Esperanza Carbonell acumula decenas de documentos que prueban cómo fiscalías, tribunales y autoridades ignoraron el maltrato a su madre (fracturada de cadera) y hermana (con retraso mental severo) por parte de un familiar. A pesar de las leyes 107, 121 y las quejas ante Contraloría, Fiscalía, Consejo de Estado y Cubalex, nunca obtuvo justicia. Ahora, con pruebas en mano, denuncia una red de corrupción que va desde la fiscal Rita Méndez Berto hasta funcionarios que abandonaron el país.
Esperanza Carbonell Cruzata ha pasado 15 años luchando contra un sistema que, según denuncia, ha sido cómplice de la muerte de su madre y su hermana. Con un expediente que acumula decenas de documentos, sellos y respuestas oficiales, relata un laberinto de corrupción, negligencia y violencia institucional que comenzó con un conflicto familiar y terminó con dos mujeres fallecidas por desamparo.
El inicio: un conflicto familiar que se volvió mortal
Todo comenzó cuando su hermano le impidió ver a su madre y a su hermana, ambas incapacitadas:
- La madre, con fractura de cadera.
- La hermana, con retraso mental severo.
- Durante dos años, Esperanza reclamó poder verlas y asistirlas. «No me dejaron darles ni un plato de sopa», denuncia.
La respuesta de la fiscalía: «pide la tutela»
Cuando acudió a la fiscalía, la respuesta fue burocrática y cruel:
- La fiscal Zuyumi, de la Fiscalía de 10 de Octubre, le dijo que para ver a su madre debía pedir la tutela.
- Solicitó la tutela a la fiscal Rita B. Méndez Berto, pero nunca se la dieron.
- Mientras tanto, su madre y hermana fueron entregadas a un familiar que Esperanza describe como «un bestia, agresivo, adicto al alcohol y violento».
Las advertencias ignoradas: la salud se deteriora
Esperanza presentó certificados médicos, documentos, quejas. Todo fue ignorado.
- «Les presenté documentos de cómo la salud de mi mamá se iba deteriorando».
- «Se les negó alimentos y asistencia médica durante dos años».
La muerte: negligencia criminal
Su madre y su hermana fallecieron. Para Esperanza, no fue un desenlace natural:
- «Murieron por su negligencia criminal y abandono a desvalidos».
- «Negar alimentos es una forma de tortura».
- Solicitó que se les practicara autopsia para probar el maltrato. «Se negaron».
La escena en la Fiscalía General: «ahí está la escalera»
El 6 de enero, Esperanza fue citada en la Fiscalía General. Allí estaban:
- Odalys María
- La fiscal Idania Silot Navarro
- Rita B. Méndez Berto (tutela)
- Giselle Blanco Arias (fiscalía Plaza)
La respuesta que recibió fue brutal:
- «La muerte de tu mamá se queda así».
- «No escribas más al Consejo de Estado ni vengas más a la fiscalía».
- «Mira, ahí está la escalera». Y las botaron «como a unos perros».
La tutela: entregada al agresor
A pesar de la oposición de Esperanza, la fiscal Rita Méndez Berto le otorgó la tutela de su hermana (persona con retraso mental severo) al mismo hermano violento que ya había sido preso por agresión con arma blanca.
- «Mi hermana, heredera especialmente protegida por el Estado, fue despojada de sus derechos».
- «Fueron abusadas, maltratadas y torturadas hasta la muerte».
La donación fraudulenta
El hermano logró que la madre, ya declarada judicialmente incapaz, firmara un documento notarial de donación a favor de su hijo. Esperanza no ha podido obtener copia de ese documento ni del fallo judicial.
- «El notario abandonó el país».
- «La especialista del Minjus que nos atendía se fue para España».
Las leyes ignoradas: 107, 121 y el «culebrón»
Esperanza ha estudiado las leyes y sabe que la ley está de su lado:
- La Ley 107 (Contraloría) establece que el jefe es el máximo responsable. El entonces fiscal jefe, Darío Delgado Cura, nunca respondió.
- La Ley 121/2024 de Proceso Administrativo creó un camino para exigir a las autoridades que cumplan. Pero cuando intentó usarlo, se topó con un sistema que no funciona.
Los documentos: un archivo de impunidad
Esperanza ha adjuntado decenas de documentos, entre ellos:
- Respuestas de la Contraloría (2010) trasladando su queja a la Fiscalía.
- Un oficio de la Asamblea Nacional (2014) informando que tramitaron su queja con la Fiscalía General.
- Un documento de Cubalex explicando la Ley 121 y cómo demandar por inactividad administrativa.
- Respuestas de las fiscalías de 10 de Octubre, San Miguel del Padrón y Plaza.
- El contrato con un letrado que, según denuncia, fue «incapaz y poco ético», no emplazó a Vivienda, no buscó las regulaciones urbanas y perdió el caso.
La pregunta final
Esperanza concluye con una pregunta que es un grito:
- «Hasta cuándo la desfachatez y el descaro. Mis derechos, ¿dónde están, en lo jurídico y lo patrimonial?»
Resumen:
Esperanza Carbonell denuncia 15 años de corrupción institucional que culminaron con la muerte de su madre (fracturada de cadera) y su hermana (con retraso mental severo). Acusa a la fiscal Rita Méndez Berto de entregar la tutela a un familiar violento, ignorar las advertencias médicas y negar alimentos a dos personas desvalidas. Presenta decenas de documentos que prueban que Contraloría, Fiscalía, Asamblea Nacional y otros órganos recibieron sus quejas y nunca actuaron. La Ley 121/2024, que debería permitirle demandar por inactividad, se enfrenta a un sistema judicial que ella describe como una red de «corruptela institucional».
Conclusión:
Este es uno de los casos más desgarradores y complejos que hemos recibido. No es una denuncia de corrupción económica, sino de una corrupción mucho más profunda: la de un sistema que, a través de la burocracia, la indiferencia y la complicidad, permitió que dos mujeres vulnerables murieran sin asistencia.
La fiscal Rita Méndez Berto, que según los documentos de Esperanza fue denunciada ante la Asamblea Nacional en 2014, sigue impune. La Fiscalía General, que recibió múltiples quejas, nunca actuó. La Contraloría, que debería combatir la corrupción, se limitó a trasladar el caso. Y el tribunal, que debió revisar la tutela, la aprobó.
Esperanza ha acumulado pruebas durante 15 años. Tiene sellos, respuestas, leyes y testimonios. Lo único que no ha conseguido es justicia. Ojalá que esta denuncia, que ella misma ha preparado con tanto esfuerzo, llegue a quienes pueden hacer algo. Porque como ella dice: «Los derechos no se piden, se arrancan. No se mendigan».














