Vecinos denuncian que Saldivar, cuando fue presidente de la cooperativa, se apropió de las mejores vacas lecheras. Hoy vende yogur y queso en Bayamo sin entregar producción al Estado, roba corriente de la Empresa Agropecuaria y sacrifica animales sin control. Su casa está siempre llena de policías, y nadie dice nada por miedo.
Una nueva denuncia desde la provincia Granma pone el foco en un personaje que, según el testimonio, ha construido un pequeño imperio a base de robos y abusos en la localidad de El Chungo. Se trata de Amauri Saldivar, un hombre que, según los vecinos, ha saqueado todas las empresas por las que ha pasado y hoy vive con total impunidad, protegido por la presencia constante de policías en su casa.
El señalado: Amauri Saldivar, un imperio levantado sobre el robo
El denunciante describe a Saldivar como alguien que «ha levantado un imperio robando en todas las empresas que ha estado». Su trayectoria delictiva incluye:
- Cuando fue presidente de la cooperativa, «se apropió de las mejores vacas lecheras».
- Hoy, sus producciones (leche, yogur, queso) «no las entrega a la empresa y las vende».
- Las lleva a Bayamo y se las vende a Mipymes, en lugar de destinarlas al consumo de la comunidad o a los cauces estatales.
El robo de corriente eléctrica
La denuncia añade un elemento más: Saldivar «roba corriente de la Empresa Agropecuaria». Un delito que, de confirmarse, agrava aún más su perfil de depredador de los recursos públicos.
La impunidad: una casa llena de policías
El denunciante revela por qué nadie dice nada: «Su casa vive llena de policías». La presencia constante de agentes del orden no es para detenerlo, sino para protegerlo. «Tienen miedo», afirma.
Las vacas: desaparecen o se mueren
El manejo del ganado por parte de Saldivar es, según el testimonio, totalmente irregular:
- «Sus vacas desaparecen o se mueren y nadie dice nada».
- Cuando le autorizan a sacrificar una vaca en El Chungo, «no vende ni una libra». Es decir, toda la carne desaparece del circuito legal y probablemente se vende en el mercado negro.
El contraste con la comunidad
Mientras Saldivar acumula riqueza, la comunidad de El Chungo no recibe nada de su producción. El yogur, el queso y la carne que deberían beneficiar a los vecinos se van a Bayamo, a las Mipymes que le compran.
Resumen: Un ciudadano denuncia a Amauri Saldivar, residente en El Chungo, Granma, de haber levantado un imperio robando en todas las empresas por las que ha pasado. Cuando fue presidente de la cooperativa, se apropió de las mejores vacas lecheras. Hoy produce yogur y queso que vende a Mipymes en Bayamo, sin entregar nada al Estado ni a la comunidad. Roba corriente de la Empresa Agropecuaria. Su casa está siempre llena de policías, lo que infunde miedo a los vecinos. Sus vacas desaparecen o se mueren, y cuando sacrifica, no vende ni una libra en la localidad.
Nota: Este caso es un ejemplo más de cómo la corrupción y el crimen pueden prosperar cuando los delincuentes cuentan con protección oficial. Amauri Saldivar no es un simple cuentapropista que se las ingenia para sobrevivir: es un hombre que ha construido un imperio sobre el robo sistemático de recursos estatales y comunitarios. Que su casa esté siempre llena de policías no es una coincidencia: es la prueba de que tiene contactos en las fuerzas del orden que le garantizan impunidad.
Mientras él vende yogur en Bayamo y sus vacas «desaparecen», los vecinos de El Chungo no reciben nada. Mientras él roba corriente de la Empresa Agropecuaria, el pueblo sufre apagones. Mientras los policías lo protegen, la comunidad vive con miedo.
Las autoridades de la Fiscalía, la Contraloría y el Ministerio del Interior en Granma tienen la palabra. Los vecinos de El Chungo han hablado, aunque sea desde el anonimato. Ahora falta que alguien haga algo. Porque mientras Amauri Saldivar siga protegido, la ley seguirá siendo una broma y la justicia, un lujo que solo los pobres no pueden pagar.










