Trabajadores de la empresa eléctrica denuncian a Yusmel Gómez Ramírez, director de la Unión Eléctrica (UNE) en La Habana, por un patrón de abuso y corrupción que arrastra desde que dirigía la OBE de Plaza. Lo acusan de poseer dos carros particulares, negocios sucios con transformadores y Mipymes, desvío de combustible, y de usar un carro estatal para llevar a su amante (a quien colocó en un cargo sin preparación) a comprar ropas y artículos de marca. Su esposa es directora de la ONURE nacional. Preguntan: «¿Dónde está el partido en esa empresa? ¿Qué hace el sindicato y la justicia laboral?»
Una denuncia ciudadana contra Yusmel Gómez Ramírez, director de la Unión Eléctrica (UNE) en La Habana, ha llegado a nuestra redacción. Trabajadores de la empresa señalan que el directivo arrastra una trayectoria de abuso y corrupción desde que dirigía la OBE de Plaza, y que su ascenso no ha hecho más que agravar la situación. La denuncia llega en un momento en que la crisis energética golpea al país y los cambios en la cúpula eléctrica nacional generan controversia.
Los señalados: Yusmel Gómez Ramírez
El denunciante describe a Gómez Ramírez como:
«Un hombre déspota, abusador y corrupto, que carece de ética y métodos de dirección».
«Humilla a sus empleados, los maltrata y se cree dueño de la empresa».
«Quien no obedece sus caprichos es expulsado».
«Ya en varias ocasiones se le han hecho varias denuncias».
El contexto nacional: cambios en la cúpula eléctrica
La denuncia contra Yusmel Gómez se produce en un momento de profundos cambios en la dirección del sistema eléctrico cubano. El 20 de marzo de 2026, se anunció que Rubén Campos Olmo, quien dirigía la termoeléctrica Antonio Guiteras —la más grande del país—, fue ascendido a un cargo de liderazgo en la Unión Eléctrica (UNE) .
El nombramiento generó escepticismo entre la población, ya que bajo la gestión de Campos, la Guiteras acumuló múltiples fallas: una avería en marzo de 2026 provocó un apagón que afectó a seis millones de personas, y solo diez días después, otro colapso dejó al 68% del país sin luz durante casi 30 horas . La planta llevaba 35 años sin mantenimiento mayor, y Campos reconoció en septiembre de 2025 que «el mantenimiento capital debería hacerse cada 7 u 8 años según las normas técnicas, pero el último se hizo hace 15 años» .
Las acusaciones contra Yusmel Gómez
El denunciante enumera las irregularidades atribuidas al director de la UNE en La Habana:
Acumulación de actos de corrupción: «Desde que era director de la OBE de Plaza hasta hoy, acumula miles de actos de corrupción».
Enriquecimiento ilícito: «Posee dos carros particulares y lujos en su casa. ¿Con qué salario? ¿De dónde provienen?»
Negocios turbios: «Negocios sucios con transformadores y Mipymes, siempre firmados solo por él».
Desvío de fondos: «Dinero desviado de los comerciales de las OBE de Boyeros y Plaza, donde sus amigos de años son cómplices».
Venta de combustible: «Venta del combustible destinado a la empresa, entregado a su amante joven e inexperta, a quien colocó en el cargo sin preparación alguna».
Uso de bienes estatales: «Uso del carro estatal para llevarla a su casa, comprarle ropas, carteras y artículos de marca con dinero que no le pertenece».
La esposa: directora de la ONURE nacional
El denunciante añade un dato relevante:
«Mientras tanto, su esposa, directora de la ONURE nacional, desconoce la infidelidad y la corrupción que la rodea».
La ONURE (Oficina Nacional para el Control del Uso Racional de la Energía) es la entidad encargada de supervisar el ahorro energético en el país. La contradicción es evidente: mientras su esposa dirige la oficina que debe controlar el uso de la energía, Yusmel desvía combustible y recursos.
El abuso de poder: servidumbre y fiestas
El denunciante describe el trato que reciben los subordinados:
«Obliga a sus subordinados a llevarle comida y dinero a su casa, como si fueran sirvientes».
«Sin contar las fiestas en su casa con todo».
Las preguntas que no se responden
El ciudadano lanza interrogantes directas:
«¿Dónde está el partido en esa empresa? ¿Acaso está en conspiración con él?»
«¿Qué hace el sindicato y la justicia laboral?»
«¿Responden a los trabajadores o a este delincuente?»
«¿Dónde están los órganos de control de esa empresa que no ven todo lo de este hombre?»
El llamado final
El denunciante concluye con una exigencia:
«BASTA YA. Este hombre no dirige, este hombre roba, humilla y destruye».
«Yusmel y sus cómplices deben ser investigados, destituidos y llevados ante la justicia».
«Contraloría General de la República de Cuba, ¿hasta cuándo?»
«Miguel Díaz-Canel Bermúdez, no son los Estados Unidos los que están acabando contigo, es tu propia gente».
Las pruebas
La denuncia incluye una fotografía de Yusmel Gómez Ramírez.
Resumen:
Trabajadores de la Unión Eléctrica en La Habana denuncian a su director, Yusmel Gómez Ramírez, por abuso de poder, corrupción y enriquecimiento ilícito. Lo acusan de poseer dos carros particulares, negocios con transformadores y Mipymes, desvío de fondos de las OBE de Plaza y Boyeros, venta de combustible a una amante inexperta a quien colocó en un cargo, y uso del carro estatal para comprarle artículos de marca. Su esposa dirige la ONURE nacional. Las preguntas sobre el papel del Partido, el sindicato y los órganos de control quedan en el aire.
Conclusión:
Esta denuncia contra Yusmel Gómez Ramírez se suma a un contexto de profundas sospechas sobre la gestión de la crisis energética en Cuba. Mientras el director de la UNE en La Habana es acusado de desviar combustible y enriquecerse, a nivel nacional se asciende a Rubén Campos Olmo, el responsable de la termoeléctrica Guiteras, cuyas múltiples fallas han dejado al país a oscuras .
La contradicción es brutal: la esposa de Yusmel dirige la ONURE, la entidad que debe controlar el ahorro energético, mientras él desvía combustible para su amante. Los trabajadores preguntan: ¿dónde está el Partido? ¿dónde está el sindicato? ¿dónde está la Contraloría? Las respuestas, por ahora, son las mismas que siempre: silencio.
Las autoridades del Partido, la Fiscalía y la Contraloría tienen la palabra. Pero mientras Yusmel siga en su cargo, con dos carros particulares y una amante en la nómina, la pregunta seguirá flotando: ¿quién vigila al que debería vigilar la luz?














