Un ciudadano anónimo ha enviado una lista de preguntas a nuestra redacción exigiendo explicaciones sobre la continuidad de Lisbet Placeres Góngora como directora de educación en el municipio de Niquero, Granma. El denunciante señala al intendente, al presidente del Gobierno municipal y a Abelardo Ortiz Uriarte (director provincial de Educación) por protegerla y beneficiarse de una red de corrupción. Afirma que la funcionaria, tras ser denunciada por tener una “cuidadora” en su casa, ocultó a la persona hasta que “todos se olvidaran de la publicación”.
Un ciudadano que prefiere mantener el anonimato ha contactado a nuestra redacción para exponer lo que califica como una red de protección política en torno a la dirección municipal de Educación en Niquero, Granma.
El denunciante no presenta una queja convencional, sino una serie de preguntas directas dirigidas a las máximas autoridades del país, del partido y de la provincia.
Los señalados y sus cargos
El foco de la denuncia es Lisbet Placeres Góngora, actual directora de Educación en el municipio de Niquero. El ciudadano cuestiona por qué sigue en el cargo a pesar de las denuncias en su contra.
Detrás de su permanencia, según el testimonio, hay una estructura de poder que la protege. El denunciante señala al intendente municipal, al Primer Secretario del Partido, al Presidente del Gobierno Municipal y, a nivel provincial, a Abelardo Ortiz Uriarte, Director Provincial de Educación en Granma .
“Los tres primeros (el secretario, el presidente y el intendente) no la van a sustituir porque todos se benefician y están guardándole el puesto a Fernando López Peña, presidente del Gobierno que termina su mandato a mediados de este año.”
Las preguntas que el pueblo exige responder
El ciudadano ha estructurado su denuncia en cuatro preguntas concretas que resume así:
- ¿Por qué el Partido no asume la responsabilidad de liberar a Lisbet Placeres Góngora?
- ¿Por qué el Presidente de la República no se pronuncia para liberarla del cargo?
- ¿Por qué el intendente no acepta su liberación ni se pronuncia al respecto?
- ¿Por qué Abelardo Ortiz Uriarte no asume la posición de liberarla?
El papel de Abelardo Ortiz Uriarte: “Hace negocios sucios con ella”
El denunciante señala al Director Provincial de Educación, Abelardo Ortiz Uriarte, como el principal protector de Lisbet Placeres Góngora. Ortiz Uriarte asumió la dirección provincial de Educación en Granma tras la salida de la master Teresa Pérez Trinchet .
“Abelardo Ortiz hace negocios sucios con ella y la protege en todo.”
Aporta una fotografía del funcionario provincial para identificarlo.
La cuidadora y la estrategia para ocultar las pruebas
El denunciante añade un hecho concreto para ilustrar la opacidad de la gestión de Placeres Góngora. Señala que, tras una publicación anterior de este medio donde se exponía que tenía una “cuidadora” en su casa, la directora tomó medidas para ocultar la evidencia.
“De Lisbet, después de la primera publicación donde ustedes expusieron que tiene una cuidadora en la casa, le dijo que no fuera más hasta que todos se olvidaran de la publicación.”
Esta revelación es grave, pues implicaría una obstrucción a la transparencia y un intento deliberado de eludir el escrutinio público.
Resumen:
Un ciudadano anónimo exige respuestas sobre la continuidad de Lisbet Placeres Góngora como directora de Educación en Niquero, Granma. Afirma que el secretario del Partido, el intendente y el presidente municipal la protegen para beneficiar al futuro de Fernando López Peña. Señala al Director Provincial de Educación, Abelardo Ortiz Uriarte , como su principal socio en “negocios sucios”. Además, denuncia que, tras ser expuesta por tener una empleada doméstica en su casa, Placeres Góngora ordenó a la persona que no se presentara más para ocultar las pruebas.
Nota final:
Las preguntas del denunciante no son inocentes. Acusan a la cúpula política de Niquero y Granma de funcionar como una sociedad de protección mutua, donde los cargos no se ganan por mérito, sino por lealtad a una red clientelar.
La acusación más grave es que el puesto de la Directora de Educación está siendo “guardado” para un presidente municipal que termina su mandato. Esto implica que el aparato educativo del municipio se utiliza como moneda de cambio político.
Las autoridades nacionales tienen la palabra.














