Un ciudadano denuncia que Cimex arrienda apartamentos en el emblemático edificio a precios en dólares «sin brindar servicios acordes». Los pocos propietarios que quedan no pueden protestar: «Estamos en un limbo, ni Cimex ni la Vivienda hacen nada». Señala a un funcionario de apellido Daniel, presunto administrador de Cimex en la instalación.
Un ciudadano residente en el emblemático edificio Focsa de El Vedado, La Habana, ha contactado a nuestra redacción para denunciar el estado de abandono de la instalación y la situación de «limbo» que viven los pocos propietarios que aún quedan en el inmueble.
Según el testimonio, la empresa estatal Cimex arrienda apartamentos en el edificio cobrando precios en dólares estadounidenses (USD) «bien altos», pero no brinda los servicios que deberían corresponder a esos cobros.
«Un edificio de prestigio supuestamente: se va la corriente, se filtran los pedazos cayéndose.»
Los hechos: un edificio emblemático en ruinas
El edificio Focsa —construido entre 1954 y 1956, uno de los rascacielos más emblemáticos de La Habana— fue durante décadas un símbolo de modernidad y lujo. Hoy, según la denuncia, está en un estado deplorable:
| Problema | Descripción |
|---|---|
| Apagones | «Se va la corriente más de 12 horas» |
| Filtraciones | «Se filtran» (agua desde pisos superiores o desde el exterior) |
| Desprendimientos | «Pedazos cayéndose» (fachada, cielos rasos, paredes) |
El denunciante es enfático: un edificio que cobra rentas en dólares debería ofrecer servicios mínimos como electricidad estable, mantenimiento de la fachada y reparación de filtraciones. Pero no es el caso.
Los responsables: Cimex, el funcionario Daniel, y la Vivienda
El denunciante señala a varios responsables:
«Funcionario Daniel, al parecer administrador de la misma institución Cimex.»
Daniel sería el encargado de gestionar los arrendamientos en el edificio. Su nombre aparece como el representante visible de una empresa estatal que prioriza el cobro en divisas sobre el mantenimiento del inmueble.
Pero el problema no es solo Cimex:
«Los pocos propietarios que quedan no pueden ni protestar porque ni la Vivienda ni Cimex hace nada.»
Los propietarios particulares que aún conservan sus apartamentos en el Focsa —muchos de ellos desde antes de 1959 o herederos de aquellos— se encuentran en un vacío institucional: ni el Instituto de la Vivienda (responsable de la vivienda estatal y la regulación habitacional) ni Cimex (arrendadora de los espacios comerciales y muchos apartamentos) asumen la responsabilidad de resolver los problemas.
«Estamos en un limbo de nadie: ni Cimex ni la Vivienda.»
El negocio: arriendos en USD «bien altos» sin servicios acordes
El corazón de la denuncia es la contradicción entre lo que se cobra y lo que se recibe:
«Esta institución arrienda apartamentos en este edificio donde los pagos son en USD bien altos, sin brindar servicios acordes a los cobros.»
No se especifica el monto exacto de los arriendos, pero cualquier cobro en dólares en Cuba —donde el salario promedio en moneda nacional es de 3,000 a 5,000 pesos (unos 10-15 USD al cambio oficial, mucho menos en el mercado informal)— implica que los inquilinos son extranjeros, cubanos residentes en el exterior o funcionarios de alto rango con acceso a divisas.
Esos inquilinos pagan en dólares. Esperan servicios de calidad. Pero reciben apagones de 12 horas, filtraciones y pedazos cayéndose. El dinero no se reinvierte en el mantenimiento del edificio. ¿A dónde va?
La impotencia: «no podemos ni protestar»
El denunciante describe una situación de absoluta indefensión:
«Los pocos propietarios que quedan no pueden ni protestar.»
No saben contra quién dirigirse. Cimex les dice que no es su responsabilidad. La Vivienda les dice que no es su competencia. Y mientras tanto, el edificio se cae a pedazos, la electricidad se va por más de media jornada, y el agua se filtra dañando sus pertenencias y la estructura.
«Entonces los propietarios que radican aquí no tenemos derecho a protestar en contra de quien.»
La frase «no tenemos derecho a protestar» es reveladora. No es que no quieran. Es que no hay a quién. Las instituciones se lavan las manos. Y los ciudadanos quedan atrapados en un edificio que se desmorona.
El contexto: el abandono del patrimonio construido en Cuba
Esta denuncia sobre el Focsa se suma a un patrón más amplio: el abandono del patrimonio arquitectónico de La Habana, especialmente aquel que data de antes de 1959.
El Focsa no es un caso aislado:
- El Hotel Habana Libre (otro ícono del Vedado) ha sufrido problemas similares de mantenimiento.
- El Capitolio fue restaurado después de décadas de abandono.
- El Teatro América y otras salas de cine y teatro permanecen cerradas o semiderruidas.
- El Barrio Chino ha perdido casi toda su arquitectura original.
El patrón es el mismo: edificios emblemáticos que podrían generar ingresos turísticos y ser fuente de orgullo nacional se dejan caer, mientras se cobran rentas en divisas sin reinvertir en mantenimiento.
En el caso específico del Focsa, la denuncia añade un agravante: hay propietarios particulares que viven allí, que no son turistas ni funcionarios privilegiados, y que sufren las consecuencias de la negligencia de Cimex y la Vivienda.
El esquema real vs. el esquema ideal
En un esquema ideal, un edificio emblemático como el Focsa es mantenido con esmero. Los arriendos en divisas se reinvierten en reparaciones, mantenimiento y servicios. Los propietarios particulares tienen a quién reclamar y obtienen respuestas. La electricidad no se va por más de 12 horas. Las filtraciones se reparan. Los pedazos no se caen.
En la Cuba real de abril de 2026, según esta denuncia, ocurre lo contrario: Cimex cobra en USD pero no mantiene. La Vivienda se desentiende. Los propietarios no tienen a quién reclamar. La corriente se va más de 12 horas. El agua se filtra. Y los pedazos del edificio —literalmente— se caen.
El mensaje para los propietarios del Focsa es cruel: ustedes no importan. Los arriendos en dólares importan. El prestigio del edificio importa solo para cobrar, no para mantener. Si no les gusta, no pueden protestar, porque no hay contra quién.
«Estamos en un limbo»
El denunciante cierra su testimonio con una frase que resume la desesperación de los propietarios del Focsa:
«Estamos en un limbo de nadie, ni Cimex ni la Vivienda.»
No hay institución que asuma la responsabilidad. No hay funcionario al que reclamar. No hay derecho a protestar. Solo queda ver cómo el edificio se cae a pedazos, cómo la corriente se va por más de 12 horas, cómo las filtraciones dañan lo poco que les queda.
Y mientras tanto, el funcionario Daniel —administrador de Cimex en el edificio— sigue cobrando arriendos en dólares «bien altos». Y la Vivienda sigue mirando para otro lado.
Resumen:
Un ciudadano denuncia el estado de abandono del edificio Focsa en El Vedado, La Habana. Señala que Cimex arrienda apartamentos en el inmueble cobrando precios en USD «bien altos» pero sin brindar servicios acordes: «se va la corriente más de 12 horas, se filtran los pedazos cayéndose». Los pocos propietarios que aún quedan no pueden protestar porque «ni Cimex ni la Vivienda hacen nada». Señala a un funcionario de apellido Daniel, presunto administrador de Cimex en la instalación. Concluye: «Estamos en un limbo de nadie.»
Nota final:
El edificio Focsa no es solo un conjunto de apartamentos. Es parte de la historia de La Habana, de su arquitectura, de su identidad. Fue el edificio más alto de América Latina durante años. Sus terrazas vieron desfilar a artistas, intelectuales y políticos. Hoy, según esta denuncia, es un cascarón donde se cobran rentas en dólares mientras se caen los pedazos.
Cimex —la misma empresa que gestiona tiendas en divisas, que arrienda espacios comerciales a mipymes y particulares, que es una de las pocas entidades estatales con acceso a moneda extranjera— no puede alegar falta de recursos. Cobra en USD. Tiene ingresos en divisas. Pero ese dinero no llega al mantenimiento del Focsa.
¿Dónde va? ¿Quién se lo queda? ¿El funcionario Daniel? ¿Sus superiores? ¿Las arcas centrales del Estado?
La Vivienda, por su parte, tiene la responsabilidad de proteger a los propietarios particulares. Pero según el denunciante, no hace nada. Los deja en un «limbo». Sin derecho a protestar. Sin a quién reclamar.
Las autoridades de Cimex, el Instituto de la Vivienda, el Ministerio del Turismo (que supervisa parte de estos inmuebles) y el gobierno de La Habana tienen la palabra. Pero los propietarios del Focsa ya saben lo que pasa cuando alguien protesta: nada.
¿Hasta cuándo, Focsa? ¿Hasta cuándo, Cimex? ¿Hasta cuándo, Vivienda?
Mientras tanto, los pedazos del edificio siguen cayéndose. La corriente sigue yéndose más de 12 horas. Las filtraciones siguen dañando los apartamentos. Y los propietarios siguen en el limbo.














