Vecinos denuncian que ayer, pese a la presencia del delegado Adrián y la jefa del consejo en el punto de 1ra B y 296, las tres mujeres que controlan la lista siguieron con el negocio. Un sujeto apodado «Muñeco», que viene desde Baracoa (Artemisa) con su mujer en un triciclo eléctrico, carga varias balas diarias para revenderlas en su provincia. El gas se vende después en la calle a más de 15,000 pesos. Ayer, además, la panadería de Santa Fe no tuvo harina para hacer pan.
Las denuncias sobre la corrupción en el punto de gas de Santa Fe, en el municipio Playa, no cesan. Vecinos del reparto reportan que, a pesar de la visita de autoridades al lugar, la situación sigue igual: las tres mujeres que controlan la lista continúan operando, y un personaje conocido como «Muñeco» se lleva varias balas diarias para revenderlas en Artemisa. Ayer, además, la panadería local no pudo producir pan por falta de harina, en otro capítulo de la crisis que azota al barrio.
Las autoridades vinieron, pero todo siguió igual
Según el testimonio, ayer se presentó el gobierno en el punto de gas ubicado en 1ra B y 296. Sin embargo, la presencia oficial no cambió nada:
- «Después que se fueron, siguieron los 3 elementos en lo mismo».
- Esto ocurrió «incluso delante de Adrián el delegado y la jefa del consejo, que también hizo acto de presencia».
Es decir, las autoridades vieron lo que ocurría, y aún así no actuaron. O si actuaron, no sirvió de nada, porque las revendedoras siguieron con su negocio.
«Muñeco»: el revendedor que viene desde Artemisa
El denunciante revela la existencia de un personaje que opera a gran escala:
- Se trata de un elemento de Baracoa (provincia Artemisa) que se hace llamar «Muñeco».
- Viene con su mujer al punto de gas en un triciclo eléctrico y compra varias balas todos los días.
- Luego las traslada a Baracoa para revenderlas allí.
- «Este elemento ha sido detenido varias veces por estar en los 3 puntos lucrando con el gas», pero sigue en libertad y operando.
Los mensajeros: sin licencia y con 5 balas diarias
El denunciante añade otro dato sobre los llamados «mensajeros»:
- «Los mensajeros no pagan licencia de la Onat».
- «Se llevan más de 5 balas todos los días».
Es decir, personas que supuestamente transportan gas para otros, pero que en realidad actúan como revendedores, sin pagar impuestos y acaparando el producto.
El precio en la calle: más de 15,000 pesos
El resultado de todo este desvío es que la población no puede acceder al gas a precio oficial, y tiene que comprarlo en el mercado negro a precios exorbitantes:
- «Están vendiendo en la calle a más de 15,000 pesos».
La panadería: ayer no hubo pan por falta de harina
En otro orden, el denunciante reporta que ayer «la panadería La Nueva de Santa Fe no pudo hacer pan por que no había harina, según el maestro panadero». Un problema que, aunque no está directamente relacionado con el gas, refleja la crisis generalizada que afecta a los servicios básicos en el barrio.
Resumen: Vecinos de Santa Fe denuncian que, pese a la presencia de autoridades en el punto de gas de 1ra B y 296, las tres revendedoras siguieron operando. Un tal «Muñeco», que viene desde Baracoa (Artemisa) con su mujer en triciclo, carga varias balas diarias para revenderlas en su provincia. Los «mensajeros» se llevan más de 5 balas sin pagar licencia. El gas se vende en la calle a más de 15,000 pesos. Ayer, además, la panadería La Nueva de Santa Fe no tuvo harina para hacer pan.
Nota: Este nuevo testimonio confirma que la red de corrupción en el punto de gas de Santa Fe es más grande y organizada de lo que se pensaba. No se trata solo de tres mujeres que manejan una lista, sino de una estructura que incluye revendedores que vienen desde otras provincias, mensajeros sin licencia que acaparan balas, y autoridades que, cuando se presentan, no hacen nada efectivo.
El tal «Muñeco», que ha sido detenido varias veces y sigue libre, es el símbolo de la impunidad: puede venir desde Artemisa, cargar varias balas en su triciclo, y revenderlas a más de 15,000 pesos sin que nadie lo detenga. Mientras tanto, la población de Santa Fe no tiene gas, y a veces ni pan.
Las autoridades de Playa, de la gobernación y del Partido tienen la palabra. Pero mientras Adrián el delegado y la jefa del consejo sigan «haciendo acto de presencia» sin actuar, el negocio seguirá floreciendo. Y el pueblo, ardiendo.














