Un inspector y un policía impusieron una sanción millonaria a un trabajador por cuenta propia que transportaba pasajeros desde Playa hasta Santa Fe y Baracoa, alegando que el precio era muy alto. El denunciante cuestiona la lógica de castigar a quienes ofrecen un servicio que el Estado no puede garantizar.
Un ciudadano ha contactado a nuestra redacción para denunciar un hecho ocurrido el pasado 19 de febrero en el municipio Playa, que considera una muestra más de la desconexión entre las autoridades y la realidad que vive la población. Un inspector municipal, en conjunto con un policía de patrulla, impuso una multa de 8 mil pesos a un triciclero que cobraba 150 pesos por transportar pasajeros desde Playa hasta Santa Fe y Baracoa.
Los hechos: una multa de 8 mil pesos por un servicio necesario

Según el relato del denunciante, en la intersección de Quinta Avenida, cerca del terreno deportivo Eduardo Saborit, un inspector joven y un policía estaban parando a todos los triciclos que circulaban por la vía.
Uno de los conductores recibió una multa de 8 mil pesos. El argumento del inspector: el triciclero cobraba 150 pesos por el viaje desde Playa hasta Santa Fe y Baracoa, un precio que consideraron «muy alto» y que calificaron como «un delito».
La pregunta del denunciante: ¿qué hacemos si el Estado no garantiza el transporte?
El denunciante, que no revela su identidad por temor a represalias, plantea una cuestión que muchos cubanos se hacen a diario:
- «No hay corriente».
- «No hay gasolina».
- «Díaz-Canel no garantiza nada en este país».
Ante esta situación, pregunta: «¿Qué hacer? No hay transporte público».
La multa de 8 mil pesos a un trabajador que intenta ganarse la vida ofreciendo un servicio que el Estado es incapaz de proporcionar es, para el denunciante, una injusticia mayúscula.
El peligro de denunciar
El ciudadano advierte que no envía el número de carnet porque sabe que «esto puede ocasionar problemas graves». Pero confía en que la difusión del caso pueda ayudar a otros a no pasar por lo mismo con «estas personas que están acabando con el pueblo, que lucha día a día cómo llevar alimentos y dinero a sus casas».
Las pruebas
La denuncia incluye una fotografía de el talonario de la multa
Resumen: Un ciudadano denuncia que el 19 de febrero, en el municipio Playa, un inspector y un policía multaron con 8 mil pesos a un triciclero que cobraba 150 pesos por transportar pasajeros desde Playa hasta Santa Fe y Baracoa. El denunciante cuestiona la lógica de castigar a quien ofrece un servicio que el Estado no puede garantizar por la falta de corriente, gasolina y transporte público. Pide que el caso se haga viral para evitar que otros trabajadores sean víctimas de estas multas.
Nota: Este caso refleja la esquizofrenia de un sistema que, por un lado, es incapaz de garantizar el transporte público a la población, y por otro, castiga con multas millonarias a quienes intentan llenar ese vacío. El triciclero, lejos de ser un delincuente, es un trabajador que ofrece un servicio necesario en un contexto de crisis energética y ausencia de alternativas estatales.
La multa de 8 mil pesos —una fortuna para cualquier cubano— es un golpe brutal a quien solo intenta ganarse la vida honradamente. Y la pregunta del denunciante resuena con fuerza: ¿qué hacemos si no hay corriente, no hay gasolina y el gobierno no garantiza nada? Mientras el Estado no ofrezca soluciones, no puede castigar a quienes, con sus propios medios, intentan suplir sus carencias. Las autoridades de Playa y del Ministerio del Interior tienen la palabra. Y el pueblo, la certeza de que, una vez más, el que la lleva la paga.














