo más grave: la sospecha de que se puede pagar para tener luz, mientras el déficit energético se justifica con los apagones de la población. Si es cierto que hay quienes compran su inmunidad eléctrica, entonces el apagón no es igual para todos. Es, simplemente, otro impuesto que pagan los pobres para que los ricos sigan gastando «a todo tren».
Las autoridades de la Empresa Eléctrica, de ETECSA, de Planificación Física y del Partido en La Habana tienen la palabra. Pero mientras los circuitos protegidos sigan funcionando, mientras los datos se limiten y mientras las mansiones sigan creciendo, la población seguirá sospechando que la crisis es selectiva. Y con razón.














