Conductores de la provincia denuncian que llevan tres meses sin poder realizar el servicio nocturno (el «libre»), lo que ha provocado una drástica reducción de sus ingresos. Aseguran que no existe ningún documento oficial que prohíba la operación nocturna y que la medida fue tomada de forma unilateral. «Ya somos choferes que sin salarios nos quitaron trabajar las noches y eso a nadie le importa», denuncian, pidiendo una revisión de la disposición.
Un grupo de conductores de gacelas ha contactado a nuestra redacción para denunciar una situación que está afectando gravemente su sustento: la suspensión del servicio nocturno, conocido en el argot del sector como «el libre». Según los afectados, llevan tres meses sin poder realizar estos viajes, lo que ha provocado una merma significativa en sus salarios.
«Ya estamos hace 3 meses sin el libre y no hay ni un documento que lo prohíba, solo que alguien lo quitó.»
La desaparición del «libre»: sin papeles, solo órdenes verbales
El «libre» es un turno nocturno que tradicionalmente realizaban los conductores para generar ingresos adicionales o para completar su jornada laboral. Los denunciantes señalan que la suspensión no está respaldada por ninguna regulación oficial.
«No hay ni un documento que lo prohíba, solo que alguien lo quitó.»
Esta falta de transparencia es uno de los puntos que más indigna a los trabajadores. Sin una disposición escrita, la medida parece arbitraria, dependiente de la voluntad de un jefe o funcionario.
El impacto económico: salarios reducidos y familias afectadas
La suspensión del turno nocturno tiene un impacto directo en la economía de los conductores. Para muchos, el «libre» no era un extra, sino una parte necesaria de sus ingresos para llegar a fin de mes.
«Ya somos choferes que sin salarios nos quitaron trabajar las noches y eso a nadie le importa.»
El testimonio refleja un sentimiento de abandono por parte de las autoridades. Los conductores sienten que nadie escucha sus reclamos y que la decisión de eliminar el turno se tomó sin medir las consecuencias para sus familias.
El contexto: el colapso del transporte y la necesidad de soluciones
Esta denuncia se produce en un contexto de crisis del transporte público en Cuba. La falta de combustible, las averías en los ómnibus y la reducción de rutas han hecho que la demanda de transporte nocturno, en muchos casos, sea alta.
La eliminación del «libre» no solo afecta a los conductores, sino también a los pasajeros que necesitan moverse durante la noche. Al reducirse la oferta de transporte, los ciudadanos quedan a merced de transportistas ilegales o se ven obligados a pagar tarifas más elevadas en el mercado negro.
Resumen:
Choferes de gacelas denuncian que llevan tres meses sin poder realizar el servicio nocturno («el libre»), lo que ha provocado una reducción de sus salarios. Aseguran que la suspensión no está respaldada por ningún documento oficial y que fue una decisión arbitraria. «No hay ni un documento que lo prohíba, solo que alguien lo quitó», afirman. Los trabajadores piden que se revise la medida, ya que dependen de esos ingresos para vivir.
Nota final:
El «libre» no es un privilegio para estos conductores. Es una herramienta de trabajo. Es la posibilidad de llevar un dinero extra a casa para comprar comida, pagar deudas o simplemente sobrevivir. Al eliminarlo sin justificación, las autoridades no solo están violando posibles acuerdos laborales, sino que están jugando con la estabilidad de familias enteras.
Los choferes tienen derecho a saber por qué ya no pueden trabajar de noche. Si existe una norma, que la muestren. Si es una decisión arbitraria de un funcionario, que la revisen.
Mientras tanto, los conductores seguirán en casa, sin poder generar ingresos. Y el transporte nocturno en La Habana seguirá siendo un caos.
¿Hasta cuándo?














