Erilin Ortiz Meriño, señalada por trabajadores por carecer de preparación, habría llegado al cargo «porque no había opción» y ahora exige dinero y regalos a administradores. Dos de sus subordinadas, Yusleidis Aguilar y Norka Pavón, también son acusadas de medrar gracias a su lealtad a la jefa.
Una nueva denuncia ciudadana sacude al municipio Boyeros, esta vez enfocada en la dirección de la Unidad Básica de Alimentos —la entidad que agrupa panaderías y centros de elaboración de alimentos en el territorio— y sus principales figuras. El testimonio, que incluye duras críticas a la preparación y conducta de las señaladas, describe una red de favores, sobornos y enriquecimiento repentino que tendría como epicentro a la directora Erilin Ortiz Meriño.
La directora: Erilin Ortiz Meriño
Según el denunciante, Ortiz Meriño fue puesta al frente de la unidad «porque no había opción». La describen como:
- «Mujer bruta, con tremenda cola, llena de malas mañas».
- «Loca por ser alguien, le gusta el oro y el dinero».
- «Muerta de hambre sin casa, y quién ahora presume de tener plata a costa de todo lo que le tienen que dar los administradores».
El testimonio asegura que la directora exige dinero y regalos a los administradores de las panaderías y otros centros bajo su mando, y que utiliza parte de lo recaudado para «comprar a los jefes con regalos, ropa, zapatos y cositas de comer». También se la acusa de mantener relaciones con hombres para «poder hacer de las suyas».
Su falta de preparación es subrayada: «Mujer que no sabe ni hablar, cero preparación, y cumple con cualquiera tareíta para que no le pongan el dedo».
Los negocios paralelos
La denuncia menciona un «tremendo negocio» que Ortiz Meriño tendría montado con «la Yuyu» y la «Sodería de Boyeros», aunque no se ofrecen más detalles sobre estas operaciones.
Las discípulas: Yusleidis Aguilar (Yuyu) y Norka Pavón
El testimonio también señala a dos subordinadas que habrían ascendido gracias a su lealtad a la directora y su disposición a «reportar dinero»:
Yusleidis Aguilar, conocida como Yuyu (responsable de Girón):
- «Otra pata más de la mesa».
- «Gracias a su guataquería a la directora ha subido como la espuma».
- «Es otra que reporta dinero y por eso es de alta confiabilidad».
- Ha logrado colocar a su marido como almacenero en un taller.
Norka Pavón (responsable de La Cañada):
- «Muerta de hambre que también subió como la espuma».
- «Es su cohete» (en referencia a su cercanía con la directora).
- «Ya tiene moto eléctrica y oro por doquier».
- También ha colocado a su marido «colado en otra panadería».
El estilo de vida de las nuevas ricas
El denunciante contrasta la situación anterior de estas mujeres con su actual nivel de vida: personas que «nunca han tenido nada» y ahora «están acabando» (enriqueciéndose). Menciona que la directora es asidua al «ranchón del pinareño», un lugar de recreación, y que tiene un «maridito» al que dejó esperando por otro y luego «volvió a recoger».
Lo que viene
El testimonio concluye anunciando más información: «Próximamente más pruebas y foticos», lo que sugiere que el denunciante tiene material adicional para respaldar sus acusaciones.
Resumen: Una denuncia ciudadana señala a Erilin Ortiz Meriño, directora de la Unidad Básica de Alimentos en Boyeros, de exigir dinero y regalos a los administradores a su cargo para enriquecerse personalmente. La describen como una persona sin preparación que «no sabe ni hablar» y que ha llegado al cargo «porque no había opción». Sus subordinadas Yusleidis Aguilar (Yuyu) y Norka Pavón también son acusadas de medrar gracias a su lealtad y a «reportar dinero». Ambas han mejorado su nivel de vida repentinamente y han colocado a sus maridos en puestos de la entidad.
Nota: Este caso ilustra cómo la falta de controles y la designación de personal sin la preparación adecuada pueden convertir una unidad básica de alimentos en un cortijo personal donde los sobornos y el favoritismo campan a sus anchas.














