Un vecino de Boyeros denuncia la pésima calidad y el reducido tamaño del pan en la panadería Berenguer, administrada por una protegida de la directora Lili, a quien le paga «buena plata». La corrupción en la UBIA municipal es «inaguantable». Señala que «la Yuyu se tiró al intendente después de que Lili lo satisficiera con él», todo para comprometer y seguir robando. El denunciante, un ciudadano común, no un trabajador despedido, clama contra los descaros de Lili y su «pandilla de ladronas».
Un ciudadano de Boyeros, que se identifica como parte de la población y no como un trabajador afectado, ha contactado a nuestra redacción para denunciar la situación del pan en la panadería Berenguer. Su testimonio refleja el hartazgo de los consumidores ante un producto de mala calidad, cuyo tamaño es irrisorio, y la certeza de que quejarse es inútil porque la administradora está protegida por la directora de la UBIA, Erilin Ortiz Meriño, conocida como «Lili».
El pan: «un asco» y minúsculo
El denunciante describe el producto:
«El pan de la panadería del Berenguer es un asco y cabe en la palma de la mano y sobra espacio».
La impunidad: protegida de Lili
El ciudadano explica por qué las quejas no sirven:
«Quejarse es por gusto, porque la administradora es de las protegidas de la directora Lili».
«Es la que le hace mandados y le gira buena plata».
La corrupción en la UBIA: «inaguantable»
El denunciante amplía la denuncia a toda la unidad:
«La corrupción en la UBIA municipal es inaguantable, a la vista de todos roba».
Los tejemanejes de la cúpula
El testimonio incluye un comentario sobre las relaciones dentro de la cúpula corrupta:
«Roba la Yuyu, que se tiró al intendente después de que la directora Lili lo satisficiera con él».
«¿Por qué se prestan los queridos? Todo con el fin de comprometer y seguir robando».
El perfil del denunciante
El ciudadano aclara su identidad para evitar que lo desacrediten:
«Ojo: quien hace la denuncia no es ningún trabajador que fue votado ni nada de eso».
«Es un ciudadano que forma parte de la población y conoce de cerca los descaros de la corrupta de Lili y su pandilla de ladronas».
Resumen:
Un ciudadano de Boyeros denuncia la pésima calidad y el minúsculo tamaño del pan en la panadería Berenguer. La administradora, protegida de la directora de la UBIA, Lili, le paga «buena plata» y le hace mandados, lo que garantiza su impunidad. La corrupción en la unidad es «inaguantable». Menciona que «la Yuyu se tiró al intendente después de que Lili lo satisficiera con él», una red de favores sexuales para comprometer y seguir robando. El denunciante es un ciudadano común, no un trabajador despedido, y conoce de cerca los descaros de Lili y su «pandilla de ladronas».
Conclusión:
Esta denuncia, procedente de un ciudadano común, confirma que la corrupción en la UBIA de Boyeros no es un secreto para la población. La calidad del pan es pésima, su tamaño irrisorio, y las quejas no sirven porque la administradora está blindada por su relación con Lili. Los comentarios sobre los favores sexuales como moneda de cambio para «comprometer y seguir robando» añaden una capa más de degradación a esta historia.
La «pandilla de ladronas» sigue operando a la vista de todos, mientras el pueblo paga por un pan que cabe en la palma de la mano. Las autoridades de la EPIA, la Fiscalía y el Partido en Boyeros tienen la palabra. Pero, como dice el denunciante, quejarse es por gusto. Y mientras Lili y su pandilla sigan protegiéndose mutuamente, el pan seguirá siendo un asco.














