Un médico veterinario del matadero El Pastor, en Río Cauto, Granma, con más de 20 años de experiencia, fue inculpado por la pérdida de casi 500 kg de carne de res por bajo rendimiento productivo. Las vacas sacrificadas estaban en estado de gestación, algo que él advirtió y que debía ser autorizado por una comisión agraria. Sus jefes ignoraron la advertencia y ordenaron continuar. Luego, fue represaliado por reclamar: lo cambiaron de puesto y finalmente lo separaron. Su firma fue falsificada en documentos que el tribunal aceptó como prueba. Los responsables directos, Camilo Figueroa, Raúl Carnot y un tal Félix, tienen antecedentes penales por malversación, corrupción de menores y violación, respectivamente, y siguen en sus cargos.
Una denuncia ciudadana expone un caso de injusticia laboral y manipulación judicial en la Empresa Agroindustrial de Granos Fernando Echenique, en Granma. Un médico veterinario del matadero El Pastor, en Río Cauto, con más de 20 años de experiencia, ha sido víctima de un proceso disciplinario amañado que terminó con su separación definitiva, mientras los verdaderos responsables —con antecedentes penales— permanecen en sus cargos.
Los hechos: vacas gestantes sacrificadas ilegalmente
El denunciante relata los hechos:
El trabajador fue inculpado de la pérdida de «casi 500 kg de carne de res por bajo rendimiento productivo en casi 20 días».
«Del ganado sacrificado en ese periodo, casi el 100% eran vacas que estaban en estado de gestación, esto fue corroborado con testigos presenciales».
Al iniciar el proceso de sacrificio, el médico veterinario «paró la matanza y comunicó la situación al jefe de colectivo laboral».
Este informó a su superior, «quien indicó que se continuara la matanza».
No se contaba con la documentación establecida para el sacrificio de ganado hembra, que debe estar avalado por una comisión agraria y la Delegación de la Agricultura.
Se incurrió en «violación de las normas establecidas para ese proceso».
La injusticia: el que advirtió, pagó
A pesar de haber alertado sobre la irregularidad, el médico fue el único sancionado:
«Finalmente, la responsabilidad recayó sobre el médico, que no participa en el proceso de compra y no es el especialista que avala al ganado como apto para el sacrificio».
Primero fue cambiado de puesto, y luego «separación definitiva como represaria por realizar la reclamación ante los órganos correspondientes».
La falsificación de documentos
El caso escaló a la vía penal, pero allí también se cometieron irregularidades:
«El caso devino en una denuncia penal por la utilización de documentos donde se falsificó la firma del trabajador, comprobado con resultado pericial».
A pesar de la prueba pericial, «documentos que fueron aceptados y reflejados en el fallo del tribunal como pruebas para favorecer a la administración en la sentencia».
El proceso penal: amañado y sin garantías
El denunciante describe el proceso judicial:
«Ha sido amañado por las autoridades correspondientes, violando los derechos del trabajador a un proceso justo».
«Se ha evidenciado la marcada intención de proteger a los responsables».
«Se niega el derecho a presentar nuevas evidencias».
Los implicados: una galería de antecedentes penales
El denunciante identifica a los verdaderos responsables:
Camilo Figueroa Montalvo: jefe de la UEB Aseguramiento, «sancionado por malversación».
Raúl Carnot Vega: jefe de Colectivo Laboral, «sancionado por corrupción de menores».
Félix: «quien se ha presentado como jurídico y presume que es abogado, pero no puede ejercer por haber sido sancionado y cumplido prisión por el delito de violación».
«Y otros compañeros que también incurrieron en la alteración del expediente laboral del trabajador».
La paradoja: presos en libertad, trabajadores honestos despedidos
El denunciante resume la situación:
«Esta es la empresa donde aplican medidas indebidas, por represalias o para sacar a trabajadores que no les convienen».
«Mientras acogen a personas con antecedentes penales, que salen directo de prisión a ocupar cargos de dirección con beneficios y privilegios».
Resumen:
Un médico veterinario del matadero El Pastor, en Río Cauto, Granma, con más de 20 años de experiencia, fue inculpado por la pérdida de casi 500 kg de carne de vacas gestantes sacrificadas ilegalmente. A pesar de haber advertido de la situación y de que sus jefes ordenaron continuar, fue represaliado, cambiado de puesto y finalmente separado. Su firma fue falsificada en documentos que el tribunal aceptó como prueba a pesar del peritaje. Los responsables directos, Camilo Figueroa (malversación), Raúl Carnot (corrupción de menores) y un tal Félix (violación), tienen antecedentes penales y siguen en sus cargos.
Conclusión:
Este caso es un ejemplo paradigmático de la injusticia que impera en algunas empresas estatales cubanas. Un trabajador honesto, con más de 20 años de experiencia, que alerta sobre una ilegalidad, es castigado mientras los verdaderos responsables —con antecedentes penales graves— siguen en sus puestos.
La falsificación de documentos y su aceptación por el tribunal a pesar de la prueba pericial revela una corrupción judicial que protege a los poderosos y castiga a los que se atreven a denunciar. La paradoja es brutal: personas condenadas por violación y corrupción de menores ocupan cargos de dirección, mientras un veterinario honrado es separado.
Las autoridades de la Fiscalía, el Tribunal Supremo y la Contraloría en Granma tienen la palabra. Pero, visto lo visto, parece que en la Empresa Fernando Echenique la justicia solo existe para unos pocos. Y no son los trabajadores honestos.














