Un cliente de más de 30 años relata que en los últimos dos meses el despacho puede ser a las 5 de la tarde o a las 10 de la noche. La nueva administradora prometió pan doble al día siguiente y luego desapareció. La población está harta de la falta de respeto.
Un consumidor que ha comprado pan en la panadería 24 de Febrero, en Marianao, durante más de 30 años, ha remitido una denuncia cargada de indignación. Su testimonio refleja el hartazgo de una población que no solo sufre la escasez, sino también el maltrato, los engaños y la pésima calidad de un producto básico.
El caos en los horarios: «puede ser a las 5 de la tarde o a las 9 o 10 de la noche»
El denunciante describe la situación de los últimos dos meses como «un caos horrible». La inestabilidad en el horario de despacho del pan es total: «Lo mismo puede ser a las 5 de la tarde que puede ser a las 9 o 10 de la noche». Las justificaciones son siempre las mismas: la corriente, el agua, la harina que llegó tarde. Cosas que, admite, «se pueden entender».
Lo que no se puede entender: calidad, peso y engaños
Lo que el denunciante no puede aceptar es:
- La mala calidad del pan.
- «La peste a cucaracha» que desprende el producto.
- El gramaje «bien por debajo de lo que tiene que ser».
La promesa incumplida: pan doble que nunca llegó
El denunciante relata un episodio reciente que ilustra la falta de respeto con que se trata a la población:
Hace unos días, la panadería no despachó pan. Los consumidores esperaron «como tontos hasta las 6 de la tarde». Finalmente llegó la nueva administradora y reunió a todos para dar explicaciones. Se atrevió incluso a ofrecer su número de teléfono para que la llamaran y ver qué se podía hacer. Prometió que al día siguiente darían el pan doble.
Los consumidores se retiraron «conformes con la respuesta».
Al día siguiente: pan sencillo y administradora ausente
Al día siguiente, cuando los consumidores llegaron a la panadería, estaban despachando… pan sencillo. No doble. Cuando pidieron a la dependienta que llamara a la administradora, la respuesta fue: «No está en la panadería, está en una reunión de la empresa, pasen en la tarde».
El denunciante pregunta: «¿Hasta cuándo la falta de respeto con el pueblo y el engaño?»
Un patrón que se repite
El consumidor recuerda que esto ya había pasado hace uno o dos años con otra administradora. Luego la cambiaron y pusieron a un muchacho que trabajaba como dependiente en la misma panadería. Ese joven «logró encaminar el lugar». Pero, según el denunciante, «parece que lo sacaron». Una decisión que, a todas luces, empeoró las cosas.
Resumen: Un consumidor de más de 30 años en la panadería 24 de Febrero de Marianao denuncia el caos en los horarios de despacho (puede ser a las 5 de la tarde o a las 10 de la noche), la mala calidad del pan, la «peste a cucaracha», el bajo gramaje y los engaños de la administradora, que prometió pan doble y al día siguiente dio pan sencillo mientras ella estaba «en una reunión». Recuerda que hace años un joven dependiente logró encaminar el lugar, pero «parece que lo sacaron».
Nota: Esta denuncia refleja el hartazgo de una población que no solo tiene que hacer colas interminables y soportar horarios impredecibles, sino que encima recibe un producto de mala calidad, con peste a cucaracha y por debajo del peso debido. La administradora que promete y no cumple, que se esconde detrás de «reuniones», es el símbolo de una gestión que no está al servicio del pueblo, sino de sus propios intereses. La EPIA de Marianao tiene la palabra. Los consumidores de la panadería 24 de Febrero merecen respeto, pan de calidad y horarios estables. Y si un muchacho que trabajaba como dependiente logró encaminar el lugar, quizás deberían preguntarse por qué lo sacaron y no lo pusieron al frente.














