Vecinos de la comunidad Giraldos Díaz, en Agramonte (Jagüey Grande, Matanzas), denuncian que el problema de la turbina sigue sin resolverse. Llevan semanas cargando agua en cubetas y comprando tanques a 500 pesos a vendedores particulares. Además, los productos de la bodega están en el almacén, pero no hay combustible para transportarlos. «¿Hasta cuándo será esto?», se preguntan.
Una nueva denuncia desde la comunidad Giraldos Díaz, en el poblado de Agramonte, municipio Jagüey Grande, Matanzas, expone la continuidad de una crisis que ya había sido denunciada por este medio hace dos semanas. La turbina que suministra agua a la comunidad sigue sin funcionar, y los vecinos tienen que comprar agua a vendedores particulares a 500 pesos por tanque, mientras cargan cubetas a sus viviendas.
Los hechos: dos semanas después, la misma situación
El denunciante relata:
- «Aquí estoy de nuevo, todavía sin que se resuelva el problema de la turbina».
- «Acá como dos semanas le dije del problema de la turbina aquí en la comunidad Giraldos Díaz, del poblado de Agramonte, municipio Jagüey Grande, y aún no les han dado solución».
La vida cotidiana: cargando agua a pulso
El testimonio describe las penurias diarias:
- «Miren como estamos cargando agua».
- «Los tanques de agua los venden a 500 pesos».
La bodega: productos en el almacén, sin combustible
El denunciante añade otro problema que agrava la situación:
- «También tenemos un problema con los mandados de la bodega: están en el almacén y no hay petróleo para situarlos en la bodega».
La pregunta final
El ciudadano se pregunta con desesperación:
- «¿Hasta cuándo será esto?»
Las pruebas
La denuncia incluye fotografías que muestran a los vecinos cargando agua.
Resumen:
Vecinos de Giraldos Díaz, Agramonte (Jagüey Grande, Matanzas), denuncian que el problema de la turbina sigue sin solución dos semanas después de la primera denuncia. Cargan agua en cubetas y compran tanques a vendedores particulares a 500 pesos. Además, los productos de la bodega están en el almacén sin poder ser distribuidos por falta de combustible. La pregunta es: «¿Hasta cuándo?»
Conclusión:
Dos semanas después de la primera denuncia, la situación en Giraldos Díaz no ha mejorado. La turbina sigue rota, el agua se sigue cargando a pulso, los vendedores particulares se enriquecen a costa de la necesidad de los vecinos, y los alimentos de la bodega están en un almacén sin poder llegar a la población por falta de combustible. Es el mismo patrón que se repite en tantas comunidades cubanas: los recursos existen, pero el combustible no, y la burocracia impide que los problemas se resuelvan.
Las autoridades de Jagüey Grande, de Matanzas, y de Acueducto tienen la palabra. Los vecinos de Giraldos Díaz llevan semanas esperando. No pueden esperar ni un día más.














