Un trabajador de Emcomed Bayamo denuncia que el director de la entidad ignora las disposiciones del gobierno para reducir el consumo de combustible. Mantiene jornadas laborales de 7:30 a 5:00 de lunes a viernes, el grupo electrógeno encendido todo el día aunque no hay trabajo, y no hay petróleo para que los carros distribuyan medicamentos. Además, cuando el director se va de vacaciones, también se va su carro estatal, gastando gasolina. Las nuevas reglas restrictivas (no entrar bolsos, no salir sin autorización) fueron impuestas como represalia tras un robo y para salvarse de una inspección.
Un trabajador de la empresa Emcomed en Bayamo, Granma, ha contactado a nuestra redacción para denunciar la conducta del director de la entidad, que ignora las disposiciones oficiales de ahorro energético y mantiene a los empleados en jornadas extensas sin trabajo, mientras gasta combustible innecesariamente.
Las medidas oficiales ignoradas
El denunciante recuerda:
- «Según se dijo por el gobierno cubano, como en el país se está pasando por una afectación energética, se decidió tomar medidas para disminuir el consumo de combustible».
Sin embargo, en Emcomed Bayamo:
- «El director está haciendo caso omiso a esas decisiones. No está contribuyendo a la situación energética».
Jornadas extensas sin trabajo
El testimonio describe la situación laboral:
- «Tiene las jornadas laborales desde las 7:30 am hasta las 5:00 pm, de lunes a viernes».
- «Cuando otras empresas ni siquiera están trabajando los viernes».
- «No hay petróleo para que los carros distribuyan medicamentos».
- «Tiene a los trabajadores sin hacer nada en el trabajo de 7:30 a 5:00 de la tarde, cuando pudieran estar resolviendo problemas que enfrenta el cubano».
- «Solo porque el director quiere tener a los trabajadores fijos en el trabajo, aunque no tengan nada que hacer».
El grupo electrógeno: un despilfarro
El denunciante señala:
- «Se pasa con el grupo electrógeno de la empresa puesto desde que se llega al trabajo hasta que se va».
- «Sabiendo que no hay petróleo para que los carros salgan a distribuir. O sea, lo pone por gusto porque no hay trabajo».
Las nuevas reglas: represalia tras un robo
El trabajador relata un episodio reciente:
- «Hace unos días hubo un robo de medicamentos. Ya se resolvió, se encontró al culpable».
- «Entonces, el director en represalia contra todos los trabajadores impuso que ahora los trabajadores no pueden salir del trabajo sin un autorizo firmado por el jefe».
- «No pueden entrar bolsos, no pueden comprar nada para su uso personal y entrarlo al trabajo».
El denunciante añade:
- «Estas reglas las volvió a poner porque en unos días viene una inspección por el tema del robo».
- «Él la había quitado y la puso ahora para salvarse su pellejo».
- «Aquí se ve que utiliza las reglas a su conveniencia y como represalia».
El carro estatal: de vacaciones con el director
El testimonio concluye con un ejemplo de privilegio:
- «También se va de vacaciones y el carro que tiene asignado por el trabajo también se va de vacaciones».
- «Gastando la gasolina del carro siendo estatal».
- «Todo el mundo habla de eso».
Resumen:
Un trabajador de Emcomed Bayamo denuncia que el director ignora las medidas de ahorro energético: mantiene jornadas extensas sin trabajo, el grupo electrógeno encendido todo el día sin necesidad, y no hay combustible para distribuir medicamentos. Tras un robo, impuso reglas restrictivas como represalia y para salvarse de una inspección. Además, cuando se va de vacaciones, también se lleva el carro estatal, gastando gasolina.
Conclusión:
Esta denuncia refleja una contradicción que se repite en muchas instituciones cubanas: mientras el gobierno pide ahorro y creatividad para enfrentar la crisis energética, algunos directivos hacen todo lo contrario. En Emcomed Bayamo, el director no solo ignora las disposiciones, sino que despilfarra combustible —manteniendo el grupo electrógeno encendido sin necesidad— mientras los carros de distribución no tienen petróleo para llevar medicamentos a la población.
Las medidas restrictivas impuestas tras el robo son un claro ejemplo de cómo los directivos utilizan las reglas a su conveniencia: las quitan cuando no les convienen, las vuelven a poner cuando una inspección se acerca, y castigan a todos los trabajadores por el acto de uno.
El carro estatal que se va de vacaciones con el director es la imagen perfecta del privilegio: mientras la población sufre apagones y falta de combustible, los directivos usan los recursos del Estado para su disfrute personal.
Las autoridades de Emcomed a nivel provincial, el Ministerio de Trabajo y la Fiscalía tienen la palabra. Los trabajadores de Bayamo merecen un director que contribuya a la solución de la crisis, no que la agrave con su despotismo y despilfarro.














