Bárbara, la jefa de grupo de la Dirección Integral de Supervisión, es atacada por quienes la acusan de «mal mirada» cuando en realidad su pecado es oponerse a las presiones del intendente para proteger a MIPYMES y TCP que evaden impuestos.
Mientras las denuncias de corrupción salpican a altos funcionarios del gobierno de Manzanillo, una voz se levanta para defender a quien, según el testimonio, ha sido víctima de una campaña de desprestigio por negarse a doblegarse ante las presiones del poder. Se trata de Bárbara, jefa de grupo de la Dirección Integral de Supervisión (DIN) en el municipio.
La denunciada: Bárbara
Según el denunciante, Bárbara es una funcionaria con «tantos años de trabajo» y un conocimiento acumulado que la ha mantenido en su puesto durante mucho tiempo. A pesar de los intentos por desacreditarla, el denunciante afirma que «nunca han podido cogerle nada», en referencia a presuntas irregularidades que sus detractores buscan infructuosamente.
El origen de los ataques
El testimonio explica por qué Bárbara es «mal mirada» por algunos sectores: «Las personas piensan que todos los jefes son iguales». Pero en su caso, la razón de fondo sería otra muy distinta.
El intendente Duniel —el mismo señalado en la denuncia anterior por desvío de combustible— «siempre ha buscado forma de quitarla por cosas que ha querido hacer y ella no ha estado de acuerdo». Es decir, el conflicto no sería por una mala gestión de Bárbara, sino por su negativa a participar en los esquemas de corrupción que el intendente intenta imponer.
El corazón del problema: proteger a quienes no pagan
El denunciante revela cuál es la verdadera razón de la presión contra Bárbara: el intendente necesita proteger a determinadas MIPYMES y trabajadores por cuenta propia (TCP) «que no entregan lo del fisco». Es decir, negocios que operan al margen de la ley, evadiendo impuestos y contribuciones, y que cuentan con la protección de las altas esferas del gobierno municipal.
Bárbara, desde su posición en la DIN, se habría negado a participar en este blindaje, convirtiéndose así en un obstáculo para los planes del intendente y su red.
Resumen: Un denunciante sale en defensa de Bárbara, jefa de grupo de la DIN en Manzanillo, quien estaría siendo víctima de una campaña de desprestigio por parte del intendente Duniel y su padre, Ignasio Matos. El conflicto se originaría porque Bárbara se niega a participar en el blindaje de MIPYMES y TCP que evaden impuestos, una práctica que el intendente intenta imponer desde su posición. A pesar de los ataques, «nunca han podido cogerle nada».
Nota: Este caso representa el otro lado de la moneda en la lucha contra la corrupción: el de los funcionarios honestos que se convierten en blancos por negarse a formar parte del sistema.














